Plática con Ernesto Rivas Gallont, ex embajador, empresario y bloguero
“Fui un accidente en la diplomacia porque no fui ni soy diplomático”
En los últimos días, el ex embajador Ernesto Rivas Gallont es mejor conocido por su blog “conversaciones con Neto Rivas”. Detrás de su vida pública a través del interntet hay cientos de historias. Fue embajador de El Salvador en Washington durante la la década de los 80. En esta plática relata su trabajo en el conflicto durante la gestión del presidente Duarte, sirviendo como la cara visible de El Salvador en donde recibía severas críticas de los demócratas y palmadas en la espalda de los republicanos en los pasillos del congreso estadounidense. Ha vivido 20 años de su vida en los Estados Unidos, habla perfectamente el inglés y podría definirse como un hombre muy informado que ha logrado en los últimos seis meses notoriedad por las revelaciones que ha hecho en su blog. Es columnista de La Prensa Gráfica, pertenece al movimiento Amigos de Santa Telca, habla muy bien del alcalde efemelenista Óscar Ortiz, y dice tener muchos amigos dentro del partido ARENA.
Edith Portillo, Sergio Arauz y Rodrigo Baires Quezada / Fotos de Luis Tovar cartas@elfaro.net Publicada el 24 de septiembre de 2007 - El Faro
Empecemos por lo reciente: por su blog. ¿Cómo le da a un ex embajador por poner su blog?
Es una historia, en realidad, por una casualidad. Allá por agosto del año pasado, La Prensa Gráfica rediseñó su periódico y, al rediseñarlo, a algunos columnistas nos recortaron el espacio usual que teníamos. Yo escribía y escribo todos los domingos en La Prensa Gráfica, y me dijeron “mire, de 850 palabras solo le vamos a poder dar espacio para 600 palabras”. Entonces, en 600 palabras yo no puedo expresar todo lo que pienso, hacer un análisis completo, y no me gusta dividir mis publicaciones en varias entregas porque el lector pierde interés, sobre todo porque transcurre una semana entre cada entrega. Entonces fue que se me ocurrió incursionar un poco en lo que es el blog, que para mí era una novedad.
Pero ya sabía entonces que existían.
Es que yo había oído hablar de los blogs.
¿Y usted solo empezó a ver cómo funcionaban? ¿Estaba familiarizado con la tecnología?
No, fíjese que no, pero es tecnología para tontos.
Ja ja ja. ¿Ajá?
Es que hacer un blog es gratis y muy fácil. Es una subsidiaria de Google la que tiene la mayor participación de blogs, en blogspot, que es el subdominio. El mío es netorivas.blogspot.com. Me metí ahí y en pocos minutos ya tenía mi blog. Entonces lo que seguía era qué escribir.
Escribe todos los días, ¿verdad?
Todos los días, menos sábados, que descanso. Y me puse a pensar que primero debía explicar qué era un blog, porque si yo no sabía, me imagino que mucha gente en El Salvador tampoco sabía que era un blog. Sin tener la menor idea de si alguien iba a leer lo que yo escribiera, lo empecé el año pasado. Y desde entonces no he descansado ni un día, afortunadamente no necesito estar en un determinado sitio. Lo puedo hacer viajando, inclusive lo he hecho desde una cómoda silla en la playa.
¿Cuánto tiempo le dedica?
Bastante, porque considero que el blog me ha beneficiado mucho a mí en lo personal. Me ha hecho una persona más interesada en la investigación, porque una de las ventajas del blog, o de las publicaciones digitales, es que uno puede enlazar al infinito. No hay límites de hasta dónde puede ir con los enlaces. Entonces yo pongo muchos enlaces en el blog, y para ponerlos… no les digo que los leo todos completos y los estudio, pero sí me entero de lo que estoy yo analizando en el blog. Y eso toma tiempo.
¿Y cómo decide sobre qué escribir? Porque muchos de sus post parten, digamos, de reportear, de platicar con personas, de consultar fuentes…
Yo hablo con amigos y platico mucho con ellos. Les digo miren “aquí cuando hablemos, tienen que tener cuidado porque yo voy a publicar lo que ustedes digan acá”. Ja ja ja y se ríen, lo toman como chiste. Pero, vaya, al principio yo dije “¿de qué quiero escribir?”. Entonces tengo entradas monótonas, repetitivas, una vez por semana. Así, el lunes, yo tengo un pensamiento y una “esquina” sobre filosofía. Los miércoles, hablo de salud; empecé hablando de cocina, de cocina saludable, pero me aburrió y entonces ahora hablo de salud. Los jueves hablo del recuerdo. Un viejo como yo tiene muchos recuerdos, y me gusta compartir recuerdos y escuchar recuerdos de otros. Me pongo a buscar recuerdos de San Salvador, y hay muchísimo sobre eso. Y los viernes se los doy a mis colaboradores.
¿Quiénes son sus colaboradores?
En realidad, les robo.
Ja ja ja. A ver…
Les robo a los que me mandan, cosas que me mandan, y a veces sí les pido a los lectores que si tienen algo que decir, que lo escriban.
¿Cuántos lectores tiene?
Ni idea, porque no hay un conteo específico. Pero yo diría que es un número considerable. Explotó cuando yo publiqué que TACA había sido vendido. E insisto en que se vendió.
¿Insiste?
Así es, insisto.
¿Y cómo sabe?
Por mis fuentes.
Ja ja ja. ¿De verdad?
Talvez no se ha formalizado, pero se va a formalizar. Pero, bueno, además pongo (en el blog) una parte que se llama “Comentando la noticia”, donde comento lo que sale en los periódicos. Con frecuencia, comento las noticias de El Faro. Las columnas de opinión... Y comento noticias del día. Por ejemplo, hoy en la mañana estuve en un desayuno pequeño, digamos, de 30 personas o menos, convocado por Arturo Zablah. Mañana voy a escribir de eso…y así. Mañana escribo también sobre Ortiz, algo que El Diario de Hoy publica una nota sobre las opciones de Ortiz…
A ver, usted fue embajador en los Estados Unidos. ¿Con Duarte, verdad?
En realidad, con tres gobiernos: con la Junta de Gobierno, luego con Álvaro Magaña y luego con el presidente Duarte.
¿Y se considera pedecista?
Yo siempre me identifiqué con la línea social cristiana. Siempre. Algunos de mis mejores amigos son areneros, pero yo nunca he sido arenero. Sí he participado en instituciones que se identifican mucho con ARENA. Por ejemplo, fui presidente de ANEP, antes del surgimiento de ARENA, pero sí identificada con la derecha política. Pero miembro activo del Partido Demócrata Cristiano (PDC) no fui, sino hasta que Abraham Rodríguez se candidateó para la presidencia de la República por el PDC. Yo considero que Abraham Rodríguez es una de las mentes más lúcidas en política, entonces lo apoyé.
¿Pero lo apoya?
Apoyo la idea de un cambio de las estructuras nacionales, de la estructura política social del país, porque veo que está enquistada en un sistema bastante anticuado, sumamente conservador, y que necesita un cambio. Hubo una propuesta, como la que está planteando el Ing. Arturo Zablah, creo que es una propuesta saludable y sincera para el país. Y sí, yo apoyo la propuesta… Arturo Zablah todavía no es nadie, más que alguien que está haciendo el planteamiento, pero que necesita un vehículo.
¿Y ahora cómo ve usted a la democracia cristiana? Porque incluso a través de su columna ya ha tenido sus críticas para Rodolfo Parker, el secretario general del PDC.
Es que yo siento que la Democracia Cristiana no es la que yo conocí, con Napoleón Duarte, Abraham Rodríguez, etc., los ideólogos de la democracia cristiana. Yo respeto, por su inteligencia, al secretario general de la Democracia Cristiana, al señor Rodolfo Parker, pero siento que él no es un demócrata cristiano por definición, él es un demócrata cristiano por conveniencia política. Pero la trayectoria del Dr. Parker de todo ha sido menos demócrata cristiana. Su trayectoria podríamos identificarla con una tendencia bastante de derecha. Hay en la Democracia Cristiana muchos participantes que todavía son de la vieja guardia y que todavía representan sus ideales. Pero la Democracia Cristiana nunca se ha podido reconciliar consigo misma, siempre ha habido divisiones y problemas que no le han permitido desarrollarse.
Regresando a su labor como embajador. ¿Cómo era su trabajo en Washington en tiempo de guerra?
Modestia aparte, y no por mérito personal, de ninguna manera, sino que por los intereses de los gobiernos de Estados Unidos y El Salvador, creo que nunca ha habido, y ojalá que nunca haya, un período donde El Salvador ocupe un lugar tan prominente en las prioridades de los Estados Unidos. Si pudiéramos comparar con algo la década de 1980, deberíamos compararla con lo que ocurre en Estados Unidos con la guerra en Iraq. Parecería una exageración, pero no lo es. Y no lo es en el sentido de que El Salvador, durante la década de los ochenta, ocupó primeras planas de los diarios de Estados Unidos, y de todos los medios en realidad, constantemente, como ahora lo ocupa Iraq. Creó controversia… creó controversia muy grande que se manifestó, sobre todo, en los debates del Congreso de Estados Unidos porque muchos de los representantes, de los senadores, identificaban al gobierno de El Salvador, sobre todo al gobierno de Duarte, con la política de violación de derechos humanos que prevalecía en el país implementada por las Fuerzas Armadas.
Eso generó mucha controversia, y a pesar de que aquí no hubo tropas norteamericanas más que algunos asesores entre comillas. Esos asesores recordaban mucho a los norteamericanos por el principio de conflicto en Vietnam, donde Estados Unidos empezó enviando asesores y terminó con medio millón de tropa en ese país. Entonces, yo llegué a Washington el 1 de mayo de 1981 y coincidió con que el 3 de mayo hubo una gran manifestación contra la intervención de Estados Unidos en El Salvador. Y eso me persiguió a mí durante mis nueve años de servicio en Washington. Afortunadamente para El Salvador, la política del presidente Ronald Reagan favorecía a El Salvador no tanto como país sino como que era el lugar donde Estados Unidos tenía que detener la marcha comunista que se dirigía directamente hacia los Estados Unidos. Esa era la tesis del presidente Reagan y de su gobierno, y esa tesis prevaleció durante todo el régimen de Reagan y logró, el presidente, ayuda masiva para El Salvador durante todo ese período.
Y usted, ¿qué pensaba de esa tesis?
Mire, en El Salvador había un conflicto que tenía influencias bastante radicales en cuanto al discurso de la guerrilla, antes y durante el mismo, que era un discurso marxista y si hubiera prevalecido la guerrilla en el conflicto, su intención creo que habría sido insistir en un gobierno de corte marxista. Eso ha cambiado completamente. Pero, lo interesante es que el gobierno del presidente Reagan logró el apoyo económico y militar para El Salvador que tenía que ser apoyado por un congreso controlado por una mayoría demócrata, como ahora.
¿Su trabajo, en ese sentido, en qué consistía?
En el cabildeo.
¿En el Congreso?
Sí, nosotros hacíamos muchísimo cabildeo, muchísimo. Y, afortunadamente, teníamos mucho acceso a los centros de toma de decisión por el interés que El Salvador generaba. Yo siempre he dicho que muchos de los miembros del Congreso me recibían para darme palmaditas en la espalda o patadas un poco más abajo.
¿En qué sentido recibía las dos cosas?
Las palmaditas de aquellos que apoyaban la política del presidente Reagan. Las pataditas provenían de aquellos que se oponían a eso y criticaban al gobierno de El Salvador.