|
 |
Plática con Abraham Rodríguez, ex secretario general del PDC
“La única forma de derrotar la derecha es unir la izquierda con el centro”
Una hora con 34 minutos se va demasiado rápido. Muy poco tiempo para hacer un recorrido por el proceso político salvadoreño de los últimos cincuenta años. Y más si se hace con Abraham Rodríguez, fundador del Partido Demócrata Cristiano y que ha vivido en carne propia esta historia.
Desde el nacimiento del grupo de intelectuales que estudiaban la doctrina social de la iglesia, pasando por las primeras incursiones políticas, los golpes de estado, los triunfos y robos electorales, la dictadura, la represión, hasta la caída en 1989 – y la sucesiva pérdida de poder en los noventa – de un PDC que perdió su gloria de antaño. La debacle, dice Rodríguez, se dio cuando el PDC perdió a sus intelectuales, y terminó en manos de personas como Ronald Umaña.
Confiesa que en política pasó “los mejores años de su vida” y con nosotros hizo un resumen ameno de ellos. Este abogado de profesión, con 78 años de edad, aclara que a José Napoleón Duarte no le mutilaron tres dedos de la mano izquierda luego de caer preso y de ser torturado en 1972, tras el robo electoral del ejército en las elecciones presidenciales de ese año. “Los perdió trabajando en Venezuela”, dice. Y luego revela que el ex presidente entró al partido porque era boy scout.
Alexis Henríquez, Daniel Valencia y Sergio Arauz /Fotos: Edu Ponces
cartas@elfaro.net
Publicada el 21 de mayo - El Faro |
¿Cuántos años estuvo en política?
Muchísimos años. Los mejores años de mi vida. Desde el sesenta que fundamos el partido hasta hace ocho años, cuando cumplí setenta.
¿Con quienes fundó el Partido Demócrata Cristiano (PDC)?
Ustedes saben que yo fundé el PDC. Y esto se originó de la siguiente manera: un día, haciendo unos ejercicios espirituales en el seminario San José de la Montaña, le pregunté a Roberto Lara Velado si había leído la doctrina social de la iglesia. Me dijo que no. Le presté un libro de Van Hestel y esa noche comenzó a leerlo. Al día siguiente me dijo: casi no dormí porque me ha interesado mucho. Entonces se lo llevó. Nos juntamos después y me dijo: es fantástico, por qué no formamos un grupo para leer doctrina social de la iglesia. Hicimos ese grupo.
¿Quiénes lo formaron?
El doctor Guillermo Trigueros, que fue rector de la Matías Delgado (ya fallecido); el doctor Enrique Mayorga Rivas (ya fallecido); el doctor Samuel Castro, que en ese momento era magistrado de la Corte; el doctor Mario Luis Velasco; el doctor Guillermo Manuel Ungo (ya fallecido) y yo.
Y se reunían para estudiar la doctrina social de la iglesia.
Nos reuníamos religiosamente dos veces por semana, de 8 de la noche a 11 de la noche. Después de cenar nos juntábamos; y llegábamos no a conversar, sino que a estudiar.
¿Nada de política?
No, sólo doctrina social de la iglesia. Era más o menos el año 58. Era tan interesante que hacíamos grupos de cinco y cada uno del grupo regalaba un libro. Así fue creciendo la idea de estudiar la doctrina social de la iglesia. Cuando ya habíamos leído bastante y estudiado bastante, empezamos a pensar que el país necesitaba un partido político diferente. Diferente en todo.
Porque en esos años…
Los partidos políticos nacían y morían con cada golpe de estado. En cada golpe nacía un partido nuevo y moría cuando llegaba otro. Nosotros pensamos en hacer un partido político permanente.
¿Cómo fue el cambio del grupo que estudiaba la doctrina social de la iglesia al movimiento político de oposición?
Para ser partido político permanente necesitaba una ideología y una doctrina. ¿Cuál era la ideología? El humanismo cristiano. ¿Cuál era la doctrina? La doctrina social de la iglesia.
Ujum
… entonces empeñamos en conseguir información de la democracia cristiana italiana y tomamos al decisión de formar el partido demócrata cristiano, o social cristiano, lo que fuera; pero lo vamos a ser hasta que el coronel Lemus, que era el Presidente de la República, imponga su sucesor (el coronel Rubio Velado, que nunca tomó el poder). Cuando lo ponga, nosotros haremos el partido para después participar en elecciones de diputados. No pensábamos en la presidencial, era la época de la dictadura militar.
¿Por qué hasta el cambio de presidente?
No teníamos el tiempo suficiente y no queríamos hacer un partido que surgiera con un candidato y que después del candidato a saber qué problemas tendría. Queríamos un partido permanente, cuyo objeto no fuera llegar inmediatamente a la presidencia, sino un partido permanente que tuviera una organización estructural fuerte. ¿Qué pasó? En el 60 fue el golpe de estado contra Lemus. Y entonces entró la junta de gobierno…
Donde estaba el doctor Fabio Castillo, René Fortín…
… que están vivos… Fallas Cáceres (que ya murió) y tres militares, entre ellos el coronel Castillo. Entonces la junta de gobierno dijo que no tenía plan de gobierno, que lo único que iba a hacer era dar elecciones libres. Bueno, elecciones libres. ¿Pero y con cuáles partidos políticos?, nos preguntamos. El PRUD ya no existía porque terminó con el golpe de estado, el PAN era un partido muy viejo que no tenía… no había. El PRAM (Partido Revolucionario Abril y Mayo), era el partido comunista, pero en la clandestinidad.
¿Ahí se decidieron a formar el PDC?
Entramos en la discusión y la decisión fue que lo hiciéramos. Los que no quisieron, como el doctor Trigueros y el doctor Velasco, no formaron parte. Empezamos a promovernos y tuvo un gran éxito desde el principio. ¡Entró cantidad de gente, pero cantidad!
¿Y el dinero de dónde lo sacaban?
No teníamos dinero, no ocupábamos. Era un partido de clase media y esta proporcionaba recursos, vehículos y todo. No ocupábamos tantos recursos.
Por lo que cuenta, pareciera que en esa época no existía tanta represión, podían reunirse…
Bueno, reunirse sí. Ese no era el problema. Los problemas vienen cuando uno hace público algo y camina…Nosotros hicimos el partido y hubo mucho entusiasmo. Pero a los tres meses, el 25 de enero del año siguiente, fue el golpe contra la junta; y subió el directorio cívico militar. Ahí estuvo el Dr. Rodríguez Porth, el Dr. Valiente, el Dr. Avelar, el Cnel. Julio Rivera y el Cnel. Aníbal Portillo. Ese directorio quería que nosotros, la democracia cristiana, fuera el nuevo partido oficial. Nosotros nos negamos porque queríamos cambiar el destino del país. Creíamos que los partidos oficiales habían hecho mucho daño, que había que hacer partidos democráticos.
Se negaron pues.
Le dijimos a Rivera que sí quería podía entrar al partido, y que si lo elegían, él podía ser el candidato.
Jajaja
Pero no, él quería ser el candidato. No se pudo. Entonces fundó el PCN.
O sea que el PCN nace de un rechazo, que si hubieran aceptado en el partido al coronel Rivera no nace el PCN.
¡Claro que no! El fundó el PCN con el doctor Guerrero y gente nuestra que se salió y se fue con él porque dijeron que nosotros no queríamos el poder, que queríamos hacer otra cosa.
Casi de las mismas raíces salen el PDC y el PCN…
¡No! Había una mentalidad completamente diferente. Nosotros que no queríamos participar en el oficialismo y los otros que lo querían.
¿Qué pasó luego?
Fundaron el partido, nosotros seguimos con el nuestro, convocaron a una constituyente en el 61. Nosotros fuimos a esa elección aliados con un partido que se llamaba Socialdemócrata, que se había hecho en los tres meses que duró la junta.
¿Quiénes estaban ahí?
El presidente de ese partido era Agustín Alfaro Morán. El doctor Jorge Bustamante tiene el libro, porque él era el secretario. Ahí estaban los Dueñas, Regalado… todos los millonarios de este país.
¡En un partido social…!
Demócrata. Se llamaba así porque a Lemus quien lo botó fue Osorio. El mismo Osorio, que era el anterior presidente y quien lo había puesto en el cargo, le da el golpe a Lemus. Entonces, Osorio, que tenía una visión diferente, hizo ese partido y ellos entraron ahí. Pero cuando apreció el nuevo partido oficial, el PCN, con Rivera, todos se fueron ahí. Cuando fuimos a la elección con Agustín Alfaro, eran bien poquitos. Y fuimos con ellos y con el Partido Acción Renovadora, que era bien pequeñito.
¿Por qué fueron entonces?
Nuestro objetivo era dar a conocer la democracia cristiana. Caminar por el país y darla a conocer. Era la elección de la constituyente y no sacamos ni un diputado. Esa constituyente dio la constitución del 62, que es la que tenemos, pero con reformas.
¿Y en el 64?
Conseguimos que Rivera diera la representación proporcional y fuimos a la primera elección solos. Ganamos ocho diputados y una alcaldía de San Salvador con Napoleón Duarte, además de otras alcaldías.
¿Cómo lograron todo eso?
Con el trabajo intensivo con la gente. Del 61, que fuimos para dar a conocer la democracia cristiana, al 64.
¿Cómo era hacer campaña en esa época?
No había televisión, eran reuniones, mítines en el Parque Libertad, en los parques principales de las ciudades… En el 66 volvimos a ganar la alcaldía de San Salvador, 14 diputados y seis cabeceras departamentales, incluida Santa Ana.
¿Qué pasó en el 67, por qué no fue Duarte a esa elección como candidato a la presidencia?
El candidato lógico debía ser Napoleón, pero nosotros pensamos que no, que no era el momento. Necesitábamos crecer más, consolidarnos. Yo fui el candidato, yo fui el primer candidato de la democracia cristiana. Competí contra Sánchez Hernández del PCN y el doctor Fabio Castillo del PAR (Partido Acción Renovadora) y el mayor Álvaro Rivas, por el Partido Social Demócrata.
¿Usted se considera uno de los fundadores del PDC o el fundador del PDC?
Yo soy el fundador del PDC.
¿Que usted fuera el candidato en el 67 fue porque usted, como fundador, creía que tenía que ir de candidato?
Al contrario. La gente quería que fuera Napoleón. Y con Napoleón decidimos que fuera yo porque si lo sacábamos a él de la alcaldía, la gente iba a decir que por ambición era que teníamos el partido. No queríamos eso. Y hay que entender que lo que queríamos era hacer grande el partido, en un momento cuando las campañas eran duras.
¿Por qué?
Desde cuando empezamos a salir públicamente la policía nos perseguía. A mi esposa la llevaron un día detenida y llevaba a mi hijo que tenía dos meses. Se la llevaron al local de la policía, no durmió ahí, y el delito que tenía era el de llevar propaganda del partido en el baúl del carro. Para entender la dictadura militar hay que entender una cosa: para ser presidente del país se necesitaban dos requisitos. Uno, que fuera militar; y dos, que fuera electo en los cuarteles, por los militares. Si no se cumplían esos dos requisitos nadie podía ser presidente. Cuando participo, no voy con la idea de ganar sino para seguir divulgando la democracia cristiana y para demostrar que la dictadura no permitía.
Seguro hubo fraude.
Fue una elección como todas las elecciones de esa época. Ese era un problema del estado mayor. Los cuarteles le respondían al oficial encargado de la campaña y se iban con las patrullas cantonales, municipales… era todo un operativo militar. Héctor Silva siempre ha dicho muchas veces que la primera vez que conoció la cárcel fue en mi campaña, en el 67.
|