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Plática con Flaviana Seeling, creadora de Axé Bahía.
“La gente no entiende por qué estoy aquí”
En la televisión luce exuberante. Sin brillo ni maquillaje es una rubia flaca ojos verdes que ha sido muy famosa. Se llama Flaviana y tiene una empresa que se llama Axé Bahía. Ya no es el grupo que amasó fortunas y arrasó en el Festival Viña del Mar. Eso comenzó en 1997 y se mantuvo casi cinco años.
Ahora es una mamá joven que maneja una empresa en un programa para niños y adolescentes. Es una empresaria de 29 años que no sabe, ni parece preocuparle, lo que hará cuando termine su contrato en El Salvador en agosto próximo. Llegó tarde a la entrevista porque se perdió, pero llegó muy desenfadada, con su hija, y dispuesta a contestar todas nuestras preguntas. Fumó un par de cigarros y explicó cómo llegó a El Salvador luego de ser, por azar, fundadora e integrante de uno de los grupos más famosos de Latinoamérica. Hoy Axé Bahía no es un grupo, sino una empresa con grupos en tres países que ella coordina desde San Salvador. Es ella quien inicia la conversación: “Okey. Pregúntenme todo”.
Sergio Arauz, Rodrigo Baires y Alexis Henríquez
Fotos: Maybel Hernández y Edu Ponces
cartas@elfaro.net
Publicada el 11 de junio - El Faro |
¿Cómo inicia la aventura de Axé Bahía?
¿Querés saber el inicio, el inicio, el inicio? ¿Todo?
El inicio del inicio.
Okey. Axé Bahía no se llamaba Axé Bahía, sino Yaya Gaya, que es como un nombre indígena que significa fuerza, perseverancia, como lucha. Nosotros trabajábamos con Jefferson, que está en el Axé Bahía de México. Nos llamábamos así porque trabajábamos en Puerto Seguro Bahía, que está como al norte de Brasil. Ese lugar tiene muchos indios. Es el lugar donde Pedro Álvarez Cabral descubrió Brasil. En Puerto Seguro Bahía hay varios resorts donde la gente trabaja.
Yo era bailarina de ballet, de punta. Pero un día me nació un tumor en el dedo del pie y me tuve que operar. Tuve que abandonar el ballet, porque la punta es para una bailarina lo más alto que llegás, es lo más lindo. Cuando abandoné eso, era desesperante. No podía hacer nada. Hice un viaje de fin de año a Puerto Seguro. Mi papá me había regalado una camioneta. Ahí conocí el ritmo Axé, que es un ritmo de batucada, es samba coreografiada. Ahí me invitaron a bailar. En ese tiempo yo estaba en la universidad, en administración de empresas. Solo dos meses iba a trabajar. Era la única rubia a ingresar donde toda la gente era de color oscuro.
¿Era un ritmo para afroamericanos?
Claro. La gente me cortaba la ropa, me tiraba cuestiones. Fue super difícil adaptarme. Para ellos era un pez fuera del agua. Pero ahora los quiero y ellos me quieren. De ahí nació Yaya Gaya. Cuando regresé, la gente de la universidad me pedía que les mostrara una coreografía, me llamaron a dar clases. Ahí empecé a crear mi grupo para dar clases aquí y allá. Era mi pasatiempo. Monté un grupo de danza donde estaba Jefferson, y su hermano “Chocolate” - Jociney Barbosa-. Comenzamos a trabajar juntos. Teníamos un grupo grande. Íbamos al carnaval de Brasil, aún nos llamábamos Yaya Gaya.
¿Eso fue a principios de los noventa?
Mmmm… No me acuerdo. Ya te voy a decir las fechas. Los años fueron pasando. Cada fin de año nos íbamos a trabajar a Puerto Seguro, como dos o tres meses. Un día, un chileno andaba por ahí y me dijo: “Necesito un grupo que se vaya a Chile”.
¿Fue cuando llegaron a Rojo?
No. Megavisión, a Mekano. Ahí comenzamos a hablar de ir a Chile, y fuimos. Pero la pasamos horrible. Siempre te prometen de todo, que van a mandar a un departamento a los hombres y a otro las mujeres. Éramos seis al principio. Nos fuimos con mi mamá. No era lo que pensábamos, pero tampoco era algo malo. Comenzamos a trabajar. Pero era así como que la gente salía del cine y nosotros estábamos bailando a la salida del cine; estábamos en el supermercado y también estábamos bailando. Hacíamos cosas bien divertidas. Nuestros managers estaban totalmente locos. Nada profesional. Era divertido, pero uno decía: ‘Puchica, dejé mi auto en Brasil, a mi familia…’.
¿Y habías dejado de estudiar?
No. Ya había terminado. Cuando terminé la universidad, mi papá me dijo que si quería viajar no había problema…
Pero bien, un día fuimos a hacer un test a Megavisión y nos quedamos. Era superchistoso porque solo bailábamos como cinco segundos. “Chuchuca”, decíamos, y se acabó. Era muy poquito. Pero el público fue mirando, nos fue queriendo, comenzamos a bailar un montón, y ya se fue transformando en un fenómeno. Pero nunca nos imaginamos de tener un show y todo. Luego, la gente de la televisión quería que nosotros firmáramos un contrato, pero ellos no pagaban bien. A mí me tocaba poner para el taxi. Era difícil llegar a Mekano.
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¿Eso era en Santiago de Chile?
Sí. Yo no tenía ni dinero para pagar el taxi. Siempre íbamos los seis en taxi. En bus no porque era ya como súper famoso el grupo. Al final yo pedí que ellos nos pagaran algo en el contrato, pero nos dijeron que si no firmábamos –sin paga- otro grupo iba a venir. Lo que yo pedía era algo súper mínimo. Cuando te dan la primera oportunidad, esa es como tu casa, no te quieres ir. Un día llego y miro a una amiga de la misma ciudad que yo, con el pelo mitad rubio y mitad rojo; y otro chico al lado también de mi ciudad…
Se fueron a buscar otro grupo.
Claro. Entonces yo les pegunto: “¿Qué onda?” Y me salieron con no sé qué, y no se qué… pero yo les dije que me iba. Yo soy así, cuando me hacen una ya no más. Los chicos me siguieron. Hasta hoy confían mucho en mí. Salimos de ahí pensando en qué íbamos hacer.
¿Para ese momento ya se llamaban Axé Bahía?
Yo cambié el nombre cuando fuimos a Chile porque la gente no iba a entender qué era Yaya Gaya. Axé era el ritmo y Bahía por la ciudad. Entonces nos fuimos y se acabó. Como dos días después me hablan de TVN y me hacen una propuesta.
¿Era la competencia de Mekano?
Sí. Me hicieron una propuesta increíble, algo que yo jamás pediría.
¿Y era?
Plata, me daban liberación a mitad del año para venir a Centroamérica a trabajar. Era increíble.
¿Cuánto tiempo trabajaste en Mekano?
Creo que como cinco o seis meses.
Entiendo que cuando se pasaron a TVN, el boom comenzó ahí, en 1997…
Lástima que no les traje el libro de Axé Bahía… Ahí sale todo, y tiene las fechas…
Ja, ja, ja ¿No te gustan las fechas?
Si me gustan, pero es que no me acuerdo. Tengo tanta confusión en la cabeza que ya… Entramos a TVN y comenzó full. Una vez entramos ahí, comenzó a conocerse en Centroamérica, en Bolivia... A la mitad del año hicimos una gira increíble. Y de ahí para acá, todo el trabajo ha sido lindo. Fue el primer cambio del grupo original, cuando Francini y Bruno deciden salir para trabajar como solistas. Para mí esa pérdida fue especial. Fue la primera vez que perdía a alguien y que tenía que poner a alguien en sustitución, y el grupo podía perder la fuerza. El trabajo de marketing con la empresa de mi ex marido, que me ayudó mucho tiempo porque es publicista.
(Flaviana pide un plato de espagueti para su hija y pregunta si tenemos un cigarrillo light).
Quedamos en que ya eran muy famosos.
Fue algo bien lindo. Los grupos ahora se crean para tener un éxito grande. Pero en aquel momento, nosotros lo que queríamos era bailar, pasarla bien. Jamás creímos que íbamos a cantar, que íbamos a tener un disco.
¿Para entonces trabajabas en las empresas de tu papá?
Trabajaba en el área de administración en una empresa de reciclaje de residuos químicos. Trabajaba en el área de recursos humanos y ayudaba en finanzas. Mi mamá tenía una papelería. Para mi bailar era un pasatiempo en Brasil, y se transformó en algo profesional en Chile. Fue algo bien chistoso, porque hubo un minuto en el que nosotros no hablábamos nada de español.
Pero tenés algo de chilena.
Ahora tengo una mezcla de…
Y ya decís “qué ondas”.
Ustedes dicen como bajate, subite, como argentino. Nosotros decimos en Chile bájate, súbete. Pero pega, porque mi hija ya es totalmente salvadoreña. Ella aprendió a hablar aquí.
¿Cuánto tiempo tenés aquí?
Como un año y algo.
Regresemos en el tiempo. ¿Cómo fue esa etapa de la fama?
Ya yo estoy perdida… Esa etapa fue así como inesperada. No era algo soñado. Era bueno ya como estaba. El programa de Mega nos decían que firmáramos un papel por el CD. Yo preguntaba si nos iban a dar un porcentaje por las ventas. Pero nos decían que solo iban a sacar unas fotos y ya. Pero el CD llegó a ser el número uno. Vendió 180 mil copias en Chile. Pero de eso no recibimos nada.
¿Y ellos les hicieron las canciones o ustedes las compusieron?
Algunas sí, y otras no. Pero cuando me cambié a TVN, todo eso fue cambiando… Ah, yo iba a contar esto: cuando yo comencé a entender español, comencé a ver que mi manager nos vendía como: “Las chicas usan short súper chiquitos y después tú puedes salir con ellas”. Era totalmente chantaje. Era cero seriedad en el negocio. Entonces fue ahí que yo tomé el control y vendí el show profesional. Llegó el minuto donde decidí comprar la parte del grupo, que me quería separar. Y me pusieron una plata que yo jamás iba a poder pagar. Pero negociamos.
Entiendo que llegaron a vender $10 millones.
Se manejó bastante plata con Axé Bahía. Para esa plata yo tuve a otras personas trabajando conmigo. Pero cuando compro una parte del grupo, y uno de los managers se queda conmigo, llegó esta empresa que nos hizo los productos comerciales. Comenzamos a trabajar los productos. Pero antes de eso ocurrió algo bien chistoso. Yo tenía un novio en Chile. Y el día que mi manager me lleva a una empresa, era la empresa de mi novio y yo no sabía. Pero no era mi novio, era como mi “ponte tú”, como nosotros decimos.
¿Qué es “ponte tú”?
Es como cuando nosotros decimos que estás con alguien pero… es como amigo de color.
Amigo con derecho se dice aquí… Ja, ja, ja, ja…
Ja, ja, ja… Pero cuando yo llego a la negociación, él era como uno de los dueños de la empresa y era como bien raro estar negociando con él. Era raro que negociara con las personas que yo andaba. Su empresa tomó Axé Bahía.
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Entiendo entonces que ustedes, los artistas, eran los menos beneficiados de las ganancias.
Mi ex marido fue super justo. No puedo hablar mal de eso. Pero el punto importante es cuando un grupo es importante y luego no. Porque Axé Bahía llegó al punto más alto en todos los países. Y de repente hubo cambios de integrantes, yo me embaracé, y eso llevó a abrir una compañía de Axé Bahía en varias partes. Los primeros intentos no fueron buenos. Hubo uno en Perú .Vimos que cuando ponías a un grupo en un país donde ya había funcionado Axé Bahía, y las personas se sentían bien famosas, ya no controlabas el grupo más. Tú puedes ver que Axé Bahía no tiene tanta gente bonita. Ustedes no sé si han ido a Guatemala, pero ahí tienen a unas chicas espectaculares.
¿Cuántos Axé Bahía hay?
Ahorita dos. Había tres hace algunos meses atrás. Pero es bien difícil controlar. Por eso tenemos a los viejos con los nuevos. Yo y Jefferson ya tuvimos mucha fama. Pero ahora es diferente estar y ser parte de un país.
¿Ya te adaptaste a El Salvador?
A mí me gusta, chiquitito y todo. La gente es bien amable. En la televisión funciona. El tour que hacemos el sábado funciona.
Pero, a ver, que no me queda claro la parte cuando fueron muy famosos. Triunfaron en Viña del Mar, en México llegaron a lo más alto pero no estás en Televisa.
El grupo de México está en Televisa. Ya te voy a explicar, solo dame un momento…
(Un hombre moreno se acerca a la mesa para conversar con Flaviana en inglés. Es quien la trajo hasta La Ventana para esta plática).
¿Él es tu esposo?
No, es mi ponte tú.
Ja,ja,ja…
Entonces… en qué estábamos.
Del grupo en México.
Ya. México es súper peligroso.
Flaviana, acá creo que también.
Bueno, pero no sabía. Jefferson, con una novia que tenía, estaba en una discoteca en la noche y en una pelea con armas. Todo el mundo usa armas; y la chica se llevó un tiro en el brazo… Y en México, Beso en la boca era número uno; y en México sí se necesita guarura, como le dicen al guardia. Era súper peligroso, yo decía: “¿Vale la pena con mi hija chiquitita?”.
Otra cosa: acá en El Salvador yo voy a un tour y lo más lejos está a dos horas de acá. Yo vuelvo a mi casa y duermo con mi hija. Pero en México viajaba dos días, y regresaba. Pero el peligro del viaje, todo, pasaba un día, dos días sin verla y no era lo que quería. Estaba bien, me gustaba mucho Axé Bahía, pero no era lo que yo necesitaba en ese momento de mi vida. Entonces puse a otra chica en mi lugar, y cuando el grupo comenzó a funcionar, Chile me hizo una propuesta en la televisión y me fui, con mi hija y mi marido.
¿Vos sos la jefa del grupo o la dueña?
Si, también. Manejo, voy viendo, tratando, viendo que haya una persona responsable en México… De ahí ya empezó el grupo… lo que pasa es que cuando no hay líder dentro del grupo, yo soy un líder. Nos manejamos como podemos. Pero en el caso de México, quedo sin líder. Son cinco personas que mandan. Entonces es: yo quiero que el single sea Beso en la boca, no yo quiero que sea Tequila… No hay un orden. El grupo pasó de estar en primer lugar a estar entre los millones de grupos que están en México.
¿Como decidiste quedarte aquí?
Jefferson me llamó un día y me dijo de la Teletón: “Mirá Fla – me dijo – en la Teletón de El Salvador hicieron una propuesta para que vayamos para allá”. Yo estaba trabajando en Chile, en la tele. Entonces dijeron los de México: “Bueno yo me voy”, y sale otro que dice “yo quiero irme…”. En México dijeron que tenemos que formar un grupo nuevo. De allá me dicen: “Fla, podés venir tres meses a poner a funcionar las cosas”, y yo en Chile estaba como a punto de separarme… y por eso dije: “Será bueno para mí, para pensar”. Hice un casting en Chile, otro en Brasil, me traje una chilena y los demás brasileños y vinimos. Todo funcionó bien. Pasaron un mes, dos meses, tres meses, cuatro meses, seis meses, y el Canal nos pidió que regresáramos.
Hicimos un test con el público que decidió que Axé Bahía regresara. Salió de la propuesta de la Teletón.
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