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¿De dónde sale el apodo de “El Chiri”? Yo siempre veía una novela que se llamaba Jacinta Chipimahuida, no es que a mí me gusten las novelas, pero esa era bien bonita. Y a la entrada del colegio, era un colegio de niños argentino, que la pasaban bien, tenían sus historias, y a la entrada estaba un portero bien cariñoso que siempre les decía “pasen adelante, mis chiripitifláuticos”. Y yo comencé a hacer concursos con esa palabra en la radio (en la Femenina), cuando yo hable voy a usar esa palabra, y empezaba con cuántos “chiripitifláuticos” podían decir, por ejemplo, en 30 segundos sin equivocarse. Y la gente me cortó el “fláutico” y quedó “Chiri”, pero es un apodo que viene de la juventud. Coincidentemente a mi papá le decían “Chiri” también, le decían “Chiricayo”. Él jugaba basket en el colegio y trataron de hacerle una urra y no les cuadraba con el “Chiri”. Era “échenle maíz al gallo, que ahí viene Chiricayo”. Entonces es un sobrenombre poco común, y qué casualidad que a él con chiricayo y yo con chiripitifláutico. Yo me siento contento, ahora mi hijo chiquito, también, pues, “Chiri”. ¿Eso en qué radio fue? En la Femenina, como discjockey. Estudiaba en el día en la Universidad de El Salvador, de ahí hasta las cinco de la tarde que salía de clases, tenía mi turno de 6 a 8 en la Femenina, después a ver a la novia, y de 10 en adelante estudiaba. La radio para mí siempre fue una pasión, como un complemento extraordinario de lo que estaba haciendo. Claro, cuando tenía 18 años yo no sabía qué era aquello, no entendía. Con el correr de los años me he dado cuenta de que ha sido una vocación que he venido desarrollando a pesar de mi misma carrera. ¿Fue algo inculcado o cómo fue? Para nada, talvez lo único que puedo relacionar del pasado con esto es que a mí me gustaba, desde que estaba en quinto o sexto grado, narrar partidos de fútbol. Mis papás me regalaron una grabadorcita de las de la época, tenía un tío que era de la federación, y era de la época aquella de la selección que fue al Mundial 70. Yo estaba en quinto grado, y me llevaron con mi grabadorcita a entrevistar a los jugadores. De ahí, en el bachillerato, me ponía a narrar partidos, los compañeros me hacían rueda y me aprendía los anuncios de la KL. Cuando los hacían en casa, entonces ponía a la señora que vendía fruta a que me hiciera un anuncio y lo iba editando en aquella grabadora. Entonces quizás había algo por ahí escondido. ¿Te equivocaste siendo odontólogo? No, no, no me equivoqué. Creo que no, porque para mí la odontología ha sido mi independencia, yo siempre busqué una carrera en la que pudiera valerme de mí mismo y no depender tanto de un jefe. Entonces la odontología ha significado mi estabilidad, mi independencia, en algunos momentos he podido dedicarle más tiempo a los medios, en algunos no tanto. Hasta que claro, asumimos el compromiso con las radios, con 102.9, Carnaval y Siglo 21, pues sí, ahí sí me toca a mí estar con el grupo de radios. Pero tenemos colaboradores muy buenos, que nos permiten, digamos, hacer las dos actividades. Pero cuando hablas como odontólogo lo hacés en tono más serio… Ja, ja, ja, ja. Ya no es el “Chiri”, ahí es el Dr. Ricardo Rivas. No vaya a ser que sea mi paciente, ja, ja, ja. Acabo de estar viendo, por cierto ahorita acabo de terminar mi paciente de las 11, el Lich Balibrera, le conté que venía a esta entrevista y que estaba un poco nervioso. Entonces cuando ya me quité el saco y todo, me dice: “Hoy sí parecés discjockey”. Ja, ja, ja, ja. Dice un amigo mío, (Juan) Bosco, un periodista, que estas cosas sólo se ven en el trópico: un dentista que además sea radiodifusor, comunicador, columnista… O hasta presidente, que también…. Cabal, cosas que se miran y que también te hacen pensar cómo ahora el mundo de las comunicaciones es fundamental entenderlo. El presidente Saca entendió muy bien el poder de la comunicación, la utilizó también y ahora es el presidente de la República, un colega muy apreciado en la radio. Yo creo que hoy día, como está el mundo, saber comunicar, entender el lenguaje de los medios de comunicación es fundamental, es importante para cualquier cosa, para el odontólogo, para el economista, para todo el mundo… Dicen que tenés más libros de cómo escribir columnas de opinión que de odontología. No, no tanto, ja, ja, ja. Empatan. Yo tengo muchos libros sobre columna periodística y sobre periodismo, me encanta leer sobre eso. Es como una pasión, pero que tenga más libros que de odontología, no sé, quién sabe, creo que no. Aparte que mi hija está estudiando comunicación audiovisual en Pamplona, entonces todo libro que ella termina y que son libros de mucha calidad, todos me los manda, entonces yo los agarro y los leo también. Pero sí tengo una pasión muy especial por el tema de la columna periodística. La columna periodística y la tertulia radial fueron dos pilares importantes para la transición democrática en España. Y nosotros, que estamos en transición democrática, necesitamos mucho de buenos columnistas y de buenas tertulias radiales, y televisivas también. Cuando la gente se siente aquí y platique sin temor a nada, abiertamente sobre lo que piensa, que es lo que estamos haciendo con “Bola al Centro”.
¿Y qué tal están ahorita las columnas? Tengo ya año y algo de no escribir columnas porque adquirí un compromiso con la asociación que ve los colegios de mis hijos, entonces a eso le tengo que dedicar bastante tiempo. Y las columnas periodísticas, para una persona que no está metida de lleno en el tema del periodismo, de la información, le cuesta más que a quien está metido en eso. A mí me toma bastante tiempo la columna, me encanta prepararla, estructurarla, pulirla, quitarle hígado para que quede bien. Pero ya dentro de poco tengo la ilusión para escribir. Yo escucho “Bola al Centro” y me parece curioso que, a veces, intentás no dejar opinión como muy evidente. Por ejemplo, ayer, cuando estaban hablando… estaban Federico, Joaquín y Alfredo Mena Lagos, y decías “más de algún alcanzativo podría pensar esto”. Ja, ja, ja, ja. Claro, si el alcanzativo eras vos. Ja, ja, ja. Bueno, pero es que acordate que ahí estoy en un plan de moderador. No interesa mi opinión tanto como la opinión de mis invitados. En la columna sí. Si no, para qué estás escribiendo. Por eso me gusta leer mucho sobre columnas, y no debe ser solo sobre lo que está pasando en el país ahorita, puede ser sobre la cosecha de pepinos, sobre cualquier cosa. Lo rico del columnista es que uno escribe lo que siente, lo que piensa, y el columnista no es que va a cambiar su opinión sobre el pepino, o sobre el 5 de junio, o sobre el presiente Saca. Lo único que hace es invocar a una audiencia que piensa como él y fortalecer ese pensamiento, que la gente diga “yo comulgo con esas ideas, así me hubiera gustado decirlo”, está más para eso la columna. Pero me imagino que alguna puteada te habrá caído ya por alguna columna. Pocas, no sé si es porque la lee poca gente. Ja, ja, ja, ja. … o no sé. Pero bueno, eso de que uno recibe miles de emails no es cierto, o en mi caso no es así. Recibo lo que tengo que recibir… ¿y las puteadas recibidas han sido de quiénes? No recuerdo exactamente, je, je, je. Pero la gente ha sido muy cordial, la verdad no recuerdo que alguien me haya insultado, han sido más bien discrepancias de fondo. Pero todos los correos electrónicos que me han llegado por discrepancias que sean, todos los contesto, todos. Y cuando uno entra en diálogo con las personas es increíble porque cambia, y uno no está ahí para imponer su opinión, o en el caso de “Bola al Centro” para conducir la opinión. Y ahí la idea es, porque ya les aviso que los voy a invitar, es que ustedes los periodistas también hablen, porque los periodistas también tienen su pensamiento. (El Chiri acaba de regresar al programa después de algunas semanas de ausencia en la radio, por una operación) ¿De qué te operaron? Tenía la válvula aórtica que estaba mala, se había calcificado y entonces estaba regresando la sangre, no la impulsaba al cuerpo, sino que la regresaba la arteria, y había dilatado la arteria de una forma ya peligrosa. Se pensó en un principio que era un aneurisma, pero no, era una dilatación de la aorta porque no podía hacer pasar bien la sangre, así que bueno. (Se desabotona para enseñar la cicatriz de su operación) Ve, operación de corazón abierto. Y para lo que me han hecho, la verdad ha quedado muy bien, y fue justo para el aniversario de la 102 Nueve Pero he tenido muy buena recuperación, yo me siento muy bien. (Acaban de llegar a dejar los platos y el “Chiri” ha pedido unas salchichas alemanas con papas caseras) ¿No estás rompiendo dieta? ¿O no te han dejado? No, por suerte no, el doctor nos dijo a Elena, mi esposa, y a mí: “Mirá, Ricardo, tú no eres un paciente cardíaco, y lo que ha habido es un problema mecánico”, como un empaque, se arregla y ya. Así es que dieta no tengo mayormente, pero fue una experiencia interesante porque nos recuerda que estamos aquí prestados por un tiempo. Y también nos fortalece mucho como esposo y esposa, el hecho de tener a mi esposa totalmente volcada a mí es una cuestión maravillosa. Yo no pensaba que me operaran para darme cuenta del amor que existe entre mi esposa y yo, pero esa fue una oportunidad para comprobarlo. Cuando entraste a la radio, distaba mucho de lo que se iba a convertir tu paso por los medios. Es decir, no es lo mismo entrar de discjockey que pasar a conducir un espacio de entrevistas. De nuevo, son cosas del trópico. Yo entro a la Femenina a hacer lo que me encantaba hacer en aquellos días, poner música, hablar, comunicarme con la gente. De repente te vas poco a poco metiendo, ya vas a eventos, te invitan de jurado. Y de repente, pum, llegó la llamada de la televisión para hacer un programa musical, que lo hice durante cinco o seis años en Canal 6. En eso cerraron la universidad, nos dejaron prácticamente dos años fuera, sin estudiar, y otros dos en el exilio. Entonces al ver quizás el canal de que tenían un cipote ahí mero desocupado y que le gustaba la producción y todo, entonces aparte del programa me ofrecieron que fuera el director de producción del canal. Ganaba bien en aquellos momentos, estaba soltero, tenía como 21 años, pero tenía mi carrera parada en tercer año. Entonces en algún momento incluso pensé dejar de estudiar y dedicarme de lleno a los medios… Perdón, ¿y esos dos años en el exilio? Eran dos años que recibíamos, para mientras sacaban a los otros, como ya teníamos que entrar a las clínicas, ahí nos tenían recibiendo psicología en un local en la 49 avenida. Les rogábamos a los profesores que nos fueran a dar clases para ir avanzando en las materias, pero al final mi carrera, en vez de de seis años, fue de diez años. Pero en ese tiempo, y Dios sabe lo que hace, me metí de lleno al tema de los medios.
¿Los medios son entonces más como un hobbie? No, la verdad en un momento fueron una parte muy importante de mis ingresos, sobre todo cuando estaba ya terminando la carrera, que estaba listo para hacer los privados y todo eso, ya casado, con una hija de un año. Y yo comía de lo que ganaba en radio y televisión. Tal vez al principio fueron un hobbie, pero realmente después fueron cosas más importantes. Pero ahora los medios y la carrera son cosas que las he llevado a la par. Tanto que en la misma casa están la radio y la clínica. Exactamente. Yo disfruto haciendo mi carrera, tengo muchos pacientes y también disfruto mucho haciendo radio. Lo combino maravillosamente, eso sí, que paso para arriba y para abajo. ¿Y tenes pacientes políticos o funcionarios? No mucho, lo que sí tengo bastante es gente extranjera, que está en misiones, en embajadas, en oficinas, llegan mucho a la clínica. El idioma para mí ha sido entonces fundamental, el hablar un inglés fluido. De hecho estudiaste en Estados Unidos, ¿no? Correcto, y además en el tema de la odontología estética, que es ahora muy atractiva, me formé con uno de los grandes maestros de la odontología estética, el Dr. Dorfman. El de Extreme Makeover. Cabal, el de Extreme Makeover. Él fue mi mentor. Ahora ya ni se ha de acordar de mí porque el tipo es famoso y millonario, pero tuve una gran suerte de haber podido estudiar y trabajar con él. ¿Cómo se da el paso para conducir el primer espacio de entrevistas? ¿Quiere que se lo cuente sin pelos en la lengua? Pues sí, de eso se trata. Ja, ja, ja. Yo creo que TCS iba a abrir su espacio noticioso en la mañana, su revista matinal. Y necesitaban a alguien que presentara el noticiero y que tuviera una entrevista corta. Un día me llamó Ronald Calvo y me dijo “queremos hablar contigo para esto, esto y esto”. Y yo “no hombre, estás loco, yo en mi vida he entrevistado a un político”. Yo entrevistaba a Roberto Carlos, al “Puma”. Ja, ja, ja, ja. Es cierto, a Menudo, a todos ellos, porque mi programa era juvenil. Aunque hoy no parezca, pero también fui animador de la hora juvenil de la Teletón. Ja, ja, ja. ¿Cuántos años tenés? Tengo 48, acabo de cumplirlos. Pero así como dicen, ¿qué me ven? Si yo también fui joven. Entonces me llamaron para este espacio. Mi primera reacción fue “no me siento que yo sea la persona adecuada”. “No, que mirá, te vamos a enseñar, que esto y lo otro”. Eso fue en el 87, yo iba a cumplir 30 años. Bueno, y de nuevo la pasión por los medios, el sueldo, que en aquel momento era importante, porque ya me iba a ir a estudiar a Estados Unidos, había alquilado mi casa, como toda pareja recién casada. Entonces empezamos a hacer en TCS, interno en el canal 4. Y me encantó, nunca había tenido contacto con el medio periodístico. ¿Cuál fue la primera entrevista? La primera fue con el presidente Duarte. Y al salir del estudio, yo muy orgulloso llego “Sr. Presidente, ¿qué le pareció la entrevista?”. Ja, ja, ja. ¿En serio le preguntó qué le había parecido? “Muy bien, muchacho. Un poco suavetona”, me dijo. Ja, ja, ja. Y claro, en aquella época empezaban las entrevistas en televisión. Chamba Castellanos era mi par en el canal 12. y comenzamos a vivir una época interesante, porque empezamos a entrevistar primero a los actores políticos que estaban dentro del sistema. Estábamos en el año 87, las primeras rondas de paz. Luego empezó a venir gente del FDR. Yo me recuerdo que la primera entrevista que tuvimos ya con gente del FDR que entraba al país, negociaba y se iba, en una de esas nos dieron una entrevista con el Dr. Ungo, a quien recuerdo con mucho aprecio. Siempre lo molestaba porque le decía que él tenía un pensamiento de izquierda, pero se vestía como un buen burgués, porque siempre andaba con sus corbatas, impecable. Y a él le daba mucha risa. La primera vez que llegaron fue una cosa como un operativo de seguridad alrededor del canal, protegiéndolos a ellos que llegaban. Yo me había ido al baño y en ese momento se corre la alarma de que había un complot para asesinar a estas personas, entonces nos sacaron corriendo, yo en el baño, los sacaron por la parte de atrás del canal. Fueron anécdotas interesantes. Aunque quizás la vivencia inolvidable para mí fue el día que mataron a los jesuitas, ya estaba la ofensiva planteada, llegar al canal en aquellos días a las 6 menos 20 en la mañana era una odisea, porque el toque de queda… llegamos y empezamos el noticiero. Y llamó la abuela de Eugenio Calderón, que hacía deportes, y ella vivía cerca del Colonial: “parece que han matado a unos sacerdotes jesuitas”. Pero como ese chambre a cada rato surgía, pedimos que averiguaran, y dicho y hecho. ¿Vos fuiste entonces a cubrir? Sí, nos fuimos con un equipo del canal. En eso vi caminar al padre Estrada, yo lo conocía a él, y yo “padre, ¿qué ha pasado?”. Y sólo me dijo “allá está al padre Ellacuría”. Cuando me dijo eso, yo pensé que no lo habían matado. Con el padre Ellacuría espadeábamos en el programa. La primera vez me dio knock out técnico. La segunda vez me ganó por decisión unánime. ¿De qué hablaban? De la situación política. Entrevistar al padre Ellacuría no era fácil porque era un tipo muy inteligente. La tercera empatamos. Y en la última, en la quinta, me dijo “hoy sí hicimos una buena entrevista, yo creo que hoy sí has salido mejor que yo”. Yo iba una vez a una gira por estaciones de televisión en los Estados Unidos y el padre Ellacuría iba para Madrid. Y nos tocó, coincidentemente, en asiento pegado, y fuimos platicando en el vuelo a Miami. Y era un hombre que tenía un pensamiento interesante, y a los días pasó eso que pasó.
Entonces llegaron… No había nadie, fuimos los primeros en llegar. Esto no lo he contado nunca, es primera vez que lo hago. Estaban las empleadas asesinadas a la izquierda, en un cuarto, subimos unas gradas y ahí estaba ese espectáculo lamentable, de esta gente asesinada con lujo de barbarie. Entramos a los cuartos y bueno, aquello era impresionante. En ese momento pensé que si hay salvadoreños capaces de hacer esto con lujo de barbarie, ¿qué nos espera como país? Ahí estuvimos, solos, el equipo de TCS. ¿Qué fue lo primero que informaste? No recuerdo, quedé impactadísimo por esas imágenes. Pero a mí más de la noticia y las otras consideraciones que se hacían, personalmente me preocupé por mi familia, estaba a punto de nacer mi segundo hijo, me quedé muy pensativo. Si ya estábamos con esos niveles de violencia, qué nos esperaba. Y en tu pensamiento político, ¿cómo asumía el “Chiri” todo esto, todo lo que veía y vivía en esta época? Yo estaba bien joven, no tenía contacto con el mundo político más que el que tenía con los que llegaban a la televisión. Ese tema de la violencia, el del fin justifica los medios no importa quién lo provoque, me da un sentimiento de tristeza y me indigna. Y eso fue lo que pasó en ese momento. Cuando hablas de pensamiento político, ahora en este país tan polarizado es más fácil etiquetarlo en izquierda o derecha. Si yo digo que para mí el principal problema de fondo en el país, y lo pienso, y lo siento, es la inequidad, la desigualdad, alguien que lea esto pensará que soy un hombre de izquierda. Si yo digo que nunca he votado por el FMLN, alguien pensará que soy de derecha. Y a los medios que yo dirijo, he tratado de impregnarles esa libertad, esa apertura, esa pluralidad con la que siempre he intentado moverme en mi vida. Creo que mis entrevistados, la audiencia, considerando… Vaya, pero además de haber sido discjockey, presentador de noticias, entrevistador, también fuiste vocero en Casa Presidencial en su momento. ¿Cómo crees que es la imagen que la gente tiene de ti? Yo pienso que por el feedback que uno tiene, se me ve como una persona con credibilidad, que intenta ser justo, que intenta ser pluralista. Claro, cualquiera que pase por un gobierno de ARENA, se le puede calificar de derecha. Es inevitable. Es inevitable. Yo estuve tres meses, luego le renuncié al presidente Flores, a los 25 días de estar ahí. Yo no lo veía, lo que pasó fue una ecuación de un comunicador puro, que no pertenecía a ningún partido político, que no conocía Casa Presidencial, que no conocía al presidente Flores, que le llama para proponerle algo que este servidor, desde ASDER, había estructurado para mejorar las relaciones entre los medios y Casa Presidencial. ¿Y eso? Cuando yo era de la directiva de ASDER y Tony Saca era presidente de ASDER, el secretario de Comunicaciones en aquel momento le pidió a ASDER que le diéramos sugerencia de cómo mejorar la relación entre Casa Presidencial y la prensa. Y la junta directiva me delegó a mí algo sobre lo que podría pensar ASDER de este tema. Lo estructuramos, pensamos que necesitaban la figura de un portavoz presidencial y necesitaban establecer corresponsalías en Casa Presidencial. Que no era que los medios teníamos que hablar siempre con el presidente, pero que teníamos que tener información siempre del presidente. Eso lo escribí dos años antes. ¿Quién era entonces el secretario de comunicaciones? Eduardo Torres. Estaba entonces todavía… Calderón Sol. Ahora, esto no tiene ninguna relación… o sea, creo yo que Francisco Flores no me llama por el documento, porque creo que ni lo conocía. ¿Y el haber incursionado en el gobierno lo ves como un error? No, para nada, me hubiera encantado haber hecho la figura de portavoz. Bueno, si yo había escrito ese papel sobre esa necesidad. Aparte, ese gobierno realmente no era muy ideológico, era más tecnócrata. ¿Estamos hablando de Flores? Sí, de Flores. Entonces no había gente con mucha calentura ideológica y la figura del portavoz, cuando se me propone, me gusta la idea, dejo la clínica equipada con unos colegas, me voy a Casa Presidencial. ¿Y qué pasa? Que tenés a un comunicador, un hombre de medios, y a un presidente que es un extraordinario comunicador, porque lo es, esa es la gran paradoja, pero no comunica, le gusta informar. Pienso yo, pues, yo no estoy aquí para juzgar a nadie, menos a un presidente. ¿Se lo planteaste? Claro, se lo dije en tres, cuatro oportunidades. Él me escuchaba, pero él me decía “tú eres un hombre de medios, tenés que aprender un poco de esto”. Probablemente yo era muy cuadrado, pero yo sentía que él tenía que comunicar, y tenía dotes extraordinarios para comunicar. ¿Y por qué no lo hizo? No sé, esa es la pregunta, no sólo mía, sino de muchos. Si hubiera sido una persona sin aptitudes para comunicar hubiera sido entendible, pero yo conversé con él en Casa Presidencial varias veces de este tema. Y le decía “presidente, deje que la gente le conozca, deje que Paco Flores sea Paco Flores”. Es más, es un poco de la estrategia, la gente quería verlo a él, y de nuevo, yo he visto a muy pocos comunicadores tan buenos como el ex presidente Flores. Pero no comunicó. Ese es su estilo y yo no estoy aquí para juzgarlo. Yo era portavoz y no había nada que comunicar. Pero entrabas a las reuniones… Entré a algunas reuniones, a algunas… él trató de enderezar el asunto, pero la misma dinámica de un gobierno recién empezaba, había otras prioridades, etc. Entonces yo vi que aquel asunto no iba a funcionar. De hecho, no funcionó, la queja de la gente era esa, que no lo encontraban. Entonces tranquilamente yo me regresé a mi clínica, continuamos fortaleciendo el proceso de 102.9 y al final vimos cómo la queja principal de la gente en el periodo del presidente Flores fue esa.
Dijiste que no creías que la propuesta para ser el vocero estuviera necesariamente relacionada con el documento que habías hecho desde la ASDER. ¿Por qué fue entonces? Yo creo que fue porque durante la campaña política, nosotros entrevistamos varias veces a los candidatos. No se andaban con mucha vuelta, llegaban bastante, la dupla de Flores-Quintanilla, la dupla de Facundo y Nidia, la de Rodolfo Parker y su candidato a la vicepresidencia, etc. Y establecimos diálogos interesantes con ellos.
¿Amistad? No, no, ninguna amistad. A quien conocía de todos estos candidatos era a Carlos Quintanilla y a Rodolfo Parker, amigos personales, al presidente Flores no lo conocía. Pero el tema es que, no es falsa modestia, pero me preparaba muchísimo para mis entrevistas, tenía a Felipe Umaña, que ha muerto ayer, que él me escuchaba mucho en los temas legales, cuando tenía dudas sobre cosas de impuestos, que es tan complicado. Un entrevistador no puede manejar todo, sería una soberbia decir que uno es experto en todo. En FUSADES tenía gente que me ayudaba, me recuerdo también para el caso García Prieto, pasé una tarde entera con Benjamín Cuéllar para que me contara qué había pasado. Y en el caso este creo que fue porque hicimos unas entrevistas bien interesantes, con mucha lógica, y no sé, pensó que a lo mejor yo podía ser bueno para eso. Y a mí me encantó la idea de poder colaborar una parte de mi vida en el servicio público, haciendo lo que yo sé hacer: comunicar. Si te llamaran ahorita, ¿aceptarías? No, no, no. Porque el presidente Saca no necesita portavoz, ahí es irse al otro lado, es un excelente comunicador. Es decir, él está del otro lado, es un hombre de medios y sí comunica. Pero sí pienso que es una buena idea un portavoz presidencial, la prensa necesita más información que la que da el presidente, y eso sólo se logra teniendo despachos con la gente de Casa Presidencial, constantes.
¿Hubo frustración en esa salida? Claro, claro. Pero bueno, solo el que no combate no se lleva heridas. Creía que era un extraordinario aporte, que iba a cambiar la manera de comunicar entre el gobierno y la prensa. Pero no se pudo y eso me permitió salir, no estar en este equipo que al final dio muy pobres resultados. No por el equipo, yo tampoco quiero juzgar al equipo de comunicaciones. Es que el presidente no quería comunicar, él quería informar. Entonces eso me permitió crear este nuevo concepto en 102 Nueve y bueno “ok, vamos a hacer el concepto del programa”. ¿A partir de eso surge? Comenzó a pensarse en eso. Un programa como el programa que tenemos a primera hora, e ir poco a poco convirtiendo a 102.9 en una radio que… bueno, el fuerte de nosotros es el talk show, la plática. La relación en este gobierno, entre información y publicidad, ¿no te causa malestar? ¿No creés que se hace el pecado de mezclar demasiado esas dos cosas? No, yo pienso que el presidente Saca es un hombre que comunica. Se sienta contigo, si lo entrevistás y le preguntás cualquier cosa, este es el charco del presidente. Si tú sacás al presidente de ese charco lo matás, porque él es un hombre de medios. Yo he visto entrevistas en las que se le ha cuestionado, y a diferencia de otros presidentes de ARENA, él ha enfrentado, y se ha ido al 12, con nosotros ha estado en la radio, le ha dado entrevistas a Nacho, yo creo que es un buen comunicador. Que se apoya en la publicidad, en la información, bueno, trata de hacer lo que puede, es como un apoyo de su gestión. Pero yo sí creo que él sí comunica. Pero también suele dar entrevistas en las que contesta, pero sin contestar… Pero eso ya es la habilidad del periodista. Y del presidente. Ja, ja, ja, ja. Claro, es que de nuevo, es un hombre de medios, es un hombre que sabe responder. Uno puede tener mucha ilusión… a mí como me invitan a las universidades a hablarles a los estudiantes de periodismo y de comunicación, y les digo “ustedes pueden tener todo el deseo del mundo de estar en los medios, pero si no aprenden el lenguaje de los medios, están fritos”. Este es un buen caso, el hombre sabe moverse. Y si me preguntan si Flores sabe moverse, yo digo que por supuesto que sí, lo que pasa es que no estaba en su prioridad. Entonces al periodista le hace falta saber moverse en ese sentido, saber cuestionar y saber fijarse no en las hojas, sino en el bosque. ¿Creés que hay muy poco de eso en el periodismo nacional? No, la nueva generación de periodistas está creciendo en eso, ustedes son una muestra, El Faro. Falta muchísimo por caminar pero se está empujando hacia eso. Si tú me preguntas ¿Qué nos falta? Y yo me incluyo en eso, en los hombres de medios, a todos nos falta un marco de cultura más grande: sacar la cabeza, leer un poco de literatura, a los grandes. Un poco más de humildad, talvez. Sí y hay un debate pendiente, no sé si abuso, El Salvador piensa que con cultura política, en el caso de que la tuviéramos bien desarrollada, que no la tenemos, con eso vamos a resolver todos nuestros problemas. No es así, la política partidarista resuelve algunos problemas. El capital social y la cultura que debemos desarrollar como ciudadanos es un tema pendiente y nadie habla de eso. Hay que tocar los valores éticos en la sociedad: la honestidad, la solidaridad, veracidad, el respeto, la tolerancia. No sé por qué cuando se habla de esos valores hay como un aura de espiritualidad cuando no estamos hablando de eso, sino de valores ciudadanos. Al hablar de capital social tenemos que hablar de la capacidad de asociarse porque el salvadoreño se asocia poco. ¿Te han invitado alguna vez a la política partidaria? Mmm, creo que no, no me recuerdo y si ha sido así no ha sido nada formal, cosa que no aceptaría. Me siento bien en los medios, creo que estamos haciendo un aporte importante, que va en esta línea que te digo del capital social. No creo porque no está en mi vocación, al menos no ahora, meterme a temas políticos. Comentabas antes, y es algo que tiene que ver con algo de actualidad, la inseguridad de este país, que no basta únicamente lo político… Correcto. Pero tampoco bastan los llamados de los medios de comunicación para que los políticos actúen. Somos demasiados permisivos. Vamos a lo mismo, no tenemos esa cultura de asociarnos, que te tilden o no, no es tu problema. En el caso de la inseguridad, por ejemplo, es hasta ahora que, con algunas ayuditas como la del embajador y la ANEP, que siento que hay presión sobre este tema. Están contra la pared. Pero vos ves que la ciudadanía se ha pronunciado desde hace tiempo con este tema, pero la cosa cambia cuando es la ANEP la que clama. Hay una realidad que uno no puede obviar: hay poderes fácticos, y si esos se unen a las voces ciudadanas ganan. El embajador de Estados Unidos es un poder fáctico muy fuerte en este país, con el peso que no tienen otros embajadores en el país. Y luego que vengan los empresarios y digan “también nosotros”, bueno, en realidad no dijeron eso… Dijeron: “Les damos dos semanas”… Bueno, lo han dicho y eso le da espina a la cosa, le da achiote, fuerza a esa presión ciudadana que no se ve normalmente pero que sí está en las computadoras, en los correos electrónicos, en las reuniones. No bastan los llamados, como vos decís, pero algo es y el político funciona a base de presión, entiendo yo. A ver, si entendemos al gobierno como poder, ¿cuál creés que debe ser la relación del periodista frente al poder? Me parece que debe ser una relación de respeto lo que no quiere decir que tú no cuestiones, todo lo contrario, pero debe ganarse una confianza. No estoy hablando de que sean cheros pero tenés que tener la confianza de que ese tipo te esté diciendo la verdad. Ahora, lo otro, brincarse la línea, que ya soy chero del ministro, chero del otro… El otro es mi padrino… Sí, que sea mi padrino, ya son cuestiones del trópico. ¿Alguna vez, en los medios que has estado, te ha tocado actuar, según la política de tu medio, diferente a como sos? Jamás, nunca, jamás. Y eso me da satisfacción y yo sí agradezco a la otra empresa donde yo he trabajado porque de ahí he trabajado siempre en mi empresa.
Cierto, si vos trabajaste en dos televisoras que, podemos decir, eran rivales. Exacto, trabajé con dos. Seis y siete trabajé con TCS y no recuerdo una vez que alguien me haya dicho “eso no lo digás”. Solo recuerdo en una oportunidad que me llamó el presidente de TCS, que le había llamado Gerardo Le Chevalier, en la época de la Democracia Cristiana, y que pensaba que yo estaba siendo muy fuerte con ellos. Era el partido de oposición. El presidente me preguntó que qué pensaba de eso y le respondí que sólo estaba haciendo mi trabajo. Y no pasó nada en esa empresa a la que le tengo especial aprecio. Luego hice unos meses en Canal 33 cuando fundamos “De Cerca”, cuando el canal estaba en una época muy difícil. Fue una buena experiencia. Ahora, desde afuera de TCS, ¿percibís mucha diferencia de cómo se manejan los espacios informativos y de opinión? Hay unos que me gustan más que otros. Si me preguntás cuáles son los noticieros que veo, pues yo veo el Noticiero de Canal 6, con Moisés (Urbina), y veo los noticieros de Canal 33. ¿Por afinidad a las empresas? No, porque antes me gustaban mucho los noticieros de… bueno, eso no. No, a ver, contá. No, bueno, me gustaba mucho los noticieros de canal 12 pero les hace falta la salsa que les daba Mauricio (Funes). También me gusta la entrevista de Nacho (Castillo), la de Mauricio, otras las de Jorge (Hernández). ¿Te considerás más compatible con TCS? No te puedo decir si soy más compatible a una empresa o la otra, lo que sí te puedo decir es que en el tiempo en que yo estuve en esa empresa (TCS) fueron muy respetuosos con mi pensamientos. ¿Cómo llegaste al 33? Unos accionistas habían comprado el canal a la familia De León. Yo conocía a dos de ellos, uno porque era de apellido Regalado, mi vecino; y el otro de apellido Delgadillo, que platicando me dijeron qué ideas tenía para el canal y de ahí se deslizó la posibilidad de tener un espacio de perfil. Era complicado tener perfiles todos los días pero se hicieron buenos programas. Me acuerdo, por ejemplo, que le hice un Tiro al Plato a don Enrique Altamirano. ¿Te sacaste la espinita que tenías con Bola al Centro? Es una espinita que tenía desde 2003, de hacer un programa con periodistas, tertulias. Me encantaría hacerlo con políticos, pero hoy por hoy es con periodistas. ¿Y el resultado te satisface? Me súper satisface, me encanta, hemos tenido una increíble respuesta de la gente, bueno si hasta patrocinado está jajajaja, que es una buena cosa. El de ayer fue un programa interesante, ya ustedes se pueden ir preparando porque pronto… ¿Cuesta montar una radio? Cuesta dinero pero sobre todo cuesta tener una frecuencia. Nosotros comenzamos en San Miguel, con Carnaval. Empezamos con un personal muy básico, estábamos en el noventa, me acuerdo… En el noventa. Estabas muy joven todavía y trabajabas en TCS, ¿simplemente se te ocurrió poner una radio? Sí, con unos socios. No fui yo el de la idea, es más, unos meses estaba estudiando en Filadelfia y me lo propusieron. Ahí mismo empecé a escribir un nombre y el primero que se me vino fue Carnaval. Me acuerdo que en la radio nos poníamos con una pizarra a explicarle a la gente que iba a trabajar qué era una cuña, un comercial, agencia de publicidad. Empezamos de cero. En 1996, fundamos 102.9, que acaba de cumplir 10 años y ha sido una experiencia maravillosa porque empezamos con una competencia fiera. Me acuerdo una vez que estaba platicando en mi oficina con mi colega de la junta directiva de ASDER, Tony Saca. Cuando él comenzó en radio nosotros también, en el 90, y como los dos estábamos en TCS, el en Deportes y yo en TCS Noticias, nos preguntábamos. Él tenía una radio… La Astral… No, se llamaba radio América. Creo que esa radio no tenía mucho rating pero la vendía como la que tenía más rating, y hay una máxima en radio que dice: Radio que vende sirve, radio que no vende, aunque tenga rating, no sirve. Entonces, en aquella oportunidad me preguntaba Tony… Ya tenía ese instinto de publicidad jajajaj, de decir las cosas para que se hagan verdad… Jajajaja. Me preguntó que qué formato iba a poner. Le dije que adulto contemporáneo. Me dijo que no, que ya había muchas metidas. Sin embargo, nosotros, años después, priorizamos la opinión y cambiamos el formato de la radio. Pero no empezó así, se le apostó primero solo a la música. Le apostamos a la fortaleza de la música. Empezó como una la aplicación del concepto Femenina… En el adulto contemporáneo… Que aprendiste en La Femenina… Y eso no funcionó porque el adulto joven puede tener su música en cualquier lado pero él quiere que le hablen, que le digan algo que no conoce, que le acompañen en el tráfico. Una pregunta para el doctor, ¿estudiaste odontología cosmética? Estudié odontología y luego trabajé con un dentista en los Estados Unidos que me metió en el mundo de la odontología estética. ¿Te metiste en eso pensando ya que eso era rentable? Como casi todo en mi vida ha sido providencial, ha sido la mano de Dios que me ha hecho el favor de ponerme este amigo. No lo busqué, y en mi vida siempre ha pasado eso. Lo único que sí busqué, ardientemente, fue un puesto en La Femenina. Yo trabajaba en esos días con mi tío y en su oficina agarré una máquina y escribí: Estimado señor director de radio Femenina, mi nombre es Fulano de tal y yo quisiera una oportunidad para trabajar en su radio… No sé, de repente un día sábado me llamaron y me acuerdo que había dejado un bote de insecticida azul y como mi desodorante era azul entonces de la felicidad, la locura y el despiste agarré el insecticida. Llegué así a la Femenina (levanta los brazos). Fue una cosa tremenda pero hicimos clic total con la gente. ¿Quiénes estaban ahí? En esa época el director se llamaba Víctor Sánchez, el Snoopy. Paco, que era el dueño; César Rivera; John Richardson; Jimmy Huete…
¿Es cierto que a los locutores de la Femenina les caían novias por todas partes? Cierto. Jajajaja, yo como tenía la mía… Jajajajaj Jajajaj, aunque la mía decía que yo tenía dos novias, una ella y otra la radio. Andabas el pelo largo en esa época. Tenía pelo jajajajaj ¿Creés que la 102.9 hará historia como la Femenina? Nosotros no estamos haciendo la radio para hacer historia pero sí creo que en el futuro será un referente importante de una radio que se atrevió hacer cosas que muchas no habían hecho. Pero quiero regresar al tema del pelo, vos. Vamos, yo estoy en las mismas. Sí, cuando un año después de entrar a la Femenina me llamaron del Canal 6 para hacer un programa. Snoopy me llevó al canal, me dijo que por él no había problemas, pero que no dejara de estudiar. En ese tiempo, los presentadores salían con saco y corbata y cromo aquí atrás. Snoopy me dijo que yo no podía salir igual, aparte que tenía un pelo un poco largo. Y le pregunté que cómo tendría entonces que salir. Y me dijo: “en una cabina de radio”. Entonces en el canal 6 me montaron una cabina y esa onda le llamó la atención a la majada. Era el espacio más vendido en el canal. Te estoy hablando de mil novecientos… Ayer, jajajajaj Ochenta y uno, ochenta y dos, Jejejejej. |
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