“Desde niño me dije: Yo nunca voy a estar con el gobierno”
Es en sí mismo casi una especie en vías de extinción. Jorge Zedán, el empresario que sostuvo durante muchos años Canal Doce, se enfrentó a varios gobiernos y a la empresa privada, y ahora, cosa rara, lo hace ante una grabadora y tres periodistas.
“Coqui”, como le llaman sus allegados, es un hombre que esconde detrás de una afable sonrisa toda una vida de granjerarse enemigos y trabajar por sueños empresariales y mediáticos. El amor, dice, es su gran legado, y lo que le permitió superar un secuestro hace siete años.
Llega a La Ventana acompañado de su hijo Eric, un empresario de espectáculos que trajo hace algunos años a Marcel Marceau a El Salvador y que ahora está llevando a la diva de Cabo Verde Cesaria Évora a festivales en México y negocia contratos con artistas de la talla de Bob Dylan, pero para presentarlos en otros escenarios, fuera de El Salvador, porque aquí, dice, no hay espacios.
Jorge Zedán, el empresario que resistió con Canal Doce a lo que llama el bloqueo publicitario de la empresa privada, y que terminó vendiendo el canal a una televisora mexicana, dice no arrepentirse de nada, y sonríe cuando recuerda el juicio que le ganó a la multinacional Telecom a la que demandó por practicar ilegalmente escuchas telefónicas. Se dice amante de la democracia, y enemigo de los sindicatos. Y sobre Mauricio Funes, el candidato efemelenista a la presidencia que él vio crecer en sus estudios de televisión, dice: “No, no soy su padrino… soy como un tío espiritual”.
Por Carlos Dada, Edith Portillo y Sergio Arauz / Fotos: Edu Ponces cartas@elfaro.net Publicada el 19 de noviembre de 2007 - El Faro
Con tanto problema que ha tenido, es increíble ver a alguien tan tranquilo y que parece feliz.
Bueno, los problemas no los he tenido yo. Los han tenido otros y yo me divierto. Es cuestión de principios mentales.
¿Cómo?
No podés caer en la trampa de que si fulanito te tiró un trapo te vas a enojar, o si no te tiró nada te vas a enojar. Lo que tenés que hacer es lo que hizo Jesús, si te quieren hacer un daño pedís “Perdónalos Señor, que no saben lo que hacen”.
¿Cuántas veces lo ha tenido que pedir?
Jajaja, un milenio, jaja.
¿Cuál ha sido la parte más difícil de su vida?
No sé cómo decírtelo porque no he tenido partes difíciles, sino momentos de pensar cada 24 horas. Si yo paso el día bien ya estoy feliz para toda la vida, porque no sé si vendrá mañana. El mañana es una ilusión.
Pero me imagino que habrán partes más complicadas que las otras…
Ah sí, sí sí…
No es lo mismo la inauguración de Las Veraneras que el día de su secuestro, pues.
Sí, tenés razón, pero trato de ver eso como un sistema de cosas. Con lo del secuestro, si me hubieras visto en el momento, mis actitudes fueron bien naturales, bien aceptarlo porque no tenía otro camino que aceptarlo. Dependiendo de la mente que estás manejando en ese momento.
Nunca habló de su cautiverio…
Nunca.
¿Por qué?
Porque acordate que en ese momento yo tenía problemas con una empresa…
Hablamos de Telecom y las intervenciones telefónicas…
Sí, estamos hablando de eso. El secuestro fue el 8 de julio del año 2000, a las 11 y 20 de la mañana. Yo iba para Las Veraneras porque estábamos desarrollando el proyecto. Y así comienza una linda etapa de mi vida.
¿Pero por qué nunca habló del cautiverio?
Una por seguridad, y segundo por la facilidad que manejé para salir bien en los seis días.
¿A qué se refiere con eso?
A que yo manejé la situación con ellos, para que me dejaran salir o tomaran medidas conmigo. Llegamos a un acuerdo económico. Estaba preocupado por mis hijos y ya los había mandado a Estados Unidos, estaba de moda el secuestro. Yo aproveché el momento porque estaba adentro y podía negociar desde ahí. Me dejaron solo como 24 horas amarrado y yo pensando qué hacer. Cuando llegaron yo ya estaba preparado para la negociación.
¿Qué les dijo?
Les dije o me hacen algo ya o me aceptan esto. Cuando me agarraron yo pensé que eso era por lo que estaba psando por las intervenciones telefónicas y eso.
Usted pensó entonces que era un atentado…
Bueno, eso pensé en ese momento, que si se deshacían de mí se deshacían de todo lo que yo tenía en esa época.
Cuesta mucho recuperarse de un secuestro…
Al día siguiente ya estaba trabajando. Pero saqué un artículo en el periódico agradeciendo a todas las personas que estuvieron haciendo misas y pidiendo por mí. Ese momento cuando salgo estoy tranquilo. Dos días después me puse a pensar qué hacer con tanta gente tan linda que mandó cartas etcétera, a la mayoría yo no los conocía, entonces hice ese artículo que puse “Gracias por mi vida”. Salí un viernes, el sábado creo que me fui al cine y el lunes ya estaba en mi oficina.
¿Al siguiente día de su secuestro se fue al cine?
Pues sí, y qué otra cosa se puede hacer. Sólo podés hacer tres cosas. Pegarte un tiro, perdonar o no olvidar. Tenés que no pensar lo que tenés en el cerebro, porque ahí lo tenés y sigue dando vueltas.
¿No pensó en emigrar?
Nooo. Con que no lo pensé con la muerte de los jesuitas y de Monseñor Romero, que me tenían clavado como comunista… Y este no era un secuestro para perjudicar a Jorge Zedán.
Entonces los perdonó
Les di la mano y les dije este dinero es para ustedes, pero úsenlo bien, dicen ustedes que es para los pobres, pues dénles de comer. Y le di la mano al jefe y le dije soy un hombre de honor y ese dinero lo vas a recibir mañana. Ahora tú como hombre de honor que podés ser prometeme que al recibir esto me vas a dejar libre. Si no, ahorita terminemos con esto.
¿No le dio miedo?
No. No me preguntés por qué pero no me dio miedo. Soy un hombre cristiano, y dije Jesús, tú no quieres que muera ahora, estoy en la mejor etapa de mi vida…
Y luego le esperaba el pleito con Telecom
Sí, seguimos y les ganamos el juicio.
¿Cómo empezó eso?
Con alguien que tenía un problema con su teléfono, nosotros teníamos la empresa Saltel. Y habían tres códigos que ustedes han oido, el B3 es una llamada ocupada. El B6 es una llamada limpia y el B9 es una llamada intervenida. El B9 es cárcel. Antel tenía órdenes de hacer esas intervenciones, y a Telecom le obligaron a seguirlo haciendo. Entonces yo voy a ver qué pasa con el teléfono que estaba fallando, y nos damos cuenta de que lo estaban interviniendo.
Y después se dio cuenta de que hasta el suyo estaba intervenido.
Sí, es bien fácil. Yo quiero hablar con Carlos, marco y desde mi parte llega la señal a la base, que era y es Telecom, todas las empresas telefónicas pasan por ahí. Y uno de mis directores ejecutivos se da cuenta de que los B3 y B6 no se quedaban ahí, que pasaban al B9. Y entonces funciona así, yo le marco a Carlos, llega a Telecom pero antes de llegar a él llega a la Presidencia de la República y de ahí pasa donde Carlos. Eso es lo que pasó con esa llamada.
Telecom no estaba autorizada a usarla… Es decir, técnicamente, ¿su empresa no podía hacerlo también?
No, porque para eso necesitaría tener un cable hasta Casa Presidencial.
Ya, y esa era la presidencia de Flores.
Sí, esa era la presidencia de Flores. 127 teléfonos intervenidos. Eso salió en El Diario de Hoy.
Sí, casi les cuesta el puesto a varios en ese periódico
Sí, fue duro. Pero yo siempre dije que el B9 está en Telecom, pero quien interviene las llamadas es la Presidencia.
Pero si Telecom no tenía responsabilidad… ¿Por qué perdió el juicio?
Porque no había quitado el B9. Al final lo quitaron. Yo creo que hay teléfonos intervenidos ahora, y van a haber siempre.
¿Cómo sabe que ya no le están interviniendo el teléfono ahora?
El único que te puede decir es Telecom, pero creo que no lo está haciendo. Ya ahora las cosas también han cambiado. En ese momento fue muy difícil para mi acusar a un gobierno.
Bueno, pero tampoco fue la única vez que se metió en problemas con Flores, jaja
Jaja, sí.
Con ninguno tuvo tantos problemas, ¿verdad?
Bueno, con Cristiani tuvimos problemas. Con Duarte tuve problemas pero terminamos siendo grandes amigos.
¿Y eso fue por lo de los dólares?
Sí. Un día me llaman a las dos de la mañana y me dicen “¿Hablo con el señor Zedán? Le va a hablar el presidente”. Primera vez que hablo con un presidente de esa manera. Y el canal Doce no era todavía el Canal Doce de 1987. Y me dice el presidente Duarte: “Usted ha cometido un delito, porque está acusando a mi hijo de ladrón”. Le dije no sé de qué me está hablando, Presidente. “Vea su canal, ahí está”, me dijo. Yo realmente no veía mucho el canal en esa época. Le dije “no sé de qué me habla, pero si usted quiere lo voy a ver mañana en la mañana, yo soy amigo del señor alcalde”, que era Alejandro, su hijo. Entonces le hablé a Nacho.
A Nacho Castillo, supongo.
Sí, era mi director ejecutivo. Y le digo Nacho, adónde queda el canal, porque yo ni sabía. Nacho me fue a traer a esa hora, y en realidad lo que había pasado es que el periodista había ido donde un juez a preguntarle si era cierto que alguien estaba vendiendo dólares, y le preguntó al juez si estaba involucrado el alcalde, y el juez dijo que lo estaba investigando. Cuando llegamos a las siete con Nacho a Casa Presidencial. Le pusimos el video, en realidad el Canal no había dicho nada más que eso. Y él se dio cuenta que era mentira que habíamos acusado a su hijo. Me pidió disculpas y ahí nació una amistad muy fuerte.
Bueno, pero luego tuvo problemas con una entrevista que le hicieron a Schafik en Costa Rica.
Sí, pero eso fue con Cristiani, antes de la ofensiva final. Nacho me dijo que iba a llegar el presidente Cristiani al Canal.
¿Ya la llevaba Mauricio Funes?
No, la llevaba Salvador Castellanos. Mauricio andaba justamente haciendo la entrevista con Schafik en Costa Rica. Pero el jueves me llama Nacho, ya todo estaba preparado, habíamos sacado hasta anuncios en la tele porque era primera vez que el presidente iba a venir al Canal. Y me dice Nacho el día antes “No viene el Presidente”. Y le digo mirá, tenemos que hacer algo. “Tengo una muy fuerte pero buena”, me dijo. “Una con Schafik”. Y le dije la pasamos mañana. Esa fue la famosa entrevista, el presidente Cristiani en el Canal dos y Schafik en el Doce.
Uff, ahí fue el pleito.
Poco antes se habían llevado a todos los periodistas del Canal, Cuarenta y dos se llevaron a TCS, y pensaron que me iban a destruir. Se llevaron a Julio Rank y a Roxana Lemus etcétera. Y luego salió Salvador Castellanos haciendo las entrevistas. Para la del presidente Cristiani me contaron que él llegó con su gabinete y les preguntó qué les había parecido la entrevista, y casi nadie la había visto, todo el mundo había visto a Schafik, jaja. Yo creo que el presidente se está riendo ahora también. Entonces nos dieron la orden de Casa Presidencial de pasar el fin de semana la entrevista con Cristiani.
¿La del Canal Dos?
Sí, jaja.
A ver a ver, vamos más atrás. Usted era un empresario de Sonsonate, y después de hacer fama y fortuna se mete a medias de comunicación.
Bueno, yo no era empresario. Mi primer negocio fue una barbería, o sea que yo no era empresario sino que barbero.
Jajajaja. ¿Y por qué una barbería?
Yo me fui a Estados Unidos a aprender inglés cuando tenía 18 años, me fui a San Francisco y todo el mundo hablaba español. Así que yo lavaba carros, pero quería aprender. Y me fui a Boise, Idaho. Ahí no había nadie que hablara español.
¿A Boise Idaho? Esas no eran ganas de aprender inglés, sino que de perderse.
No, pero es que no había otro lugar. Yo tenía un amigo ahí era el único que hablaba español ahí. Y ahí había una escuela donde podía aprender. Mi amigo tenía una barbería, y así aprendí. Me daban comida por dar clases de español. El dueño de la barbería era un español de Barcelona, y yo llegaba todas las semanas ahí porque por primera vez veía una barbería con aire acondicionado, en Sonsonate, con aquel calor, y no había aire acondicionado. Cuando regresé a Sonsonate, yo así conocía una mujer, hablando inglés, era americana, bueno es americana.
¿Y por qué voltea a ver a Eric?
Por que es su mamá espiritual, Laura, yo me casé con ella, Eric es hijo de una hermosa mujer, pero a Laura le dice mamá.
O sea que lo de Laura duró…
Veinticinco años. Después me volví a casar, después… me volví a casar…
Jajajaja.
Bueno, entonces puse mi barbería con aire acondicionado, y ahí empezaron mis sueños y mis delirios.
Debió haber sido una gran novedad en Sonsonate.
El gobernador me prohibió poner aire acondicionado, porquie la gente se quejó de que daba catarro.