“Un día puedo estar haciendo Superman 6… Pero no lo creo.”
Imanol Uribe da la impresión de ser un buen tipo y lo demuestra en la plática. Sin poses, ni discursos hechos, el director español de origen vasco, y salvadoreño por nacimiento, cuenta su historia. Conocido o etiquetado como director político, por haber abordado en sus largometrajes el problema vasco – y sobre ETA-, Imanol regresa al país cuarenta años después de haberlo dejado y 15 días después de haber finalizado La Carta Esférica, película basada en el libro de Arturo Pérez Reverte.
Lo primero que pide es una Regia, asesorado por el profesor de cine Luis Valdivieso, quien reclama al dueño de La Ventana no tener la marca. A falta de Regia, le sirven la belga Stella Artois y la plática comienza, días antes de que ETA decrete el fin de su alto al fuego.
Sergio Arauz/ Élmer Menjívar/Alexis Henríquez
Fotos: Lester Hernández cartas@elfaro.net Publicada el 18 de junio - El Faro
¿Qué es lo mejor de ser director?
El rodar. Hay que prepararse como los atletas para las olimpiadas. Lo disfruto mucho, arropado por un equipo, conduciendo un equipo. Y las cosas están planteadas con honestidad y sin grandes errores. Y si te has equivocado un poquito… pues, hombre, está la honestidad de lo que uno pueda hacer. No estoy diciendo que sean malas o buenas películas, sino un poco del planteamiento.
¿Cuánto del plan del rodaje queda? Muchos directores dicen que pierden sus películas en la edición.
No. Yo ruedo pensando cómo van a ir montados todos los planos. No estoy diciendo que sea bueno o sea malo. Es nomás una forma de trabajar, siempre pensando en el trabajo final. Si el trabajo ha sido bueno, la fase de edición será mejor.
¿Al final, al ver terminada alguna de sus películas, ha dicho: “Esta es premio”, va a trascender?
Una cosa es que gane premio y otra cosa es que trascienda... Ja, ja, ja... Los premios nos caen bien a todos. Son bonitos. Pero debo decirte que al nomás acabo de terminar una película me voy a grabar otra. Te ganas un premio pero hay que olvidarlo al día siguiente. Hay que disfrutar esa noche, no creérselo… Es más satisfacción que la película trascienda entre la gente y que tenga influencia, que se hable de ella, que tenga un impacto en la sociedad.
¿Qué películas cree que han trascendido?
Creo que hay dos. Una de los años 80, que es La muerte de Mikel, una película que tuvo mucho…
¿Cómo sabe que trascendió?
No lo sabes inmediatamente. Tienes que tener un poco de perspectiva… Mmmmm… ¿Cómo ha trascendido? Bueno, cuando te encuentras – por ejemplo – con un director y te dice que quiere trabajar contigo porque cuando vio La muerte de Mikel, porque trataba de homosexualidad, a él lo inspiró... Y me he encontrado con gente, que no solo por ese tema, me dicen que una de las películas les cambió.
¿Y La carta esférica – por ejemplo – cómo le quedó? ¿Trascenderá?
Bueno, la acabo de terminar y se va a estrenar a finales de agosto – principios de septiembre. No somos…
Ah… ¿No le puede cambiar nada?
Noooo… Estoy contento con la película. A veces no siempre es así.
¿Y qué le ha dicho Pérez Reverte?
A pesar de que tuvimos algunas diferencias… le ha gustado.
¿Cuando usted toma a un autor, es mucha la presión de estar a la altura de o va por lo suyo?
La experiencia es igual. La presión, en este caso, no. Es más la relación con el autor y la pasión de él es mucho más atractiva. Pero la presión, no. No hombre. Siempre se tiene muy claro lo que quieres hacer.
Mire: un periodista quiere un Pulitzer, un escritor un Nobel… ¿Y un director quiere un Óscar?
No… Hombre, si se da no cae mal. Ja, ja, ja, ja… Pero sería gilipollas decir que no apetece. No me apetece hacer películas en inglés. Mi idioma es el castellano. No quiero renunciar a eso… por el momento. Un día puedo estar haciendo Superman 6… Ja, ja, ja, ja… Pero no lo creo.
Aaah… Ya lo ha pensado.
Ja, ja, ja, ja…No.
Yo pensaría que La carta esférica ha sido la película con mayor presupuesto que ha hecho. Lo pienso por el autor, porque es un film de aventura.
Con mayor presupuesto… Pues yo diría que no. Yo diría que El rey pasmado (1991). Pero sería proporcionalmente, porque ahora se han encarecido más los costos.
Hemos hablado de las películas que trascienden. Pero, ¿hay alguna película que usted dice: “Esto no lo debí de haber hecho”?
Sí. Hay una película que es ¡horrorosa!, que nunca debí de haberla hecho. Porque hay otras que pues me he podido equivocar más, o menos. Pero hay una que no tenía que haber hecho. Es una película del año 85. Es la cuarta. Fue un planteamiento brutal…
¿Estaba confundido?
No. No. En un momento determinado se me ocurrió hacer una película en el país vasco, pero que no tuviera nada que ver, nada, con el país vasco, que no tuviera un escenario en ninguna parte del mundo. Era Bilbao, pero porque era Bilbao. Estaba descontextualizada, era un disparate absurdo. Pero cuando ya me di cuenta, ya se había invertido bastante dinero antes de empezar a rodar. Y no tuve la inteligencia para pararlo y que era mejor, aunque se caiga el mundo, no hacerlo que hacerlo. Ahora, aprendí la lección para siempre.
¿Qué etiqueta le gustaría que le pusieran ahora o qué etiqueta le han puesto?
No sé. La que me gustaría, pues de ser honesto en su trabajo, ser independiente. Me gusta contar historias y que sean con honestidad. Hay un factor que es la suerte, aunque parezca mentira. Hay una serie de decisiones que hay que tomar porque al cabo de una película, cuando te equivoques, tambaleas. Y eso le puede pasar a cualquiera.
¿Cree que la polémica tiene algo que ver? Por ejemplo, El rey pasmado que el tipo está en una monarquía donde hay republicanos…
Lo comentábamos con Luis, que la monarquía en España nuca jamás se ha tenido ningún problema por El Rey pasmado, que es como Juan Carlos, como Felipe.
¿Y usted es republicano o es monárquico?
Por tradición soy más republicano que monárquico. Pero no estoy descontento con el papel de la monarquía. No me parece que ha tenido un mal actuar. Creo que ha sido mejor su existencia que su inexistencia. Me parece más positiva que negativa.
¿Se merecen una película?
Habría que ver sobre qué, por dónde encontrarle el lente.
En el mundo del cine español, ¿cómo se trabaja con los elencos? Hay un grupo de actores y actrices muy jalados, privilegiados.
Creo que es más fácil que en Hollywood, comparativamente. Pero también tiene su escala, sus dificultades, o sus reglas. Bueno, en todas las escalas está la vanidad, el ego. En un trabajo como el cine el ego es muy importante, no sólo entre los actores, sino también entre los directores, entre los directores de fotografía o los músicos. Normalmente cuando estás con gente muy buena, hay que suavizar su ego.
¿Pero usted no es egocéntrico?
Yo no me siento. Pero, bueno, probablemente haya gente que crea que sí.
Su compañera es una actriz, ¿verdad?
Era. Estuve hasta hace tres años viviendo con una actriz durante 20 años.
¿María Barranco?
Sí. En mi caso, el hecho de ser director y actriz ha sido más difícil que casarse. Con ella trabajé, aunque ella dice que nunca trabajé con ella, en dos películas y el problema de la relación era siempre que no le daba papel en las películas.
El cine gringo, el comercial, no puede ser referente de producción…
Ni de producción ni de nada. Hay elementos, hay aspectos muy útiles que aprender, aunque el fondo de la película no interese para nada. Pero hay elementos que pueden ser útiles.
¿Y de las faltas de academia? Estudios formales de cine no hay acá.
El cine se aprende haciendo. En los inicios, como filmografía, son experiencias colectivas. Creo que es factible, y es complicado cuando no hay una industria. Plantearse un largometraje de ficción, y más de eso que es cojonudo, es casi imposible. Pero es el primer paso.