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Plática con Óscar Bonilla, presidente del Consejo Nacional de seguridad Pública

“Hago política pública, pero no tengo opción partidaria”

Preside una institución que para los ojos más críticos ha sido completamente ignorada por las últimas dos administraciones. Él, sin embargo, dice estar convencido de que la cosa ha cambiado y que se puede reducir la violencia desde la prevención.

Habla con más tranquilidad de su trabajo al frente del Consejo Nacional de Seguridad Pública que de su pasado en las filas de las Fuerzas Populares de Liberación, del suicidio de Cayetano Carpio y el asesinato de Mélida Anaya Montes.

17 años después de firmada la paz, asegura que nunca fue comunista y que desde la Asociación General de Estudiantes Universitarios (AGEUS) las FPL lograron quitarle al partido comunista el control de la Universidad de El Salvador. En 1987 se fue a Francia, regresó en 1991, perdió dinero  en el fraude financiero nacional más notorio (FINSEPRO e INSEPRO), y ahora mueve sus contactos con diferentes instituciones gubernamentales y privadas para conseguir fondos que permitan borrar tatuajes y reinsertar a los pandilleros.

Daniel Valencia y Edith Portillo /Fotos: Gracia Rodríguez
cartas@elfaro.net
Publicada el 16 de abril - El Faro

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¿Cómo fue a parar al Consejo Nacional de Seguridad Pública?
Llegó al Comité de gestión que organizó Salvador Samayoa. Había cierta preocupación de cómo crear un organismo en donde hubiera ciertas personas que facilitaran los entendimientos políticos. Estaban dos personas muy simbólicas en la negociación de los acuerdos de paz que eran David Escobar Galindo y Salvador (Samayoa).

A mitad de los noventa.
En ese momento se había creado el viceministerio de de Seguridad Pública, que entra don Hugo Barrera, y se crea el consejo para ayudar al diseño de la nueva institución. A partir de la administración Flores se le da un nuevo mandato al Consejo y se le agrega la misión de ejecutar el proyecto especial de la prevención social de la violencia y la delincuencia. Creo que el presidente Flores fue visionario en establecer el mecanismo de prevención para que se estableciera una cultura, al interior del estado, dirigido a poner factores de protección a los factores de riesgo, dada la situación de victimización y la percepción de violencia en el país.

¿Hugo Barrera se inventó el Consejo?
No sé si él fue el de la idea. Fue una discusión entre varios miembros de Naciones Unidas y el equipo que estaba cercano a don Hugo. En el periodo del presidente Flores yo estaba en el Tribunal Supremo Electoral de gerente de promoción institucional. Yo abrí los espacios a los medios de comunicación. Los periodistas tenían acceso a todo, a todo. Era un proceso que necesitaba legitimarse a partir de que en el pasado había sido una de las fuentes que cultivaron el conflicto armadazo en el país.

De ahí lo llaman.
Estando ahí, a Salvador lo nombran presidente del Consejo y me dice que si lo puedo acompañar junto con otras personas, incluyendo la Chelona Rodríguez.

¿A Samayoa ya lo conocía?
A Salvador lo conocí en el 79, cuando se incorporó a la guerrilla. Yo era el presidente de AGEUS. Eso es público y consta en mi currículo. Después de eso trabajamos en la gestión internacional: él como miembro de la comisión político diplomática y yo como encargado de las relaciones internacionales de las FPL (Fuerzas Populares de Liberación).

Eran muy cercanos.
Éramos un equipo. Hicimos documentos en donde planteamos que estábamos en contra del terrorismo, sobre todo el terrorismo que veíamos en Europa, y eso molestaba un poco los oídos de la cúpula del FMLN. Nosotros mirábamos que en los supermercados de Francia y España había actos terroristas, era el momento del conflicto este-oeste, y nosotros teníamos un punto de vista muy particular.

¿Cómo fueron sus años en AGEUS?
Era un momento muy crítico en el país. Todo lo que tenía que ser la función del estudiante en el proceso revolucionario era muy difícil. Era muy difícil que alguien que estuviera en la izquierda fuera estudiante; y yo era estudiante y peleaba por la reivindicación estudiantil. Eso me permitía a mí hablar de la universidad, ver problemas del presupuesto, de las facultades, los procesos de graduación, los problemas de las plazas de docentes que estaban repartidas en la facultad de medicina. 

¿Cómo ve a estos bichos que se toman la UES y presionan, y logran que no se apruebe un préstamo para mejorar la UES?
Lo primero es que no sé si son universitarios. Tampoco puedo juzgarlos, porque sería irresponsable, porque no estoy viendo nada de eso.

¿Cómo se involucró con las FPL? Ahí tuvo un cargo importante.
No sé si era importante, pero tenía la responsabilidad de dirigir todo el trabajo internacional.   Esto fue por mi experiencia universitaria. Nosotros logramos quitarle al monopolio comunista el control de la universidad, y pasar a lo que fue la incidencia e influencia de la nueva izquierda. Una izquierda que no venía de la escuela de la internacional comunista (que eso es lo que  hace la diferencia de fondo de la izquierda y ciñe el debate al interior de la izquierda en el país).

¿Qué significaba ser presidente de AGEUS en esa época?
Ser universitario, de la Universidad de El Salvador, era un símbolo y no cualquiera llegaba a ser presidente de AGEUS. Asumí la presidencia en el momento de una disputa muy severa al interior de la izquierda; y el UR-19 –que era la organización influida por las FPL- tenía el control de AGEUS.

Usted era presidente de AGEUS cuando Samayoa renunció al gobierno.
Estando ahí participo con las FPL en actividades políticas. Salvador Samayoa, después de ser el ministro de educación más joven en la historia del país, decide –después de ver el fracaso del golpe de 1979- incorporarse a la guerrilla. Y lo hace de una manera pública, en el auditorio de derecho de la universidad.

Usted estaba ahí.
Yo organicé la Asamblea en donde se incorporó Salvador. Obviamente, cuando Salvador se incorpora, yo ya no estaba ahí. Él llegó con su gente y yo me retiré. Esa fue la primera vez que lo vi. Pasan unos meses, después de la Asamblea, y lo capturan.

Imagino que montar una evento como ese, para ese año, era muy riesgoso. Tenía que prepararse una seguridad…
No. Yo convoqué una Asamblea General para informar cómo está la situación del presupuesto. Ellos aprovecharon que estaba la Asamblea y llegaron ahí. Eso sí, teníamos una gran capacidad de convocatoria porque nosotros sí atendíamos los problemas de los estudiantes.

Pero ese no fue su primer paso en la “política”, ¿verdad?
Entramos a  este proceso porque trabajábamos con campesinos, alfabetizábamos gente sin tener ninguna noción de la política y de la ideología. Era el puro sentimiento de solidaridad hacia la gente que más necesitaba, y sobre todo los campesinos que venían desplazados de la guerra con Honduras. Lo hacíamos en el cantón Nancintepeque, departamento de Santa Ana. Martes, jueves, sábado y domingo alfabetizando.

¿Adónde estudiaba?
En el Instituto Nacional de Santa Ana, con mucho orgullo.  

De ahí salió Ana Guadalupe Martínez…
También el presidente de la Corte Suprema de Justicia. Yo fui presidente de los tres bachilleratos: del académico, el industrial y el comercial.

Usted andaba con ganas de estar metido en asociaciones, pues.
No andaba con ganas, simplemente uno nace como nace y hace lo que tiene que hacer en el momento que le corresponde. Usted tiene cierta formación, conciencia y no es un problema de capricho, es un problema de conciencia.

¿Le han reclamado por trabajar con el gobierno y antes haber estado en la guerrilla?
Quien rompió el hielo ahí fue Salvador Samayoa.  Yo llegué con Salvador y Salvador será mi amigo toda la vida. Aquí lo que estamos haciendo es el bien en un país de libertades públicas, acentuadas, que no teníamos. Si me ponen a mí la oportunidad de servir, de salvar vidas, a mejorar al país, a ponerlo en la ruta del desarrollo… ¿Por qué no lo voy a hacer? Yo no estaba en el país, yo me vine de Francia, no estaba en Nicaragua, no estaba en México. Estaba en Francia, ya insertado.

¿Por qué Francia?
Estaba de representante en Europa para el FDR/FMLN.

Hay gente en la izquierda que dice que su salida se debió a problemas con los fondos de la organización.
Que lo demuestren. Yo nunca, nunca manejé un cinco. Jamás gestioné. Puedo pasar libre en cualquier parte. Si eso hubiera sido, ¿qué es lo que le toca? (Con su mano derecha hace el mate de una pistola y se la coloca en la sien). Especulaciones, como así mataron a mucha gente.

¿Por qué se fue?
Me retiré de las FPL en 1987 porque no estaba convencido que hubiera triunfo armado. Y como no estaba convencido ni entré convencido, convencido me retiré. Así de sencillo.

¿Y por qué entró entonces?
Convicción de que teníamos que cambiar y que tenía que haber democracia.

¿Usted disparó un arma cuando estaba en las FPL?
Le puedo garantizar que no tomé las armas.

¿Cuáles eran sus funciones?
Era político y diplomático.

¿Cómo fue romper con las FPL? ¿Con quien habló?
Conmigo mismo y con mi señora. Vi que las cosas no iban por donde yo estaba convencido.

Usted vivió la guerrilla en los años en que la lucha interna por el poder, por el control,  era fuerte.
Sí. Era radical, duro, me enseñaban las armas los otros. Era desproporcionado, no había razón. Ahí era la fuerza y nosotros dominábamos, éramos los más fuertes.

Lo mismo dicen todos
Noo, es que no es “lo mismo dicen todos”. ¿Y quién tenía el control pues? Nosotros.

Explíquenos.
Usted tenía las organizaciones más grandes, las organizaciones populares más fortalecidas, usted tenía un trabajo con sectores más progresistas, con Salvador Samayoa –que no tenía ninguna razón para meterse en eso porque era un hombre muy sensible-; gente que formó parte de los sectores más poderosos del país que formaron parte en eso, y murieron. Ahora, el tema es que eso no es suficiente para orientar… para tener en la actualidad… es otra cosa. En ese momento estaba claro lo que había que hacer.

¿Quiénes murieron?
Estaba Enrique Álvarez Córdova, el rector de la Universidad, que no era y se convirtió… a Salvador lo capturaron…

El pleito entre las fracciones era de…
Todos contra todos.

¿Por qué?
Porque había concepciones diferentes de lo que pasaba en el país. Eran orígenes diferentes… aunque las FPL venían de una escisión del partido comunista, sobre todo su secretario general. Pero no todos en las FPL eran comunistas. Yo no era comunista, Salvador no era comunista. Eso es lo que hace la diferencia. El país ha cambiado y los salvadoreños hemos cambiado pero otros vivimos en el pasado. Creo que ha evolucionado más la derecha que la izquierda.

       
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