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Plática con Alexander Joseph Jara, domador de animales
“En una casa me sentía como un tigre acorralado”
Su vida ha transcurrido desde los 3 años en el circo. Ahí descubrió el amor por los animales y su deseo de ser domador. Sabe amaestrar desde elefantes hasta caballos enanos comprados en el rancho del cantante Vicente Fernández. Está en contra del maltrato a los animales; pero defiende que éstos sean utilizados para espectáculos circenses. Es más, asegura que sin los tigres blancos, los dromedarios y las jirafas como atracciones, no existiría el circo. Esta es la historia de un domador de origen chileno, que jura por su madre nunca haber golpeado a uno de sus tigres blancos. Alexander no se quitó los anteojos oscuros durante toda la plática, hasta que el fotógrafo se lo pidió.
Rosarlin Hernández, Sergio Arauz y Alexis Henríquez / Fotos de Luis Tobar
cartas@elfaro.net
Publicada el 23 de julio - El Faro |
¿Cómo es tu día en el circo?
Me levanto a las seis de la mañana a ver qué animal amaneció bien; de allí a las siete levantar a la gente que los limpia conmigo; de repente me pongo a jugar con los camellos, meterme a cachetear a los tigres. De repente dan las doce del día y meterme a bañar, irme al cine o darme la vuelta, salir del circo para irme afuera a verlo. De repente quiero explotar por algo pero no sé por qué, a lo mejor impotencia porque no pude hacer ayer algo con los animales y hoy me tiene que salir.
La gente va al circo por ver los animales, va a ver el tigre, el elefante, el caballito, entran los caballitos miniaturas a la pista y los niños se derriten porque es un caballito chiquitito.
¿Y de dónde son esos caballitos?
Esos vienen del rancho de Vicente Fernández. Él hizo esa raza. El trajo una yegüita de Argentina y con un caballito Pony los cruzó y salieron esos caballitos miniaturas.
¿No son Pony?
No. Tú vas al rancho de él, me tocó a mí y dije “¡ah, qué bonito Pony!” y me dio una cachetada el señor…
¿Don Vicente Fernández?
Sí. Y me dijo no son Pony, son caballitos. Él es el criador de las miniaturas. Tiene un caballito que mide 20 centímetros de estatura y no lo vende, parece de juguete.
¿De dónde sos?
De Chile.
¿Y cómo terminás en un circo mexicano?
¿O cómo inicio en un circo mexicano? Bueno, yo llego de Chile a la Ciudad de México a los tres años. A los cinco años comienzo a ver la vida del circo. Comienzo a ver los rangos de las personas, qué hacen, porqué lo hacen y cómo lo hacen. Cuando llego a los 10 años comienzo como acróbata y veo a los animales. No me llama la atención lo de acróbata y comienzo a ver a los animales, a limpiarlos, a bañarlos, a atenderlos; siempre atrás de un domador. Comienzo a aprender a escuchar, a ver y a callar, que es lo más importante
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¿Cuánto gana un domador?
Varía de precio. Un presentador gana, supongamos, trescientos dólares por semana pero solo. Ya con familia debe ganar más. Un domador gana más porque es el que compra las medicinas, la empresa te las paga, pero sabes qué inyecciones ponerles, en qué momento comprarlo, cuánta comida comprar, si me compran una comida que no quiero no se las doy porque no quiero que se enfermen los animales porque los conozco. A eso me refiero con el entendimiento de los animales.
¿Pero igual todo lo que ganas lo ahorras porque vivís en el circo?
Ja, ja, ja. Sí, se ahorra bastante. Tienes que ahorrarlo. Es como todos tenemos una meta…
¿Pero en qué lo podes gastar si todo el día estas allí?
No te creas, también hay sus gastos como toda casa. No te puedo decir qué se siente vivir entre cuatro paredes porque no lo he estado. Una vez fui a estudiar el bachillerato y me desesperaba, en una casa me sentía como un tigre acorralado no ver un remolque, no ver una carpa o ver las cuatro de la tarde y no había función. O no escuchar el típico grito de: “¡¡¡Vámonos, vámonos!!!”.
¿Pero cómo llegas al circo?
Por mis padres. Ellos están en este mismo circo también. Mi papá es el jefe de transporte del circo. Se encarga de mover el circo de país a país; de pueblo a pueblo; de ciudad a ciudad.
Fuentes Gasca es un circo muy grande.
Es una empresa de tres hermanos con 15 circos, tanto en México como en Latinoamérica. Son cinco los circos que acá se han presentado como Los Espectaculares Hermanos Fuentes Casca. En este circo está la elefanta Mery; en otro está el elefantito Big Boy, que es el elefante del millón de dólares, que mide como tres 3.80 metros, con unos grandes colmillos.
¿En este circo cuál es la atracción principal?
Se podría decir que los tigres blancos. Son cinco tigres; uno vuela en el aire, brincan en el aro de fuego, uno se hace el muerto, ruedan en el piso, puedes acariciarlos. Todo eso lo ven los niños en el circo. Espero que lo vean.
¿Cómo se hace para educar a un tigre blanco?
Con los tigres blancos he tenido la oportunidad de educar a tres manadas de diez tigres. Son de un temperamento muy fuerte. No puedes agredirlos. Si lo agredís se te avientan. Son diferentes a los tigres de bengala.
Al tigre blanco le levantas la voz y se te avientan. Con ellos inicio bañándolos, conociéndolos, llamándolos por su nombre. Que ellos te escuchen es lo más importante. Que le lleves la comida es importante, porque ellos no van a atacar a quien les da de comer. Son como un niño, como una persona. A una persona que le das de comer siempre te van a hacer el bien. Así son los tigres blancos. Se dan cuenta los que les hacen el mal.
Pero la imagen de un domador es estar con un látigo, golpeando. Es agresiva.
Es la impotencia de un domador. De eso estás hablando. Yo tengo un carácter fuerte. En la jaula lo doy a notar. En la jaula yo juego con los animales. Un domador entra con dos látigos. Yo entro con una varita. ¿Y sabes por qué entro con una varita?
No.
Porque conozco la vida de los tigres, he estado siempre con ellos y sé que a mí no me van a agarrar.
¿Vos te metés a la jaula y no hay problema?
No, no hay problema. Te metés tú conmigo y yo tengo a fuerza que entrar con una varita, porque sino a ti te van a agarrar.
¿Y qué va a hacer la varita para salvarme?
Es una protección. Es un escudo. Es como una barrera.
¿La varita es chiquita?
Es como de unos 60 centímetros la que yo uso. Acá estoy trayendo una varita como de un metro (toma la varita y la muestra. Está recubierta por cinta negra). Esta es tú defensa, no mía. Con esto los tigres no te van a agarrar.
¿Si yo entro con eso no me agarran?
No. Si yo entro con la varita no te van a agarrar. A ti no te puedo dejar entrar solo.
¿Pero por qué ellos saben que al entrar con esa varita no pueden atacar a tu acompañante?
Mirá, a eso voy. A los tigres hay que enseñarles qué es una varita, qué es un látigo y qué es una fusta.
¿Qué es una fusta?
Esto es una fusta (Alexander toma una varita más larga, color rojo, y la muestra a la cámara fotográfica). Y este es el látigo. ¿Ven la diferencia? El látigo es para arriar. La fusta es para guiar y la varita para exigir. Ellos ven el látigo y a fuerza es que corren. Ellos le agarran un respeto a todo.
¿Cómo?
Amagándolos. No pegándoles.
¿Cuál es la diferencia?
El amague es tanto con la voz…
¿Amenazándoles?
Pero no pegándoles. A ti no te va a gustar que te maltraten. Igual pasa con los tigres. Al menos eso yo así lo aprendí en Estados Unidos. Siempre voy a respetar eso. Lástima, de mal, he visto en otros circos a los tigres muy delgados, flacos; veo a un domador que entra y lo primero es pegar.
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