|
 |
Plática con José Roberto Suárez, defensor de los Cóbanos
“Los Cóbanos es una tribu”
José Roberto Suárez tiene un hobby peculiar. Le gusta bucear y descubrir barcos hundidos, corales y posibles muros de piedras que podrían dar cuenta de que la topografía de Punta Remedios, en Los Cóbanos, era diferente. Suárez es un arquitecto que tiene un hotel en la playa que considera una belleza natural sin comparación que no está siendo aprovechada, como se debería, para el turismo.
Rosarlin Hernández, Daniel Valencia y Edu Ponces
Fotos de Luis Tobar
cartas@elfaro.net
Publicada el 20 de agosto de 2007 - El Faro |
Sabía de los corales en los Cóbanos, pero no me imaginaba que fueran así.
Por esa razón nació este libro. Yo buceaba, pero cuando fui introducido a los corales de acá me di cuenta que era un mundo aparte. Nadie lo conocía, nadie sabía, nadie lo había fotografiado.
Y lo fotografiaste.
Inicié tomándole fotos a cualquier cosa, porque mi conocimiento de los corales era nulo. Cualquier cosa que se movía, que parecía rara, la fotografiaba. Recopilé esa información, conseguí libros que hablaban sobre los corales, y me di cuenta que no eran plantas, que eran animales… me fui autoeducando con la intención de decirle, primero, a los pobladores que ahí tenían algo importante.
¿Cuándo empezaste a bucear en Los Cóbanos?
Déjame ver mi bitácora… en el 98.
¿Ahí tenés el primer descenso que hiciste?
Si vos lees lo que tengo aquí… escribo hasta los días que sopeaba, porque me mareaba. “Me mareé y sopeé. Había tomado jengibre”… jajaja
“Jengibre”.
Ponía cualquier cosa, cuánto buceaba, la profundidad, qué tipo de lente ocupaba, Yo no sabía ocupar la cámara. Lo que hacía era tomar, tomar, tomar e ir inmediatamente a revelar. El pez me salía abajo o sólo salía la aleta…
Autodidacta pues.
Ponía la fotografía y lo que hacía. Y luego trabajaba las fotos. Iba apuntando y en la próxima buceada trataba de resolver lo que (me salía mal).
Ibas al mismo lugar…
Y fotografiaba la misma especie. La continuación de esas buceadas eran en mi casa. Ya con los libros, Internet y de repente descubría que lo que fotografiaba era animal con vida, que se reproducía, que tenía boca… lo miraba con respeto.
¿Y buceaste en Australia?
Sí.
¿Y cómo llegaste allá?
Me fui.
¿Y por qué?
Andaba buscando nuevos horizontes. Me afectaron mucho los muertos, las balaceras y decidí irme con mis hijos a probar suerte en otro país. Pero, volviendo a Los Cóbanos…
¿Y cuánto tiempo estuviste allá?
Dos años… ¿seguimos con Los Cóbanos?
Sí, cómo llegaste a Los Cóbanos.
Conocí a unos amigos que buceaban y pescaban. Y no sabía que había arrecifes ni buceo acá. Cuál fue mi sorpresa cuando bajé, la primera vez, y descubrí un mundo… esa fue mi primera etapa, de corales y arrecifes, hasta que se me presentó un barco hundido.Y ahí dije: adiós arrecifes y agarramos etapa barcos hundidos.
¿Este que está en el libro?
El Zakkarah. Se llamaba Douglas S.S. y luego le pusieron el Zakkarah.
¿Y qué era?
Era un barco alemán que llevaba café para Hamburgo.
¿Café y oro?
No creo. Fue hecho en Inglaterra y luego fue vendido. Era un barco de carga, y este en especial, fue de la época entre la división de los barcos de vapor y vela. Este era de vela y fue adaptado a vapor, para llevar carga. Cuando se hundió, fue el único barco registrado. Se hundió y todos sobrevivieron…
Y fueron a parar a costa salvadoreña.
Fueron a parar a costa salvadoreña. Levaban 19 mil sacos de café. Se hundió en 1890. En esa época, muchos barcos eran muy pequeños para carga. No eran rentables. Lo que hacían era súper cargarlos y hundirlos para cobrar el seguro. Pudiera ser que este lo hundieron para eso. En esa época salió la línea de marcación de máximo de capacidad, precisamente porque en esos años era usual que se hundieran cientos de barcos.
Un barco fraudulento ese pues.
Se hundió a dos kilómetros de la costa, todos sobrevivieron... pudieron inclusive cargarlo de piedras y cobrar el seguro.
Y entonces te dedicaste a ver barcos en lugar de arrecifes. ¿Fuera de El Salvador has visto más?
No. Me dediqué a ver sólo este barco.
¿En qué grado de conservación está?
Está deteriorado.
¿No se pudo rescatar algo?
Lo que pasa es que ese barco fue saqueado bastante. Lo encontraron pescadores y sin saber el valor que podía tener encontraron bronce. Habrán sacado escotillas y cosas bonitas. Seguro luego se llevaron el bronce por peso… tuberías de bronces… hasta que el barco se quedó sin nada. No tengo ni idea de cómo habrá sido… bueno, el barco, con el desgaste, se abrió, y lo que tenemos es como si fuera un libro abierto en donde solo se conserva la cámara de combustión, los hornos.
¿Y ya no regresaste a bucear en los arrecifes?
Está el muro.
¿Cuál muro?
Ya vamos a llegar ahí.
Jajaja. Bueno, bueno.
Con el barco, al igual que los arrecifes, a medida que lo fui fotografiando lo empecé a entender, empecé como a orientarme. Esto porque el agua en Los Cóbanos no es clara. Con mi compañero hemos tenido que estar amarrados a un cordón para no perdernos. En un día claro, lo más que se puede ver es como de aquí al vehículo (unos 10 metros o, en las medidas utilizadas en el buceo, unos 30 pies).
¿Nunca pudiste ver el barco entero?
Una vez, que está en esta foto, que fue un día más o menos claro. Con Neto, mi compañero de buceo, otro loco como yo que nos metemos ahí de noche, lloviendo... Decidimos que íbamos a sacar piezas del barco, pero lo que nos fuera dando. Y nos ha dado bastante.
¿Qué les ha dado?
Todo esto (muestra el libro) y tenerlo para cultura general de la zona.
¿Es el único naufragio en El Salvador?
No. Hay tres. Uno es el Chirigón. De este lo único que tenemos son fotos y piezas encontradas. Le he escrito a la compañía que hace cerámicas, que creo que ellos le hacen cerámica a la corona, y les he escrito para que me manden fechas de cuándo hacían cerámicas para barcos pero nunca me han contestado.
“El Chirigón”, seguro no se llamaba así.
Apodo que le habrán puesto. Este barco llevaba más lujo porque tengo una escotilla lindísima. Tengo una botella de Johnnie Walker de esa época…
¿¡Intacta!?
Mmm, bueno… me la tomé.
Jajaja ¿Y ya no quedó nada?
No. En la botella dice J. Walker. Mil ochocientos veinte y pico… Investigando sobre botellas es casi la época que nació Johnnie Walker.
De las primeras pues.
Sí.
¿Y qué tal estaba?
¡Cinta negra, verdad!
Conservado a temperaturas ideales, claro.
No, fijate que en el Zákarah encontré botellas de vino.
¡También!
Una tiene el corcho, sólo que el vino está hecho piedra.
|