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¿Va a tomar algo? ¡Guaro! Jajaja. Yo pensé que “Chibola o Nada”. No, yo guaro tomo. Jajaja. Fíjense que una vez yo andaba de goma y había un presidente acá que nunca usó guardaespaldas. ¿Quién era? El coronel Julio Adalberto Rivera. Sabía que no tenía enemigos y él andaba en la moto… y bolo. Lo que les quiero contar es una cosa linda que me dice: “¡Qué paso payasito!”. Hola. “¿Y qué andas haciendo?”. Aquí, jodido pero contento. “Andas mordido, verdad”, me dijo. Sí, le contesté. “Perate”, me dijo. Y luego me dice un compañero poeta, Orantes, ya murió, hace poco: “Te la calaste”. Y yo ya me miraba que me iba a echar un mi whisky, un mi vodka, que en ese tiempo era una cosa rara. Y fui a la oficina del señor presidente de la República. Tenía una colección de encendedores. “Te vas a echar el pencazo aquí”, me dijo. Sacó dos copas, dos jocotillos y medio litro de pachón. Fíjese que bonito. Guaro, guaro. Guarón, pues si, muñecof. Jajaja “¿Está manudo verdad?”, me dijo. Ah, usted está vergón porque está aquí… “¡Ah chis!, ¿y que yo trabajo? No jodas”, me dijo. Todo el tiempo andaba tomado y era bien calmado el hombre. Y me regaló creo que veinte colones y me fui. (Silvia comienza a soltar los flashes y el artista hace caras… de payaso). Una vez el tonto, perdón, el pendejo de Molina nos llama a celebrar el día del artista salvadoreño. Habíamos metido a la Asamblea una ley para el artista y nos llama, porque el último que da el visto bueno es el presidente. Y sale el viejo: ¡presidente! (aplaude)… casi le pegan en los cachetes al pobre viejo negro. Y dice: ¡Compatriotas, de este país mío y de ustedes! Con todo cariño me siento orgullosos de celebrar aquí, en este país, al artista salvadoreño de mi patria… Molina era bien tonto para hablar. Total que dice: ¡Y les tengo una sorpresa! Bendito sea Dios dijimos nosotros, el decreto. ¡Y aquí esta la sorpresa de ustedes!, porque se lo merecen, por primera vez, aquí esta la sorpresa a mi gremio, que yo lo quiero mucho, con ustedes, mi amigo ¡Pedro Vargas! ¿? Con mis respetos ¡Pero no era eso hombre! Ta como hacen los de ARENA que para la campaña traen artistas extranjeros… ¿Usted tiene rollo ahí? Mmm es digital. ¿No es de rollo usted pue? No, yo no soy de rollo. Mire, a eso vamos a llegar, verdad, las mujeres ya no van a necesitar marido. Jajaja. Hoy hasta entretenedores han inventado. “Entretenedores” Hija, perdón. Son eléctricos. Pero bueno, pida lo que quiera. No, me da pena. No, no se preocupe. Yo soy bien penoso.
Fíjense que una vez un pobre chero –que ahora que trabajo en el gobierno estoy comprobándolo -, se subió a cortar unos mangos y ¡pum! cae. Le cortan los testículos y se queda sin trabajo. “Pero mira papá, vos sos amigo del ministro y quiero trabajar”. “Vaya”, le contesta el tata. “Pero acordarte que no tenés huevos”, le dice. Ya cuando llega le dicen: “Aquí la entrada es a las 7:30, ¿vos sos el que no tenés huevos, verdad?”. “Sí”, dice él. “Vos podes venir hasta las 11:30”, le contestan. “Ve que chivo”, dijo él y le llegó a preguntar al ministro: “¿Señor ministro, y por qué tanta consideración a mi persona?”. “¿Vos no tenés huevos verdad?”, preguntó. “Es que estos cabrones empleados de gobierno de las 7:30 a las 11:30 solo se rascan los huevos, por eso”. Jajaja. No miren, el que trabaja en el gobierno se espanta. Allá donde estoy yo hasta pena me da cobrar. Y no pagan ellos, paga el pueblo. No lo vayan a fregar por lo que esta diciendo. No, no tengo temor. Estoy diciendo la verdad pues. ¿Bueno y este volado de qué se trata? Este volado se trata de… ¡De comer, por favor! Queremos platicar con usted, de todo… ¡Ah! Hace ratos estamos platicando… ¿hay que aguantar hambre o qué? Jajaja No miren, la primera lección del artista salvadoreño
es saber aguantar hambre… ¿Cuándo? En noviembre. Voy a ver si encuentro a alguien para preparar algo. ¿Cómo nace Chirajito? Por hambre, tenía hambre… No, la verdad es que nace con está inquietud desde muy corta edad. Antes de llegar a la primaria fui periodista. A ver. ¿Es un don verdad?, ¿No cree usted que fui periodista? Vendía periódicos. Jajaja Diosito lindo fue tan bueno conmigo que me dio una beca muy linda: seis años en la calles. En un momento uno sufre en la calle, el frío, el agua, el hambre, maltratos de la familia, incluso, pero a la larga uno gana. A mí, la familia por parte de papá me echó al carajo para quedarse con una herencia pero no me hicieron un daño. Yo no me ando escondiendo como un hermano mío que ha sido coronel, yo ando en la calle. Y le digo esto con toda libertad no para que digan “pobrecito Chirajito”. No. Es un mensaje para la juventud que anda fregada en la calle. Si la calle es una honra, vieran que lindo es. Bueno, las calles de antes eran bien blancas y hasta para darse riata era distinto. ¿Usted era bueno? Yo boxeé. ¿Y qué pasó? Peleaba en ring y nos pagaban 1.50 de colón, pero una vez me tiré al suelo porque el otro baboso me estaba pegando mucho. Ahí acabó la carrera de boxeador. Me tiré dos años practicando. En el Libertad, se llamaba Popular. Era todo de madera y lámina. Era bien bonito. La luneta y la galería de madera y la división de la galería con la luneta eran alambres pegados como que eran cercos. Y decían lo rótulos: se prohíbe fumar en esta sala y (había) el montón de colillas ahí. Y ya salía uno ahí: –apagaban la luz-, “¡ya vine hijos de puta!”, el típico. Y a veces decía, para poner suspenso: ¿por qué tan callados? ¡Porque murió tu madre hijueputa! Jajaja Esto fue como por el 45. Yo voy a cumplir 70 el 24 de septiembre. Ya casi. Si, yo ya estoy ahí por los penaltis. ¿Y entonces como es que nace Chirajito? En la calle me pintaba con tile y cobraba unos centavos para que me vieran. De ahí hice a un indio, que se llamaba el Indio Remigio, con el acompañamiento del doctor Carlos Arturo Argumedo hijo, que ahora es diputado. Era mi pareja, se llamaba Remigio, compadre de Arturito. De ahí aprendí a tocar marimba, guitarra, dulzaina, saqué mi plan básico y acá me vine y ya conocía las andadas. Pero de allá venía de una radio tropical con el programa la Ciudad de los niños.
Santa Ana. Aquí vine a buscar suerte. Me metí a un concurso de aficionados en una radio que se llamaba Radio Emperador, y quedé junto a un compañero que hacía el acompañamiento musical, tocaba el violín. Cantábamos a dos voces o yo con la marimbita o la dulzaina... una cosa bien linda. De ahí que yo estaba en un show en Santa Ana y llegó el compañero Pelele, representante y director del Circo México, el de Chocolate, y me enganchó y me llevó para el circo. Ahí me pintaron pero de una forma distinta y me gustó, y me quedé ahí. De ahí andaba en un desfile en Santa Tecla, con Aniceto, Tepito… la época de oro, ¿no? Apareció un señor y me dijo: quiero hablar contigo y me llevó al canal cuatro. Les estoy hablando del 60. “Quiero hacer un programa contigo, ¿cómo te vas a llamar?”. “Tortillazo me llamo”, le dije. “Nombre ese nombre muy feo”. Yo andaba un traje de trapitos, puros chirajos. “A pues pongámosle Trapito”, me dijo. Estuve como Trapito una semana. De ahí un escenográfo, bueno el baboso, era pintor, me dijo: “¡Hey, Chirajito!”. Ahí quedó. Eso fue en 1960, ¿cómo se llamaba el programa? Cipotelandia. En base de eso yo les decía: “mis cipotitos”. Por eso un periodista, que no recuerdo el nombre, me volaba riata en el periódico porque decía que decir cipotitos era despectivo. Pero yo no decía “Cipotes”, como dice la Bubú, que diga “Cipotes” lo siento bien pésimo. Es feo. De ahí me metí en los programas de Aniceto, el Chico Tren, en todos los programas de Canal Cuatro estuve como cómico volante a la par del Chele Ávila, Leonardo Heredia… Había orquestas porque no había sonido: orquesta Tropicana, Barrientos y otros. Era una cosa linda. ¿Qué pasó con esa generación de oro? La mayor parte está en el cielo. Tepito, Aniceto, Paquito Palavicini, el Chele Ávila, Mará Teresa Moreira, Irma Elena Fuentes, un montón de gente. Habemos pocos. ¿No extraña que no haya una nueva camada? Hace falta. Lamentable es que los medios están cerrados. Aquí hay jóvenes, muchachos con buena capacidad, muy talentosos, pero no hay oportunidades hombre. No hay oportunidades. Aquí le sale más barato a un empresario traer enlatados. ¿Qué más hizo Chirajito? En la guerra anduve con el FMLN allá en las zonas conflictivas, no con pistola, nunca he usado esos volados. Íbamos a actividades con el padre Chanito –director de la congregación de Hermanos Somascos-, y tenía un montón de refugiados, huérfanos en La Ceiba. Y llegábamos con piñatas, pelotas. También con la Fuerza Armada, sólo que ellos sí tenían plata. Yo les organicé los departamentos cívicos, para apoyar a la gente civil para llevar alegría. He andado en varios países, he tenido muchas garantías, he ganado muchos amigos y enemigos también. Por ejemplo, la mal llamada Comisión de Espectáculo Públicos, cuando estaba en el Palacio, yo le volaba riata porque no hacía nada, y hasta la vez no hace nada. Le volaba riata a través de los periódicos pero con base y con todo respeto. En ese tiempo escribía bastante. ¿Tenía columna de opinión? No, yo reporteaba para El Mundo, para El Diario de Hoy. Yo escribía mis artículos, los enviaba y me daban 25 colones. Radioperiódicos también tuve, al último le puse Notiradio. Era una noticia comentada, así como tertuliada pues. En ese tiempo no pagaban, entonces conseguí patrocinadores. Siento que… mis hijos son profesionales. ¿Cuántos tiene? Siete grandotes, todos están en el extranjero… Me han pasado cosas duras en mi vida. De esa oficina mal llamada de Espectáculos Públicos salieron siete pencazos con G-3 hacia mi casa. Simplemente por decirles eso, llamarles la atención… Creen ustedes que no es burlarse del gremio que una vez mandan a un mi compañero a que se peinara, y mi compañero lindo, con el agua, bien arregladito… Y el viejo, se llama Vicente Moreno, sale la gran foto en La Prensa y El Diario de Hoy, en primera plana: “Después de una larga sesión de trabajo”. Por amor de Dios, ni se reunieron, solo se tomaron la foto y fue bueno, ya estuvo, muchas gracias. Eso fue lo que yo critiqué.
Porque después del problema me llaman a la casa y me dicen que me dan 72 horas para salir del país. De ahí voy a inaugurar un circo en Ciudad Delgado. Cuando llegó, un compañero al que he perdonado con todo amor, él ya está muerto, se sentó en la galería del circo y cuando me vio, llamó a la dueña y le dijo: “Dígale a Samper que quiero hablar con él”. Le mandé a decir que no tenía nada que hablar con él y el mandó una contra respuesta diciendo que con respecto a la llamada telefónica, él no la había hecho. Yo era dirigente sindical en ese tiempo y a las cinco, siete minutos de la balaceada, le dije al coronel Revelo que no investigara, pero mando a un investigador a preguntarme qué pasó. ¿Revelo, el jefe de la Policía Nacional? Era detective en ese entonces. Ese señor era buena gente. Total que averigüé cómo fue la cosa. Fue un dirigente sindical (un compañero que ya está en el cielo), el señor Moreno fue el autor intelectual y contrataron a un prófugo del cuartel El Zapote, él fue el que disparó el G-3. Yo a abrir la casa iba y mi esposa me dijo que no lo hiciera. Cuando vuelvo a ver, de un carro me dicen, ¿cómo te llamas pues? Arístides Alfaro Samper. “Sí, él es”, oí que gritaron. Y ¡paf! Este fue choyón y esto me lo dejaron así (se toca una cicatriz en su mandíbula). Quise hacer un molotov pero ya se habían ido. Lo que más me dolió es que, herido, ningún compañero por los que había luchado me fueron a ver. Al contrario, habían dicho que si me iban a ver los iban a matar. ¿En qué sindicato estuvo? Fui socio fundador del sindicato de variedades y espectáculos y por mi cuenta fundador del sindicato circense. ¿En qué año fue esto? En el 66. El 4 de agosto a las 4:20 de la mañana. ¿Cuándo se acabó la época de oro en la televisión? Cuando ya surgió no sé si el canal dos o el seis, no sé cual vino primero. Una vez le hice el doble a Aniceto, y eso que no había algo bien fortificado ni tecnológico. ¿Aniceto Porsisoca? Sí, mi profesor de castellano. Un buen profesor. No he visto a ningún hombre escribir tan rápido a máquina. Esta pariendo (se toca la sien), fumando y escribiendo. Pa, pa, pa. Un tipazo. Estaba la entrada, una cámara por ahí, allá don Carlitos y Aniceto aquí. Me puse la peluca, su ropa y hacía todos los mates que el hacía. (Mueve las manos). ¿Qué es más lindo, la carpa, la radio, la televisión? No, el arte es bello todo. La carpa porque hay amor, hay hambre y el hambre llama a sentirse más cerca. Todo lo que me ha pasado con Chirajito es como cuando a un hombre anda buscando la mujer y le cuesta, y la ama. Igual la mujer. Así es la profesión. Mi trabajo lo siento porque… hay compañeros que se pintan y dicen que es porque tiene hambre, yo no, yo lo siento. Eso sí, siempre he trabajado con niños porque tuve a don Benjamín Escalón, hijo del General Escalón. Él era un hombre muy bello, multimillonario y nunca andaba con guardaespaldas en la calle. Se iba a echar un su cafecito al Bella Nápoles y tranquilo. (Llega la mesera y nos pide la orden, tras recomendarle un Club Sándwich o una Hamburguesa, que en La Ventana tienen la peculiaridad de ser enormes, el responde con un “lástima que no soy trompudo para comerme esa hamburguesa”. Luego, agrega: “¿Tortillas con Frijoles no tiene?”. Al final, Chirajito opta por un sándwich Italiano (pollo y queso), y cuando la mesera le pregunta si quiere papas caseras (con tocino) o francesas, el responde: “No, salvadoreñas”). Mire, le preguntaba por la carpa porque ya no son los circos de antes. Precisamente porque el ministerio este mató al circo tradicional. La verdad es que ahora no tenemos circo porque una fonomímica no es circo. ¿Y qué pasó con don Benjamín? Me dijo: te voy a regalar un circo. Miren que cosa más linda. “No papá Benjamín, esto es caro”, le dije. “Yo te lo voy a regalar”, me contestó. Él hizo un proyecto de 25 mil 615 colones y me los dio. Era grande, de dos mástiles, y la señora de Molins me dio una tela a colón. Había recogido unos nueve o diez niños de la calle. Anduve con ellos dos años y medio, tuve que andar pidiendo para ellos y no me avergüenzo. Ahí no había fonomímica, había trapecio, alambre, alambre flojo, percha, payasos, puro circo, puros cipotes, cipotes por los que no daban un cinco en la calle por ellos. ¿Cómo se llamaba? “Circo los niños carpa hogar”. La idea mía era hacer tipo alcohólicos anónimos: hacer eslabones. En aquel tiempo, que yo sabía que en Brasil estaban pagando cinco o tres dólares por matar a una “rata”, un niño de la calle. Me parece interesante cuando habla del niño de la calle, ¿qué piensa de las maras? Ya le dije: hay un resentimiento social, hay un negocio ahora. Desde el momento que mandan a uno para adoctrinar, es un negocio. El problema de las pandillas es exportado. ¿A quien le conviene y a quién sacrifica y a quién maltrata la pandilla en todos los casos? Con todo el respeto que se merece la Policía, que hace un gran esfuerzo, pero también le conviene que exista eso. Es material de propaganda. Miren, esta cosa (violencia y pobreza) se ha aumentado por varias razones. Una de ellas fue la que hicieron Walter Benecke y el señor Sánchez Hernández, que quitaron del programa de estudio moral y cívica. Es bien crítico con sus análisis. Critico no, sincero. Cuando uno ha andado en las andadas sindicales y políticas conoce algunas marañas de este país. ¿En qué año fue lo del circo? Entre el 83-85. Ya estaba Jardín Infantil, que marcó… Una época muy bella de mi vida. Fíjese que cuando voy al extranjero siempre cargo el tema original de Jardín Infantil. Cuando yo lo pongo allá, hombres y mujeres aplaudiendo y cantando y llorando muchas veces.
…de mi tierra El Salvador Jajaja. ¿El “aplausios” era suyo verdad? Sí. ¿Por qué se acaba Jardín Infantil? No sé, esas son cosas de empresa. No conozco ese asunto. Yo le agradezco a Don Boris Eserski que me tiene todavía con el salario de Jardín Infantil. Estoy pensionado de parte de la empresa y no por el Seguro, no califiqué. Trabajar en Concultura me ayuda bastante y me han metido en la Asamblea y tal vez me pueden dar la pensión vitalicia.
Proyectos, visitar casa de la cultura, orientar, dar shows artísticos. Ese volado quien me lo dio fue Tony Saca. Para el primer año de él lo saludé y como habíamos trabajado juntos le dije que necesitaba trabajo y me dijo que le hiciera un proyecto y que me entendiera con Julio Rank. El proyecto era una pequeña caravana (mago, cantante) para que después de la inauguración a la que fuera o la secretaría de la familia, al irse ellos, se quedara un showcito. Pasó un año y me avisaron que había orden del presidente para que yo fuera a Concultura. Ahí toy. Hice el primer Congreso de Payasos, muy bueno, por cierto. Toy viendo si levanto de nuevo el proyecto del circo con niños de a calle y Dios quiera no me vayan a enganchar. Estoy bien porque hasta uniforme me han dado. ¿Qué le falta al trabajo cultural en El Salvador? Rescatar nuestras propias costumbres, nuestra cultura. Darle un apoyo y decirle al pueblo que tenemos una cultura. Ahora, yo creo que culturizar a los diputados es más difícil. ¿No tiene miedo que lo traten de revoltoso? No porque revoltoso es el que levanta calumnias. ¿Los payasos van a conseguir lo que pidieron en el congreso? Depende de nosotros. Si bien es cierto que Concultura está apoyando la cultura popular no queremos depender de ellos. Hay que fortalecer el gremio. Yo ahí tengo un montón de leyes, muy buenas, no puedo decir nacionalistas porque eso no existe en el país ni mencionarlo porque eso es puro Hitler. Salvadoreñistas, más bien. Vamos a hacer la fundación pero con el apoyo de Concultura. He propuesto que hagamos la reunión de fundación en local de la Lotería Nacional porque en gobernación no, eso es lo más chuco que hay. ¿Qué es lo más lindo de trabajar con niños? Trabajar con niños es bello. He trabajado con toda clase de niños, públicos con dinero, sin dinero. Cuando le dieron el CIR a Charles Chaplin me sacaron a mi un documental que decía “el CIR de los cantones, de las zonas marginales, es Chirajito”. (Una hora de plática y Arístides pide permiso para quitarse el maquillaje. La transición del payaso al hombre va de la mano de una anécdota en la que una niña le pedía a su papá que Chirajito, “el bonito”, se quedara a dormir en su casa. Esa noche, Chirajito se despintó y la niña dijo “¡Uyy, si es feo el Chirajito!”). Si pudiera quedarse en una época de su vida en cuál le gustaría hacerlo, ¿en la de oro, la de jardín infantil, los campamentos de refugiados? No sé que contestarle. Para mí la época de oro fue linda. El artista podía comunicarse, había lugares donde el artista iba a platicar, a tertuliar, a hablar del medio de uno. Hoy no hay nada de eso. Dios me dio la oportunidad de trabajar con lo mejor del teatro, de la radio y de la televisión en este país. Y con algunos artistas extranjeros: Blanca Luis de Alba, Viruta y Capulina, Chespirito, y con otros. Una vez vi a Cantiflas, la primera vez que vino. Ese hombre si fumaba, gran humareda que salía de su camerino. A quién prefiere, ¿a Don Arístides o a Chirajito? Lo que pasa es que Chirajito le da de comer a Arístides. No, hay momentos, en realidad, que me dan ganas de andar pintado toda la vida. ¿Sabe por qué? El payaso tiene la oportunidad de decir las cosas cuando se están haciendo mal. Y por eso no me pueden tildar de comunista o de antisistema, como le llaman hoy. ¿Y cómo estuvo eso de su candidatura a diputado en el 2000 por el PLD? No, no, no. Eso fue chuco. La política es una ciencia, pero es chuca y cínica. El que logra llegar a una diputación se saca la lotería. ¿Usted cree que Zepeda por servir al pueblo quiere llegar otra vez de diputado? Que no joda. Quiere la plata. ¿Pero si participó en la contienda? Sí, estuve 20 días. ¿Qué pasó? No lo soporté.
Es que mire, a mi me invitaron para que fuera a una convención. A la tercera vez fui al hotel Presidente y me senté. Y dijo Kirio (Waldo Salgado): “Por el departamento de tal, fulano de tal y por el departamento de San Vicente, el gran Chirajito”. Yo me paré y me aplaudieron, y no es así. ¿Ni le avisaron? No. Ahora, hubieran investigado qué había detrás de Chirajito. Un articulista que supuestamente me estaba haciendo pedazos decía algo así como “zapatero a tus zapatos”. Me salí, y salió un artículo en La Opinión de Los Ángeles en donde me felicitaban por haberme salido de las garras de Kirio. No, no sirvo para esa babosada yo. Miren, el payaso en sí es un niño, un niño que trabaja pa los niños. Y lo saben bien todos los cómicos. Hay cosas que siempre hace el cómico: siempre sale de tipo, porque el que haces de bandido es la pareja. Ustedes vieron a Viruta y Capulina, Tin Tan y Marcelo… ¿Quién era el bandido en Jardín Infantil, o todos eran bandidos? No, todos éramos iguales. Yo siempre digo que el payaso actúa como niño pa los niños porque de ellos es el reino de los cielos. El payaso nunca va a desaparecer mientras existan los niños. ¿Cuál es el objetivo del payaso? Comer, de eso vive uno… No, el objetivo es crear. ¿No se cansa de trabajar? No. Me siento de 20. Se siente lindo trabajar. No le voy a negar que tenga hambre todavía pero se siente lindo. Cuando el señor Jesucristo hizo eso de lavarles los pies a sus apóstoles dio un mensaje de servicio y humildad. A mí me encanta servir, aunque alguna vez me han dicho “de maje” pero yo sigo. Usted está escribiendo un libro, ¿verdad? Sí, es mi autobiografía, se llama La Calle porque viene desde mi infancia hasta ahorita. Mi etapa como zapatero, estudiante, artista, lo que sufrí en el tiempo de Lemus, en la guerra, con los refugiados. ¿Y de cuándo fue futbolista? Jugué en varios equipos. Me dan lástima a mí los porteros de ahora. ¿Jugó de portero? Dos años, gracias al Peñarol de aquí de La Vega. Fui juvenil preseleccionado. Jugué en el Juventud Olímpica que lo patrocinaba la Alcaldía Municipal. Donde estuvo el brujo Quarterone. Ujum. De ahí en Juayúa, fui a jugar al Independiente y al Municipal de Juayúa ya como volante o delantero. Mire, le teníamos un postre. Es nuestra venganza. Cuesta comérselo. ¿Se acuerda de estas galletas? ¿Guiños y muecas? Sí, hombre. Vamos a ver, pero usted también. (Inicia el juego: las tres galletas en las tres frentes, comenzamos a hacer muecas, y guiños. 17 segundos después, aunque se quedó con la galleta en la frente y no en la boca, Chirajito nos ganó. A nosotros se nos cayó). ¿Quién se inventó este juego? Ese lo llevó el jefe, que era Ricardo López Castillo. ¿Cuál era la canción que más cantaban en Jardín Infantil? Caballito Blanco. Miren, si había veces que nos decían “Caballito Blanco”. “No, cántate otra”. ¿Y el “ya se va papito, salú pues”, quién se lo inventó? Fíjese que ese volado salió de un bebedero. Jajaja Cuente esa anécdota. Fuimos a tomar cambrillo los tres, verdad: Prontito, Pizarrín y yo, y las muchachas decían: “ya se van, salú pues”. Entonces Pizarrón lo metió y pegó. ¿Y el “marachito”? No, esa es la expresión de un niño, el “supongueamos” (supongamos), “estógamo”… Es que miren, Chirajito ha captado lo que es la expresión del niño. (La plática termina con Arístides Samper cambiándose los pantalones en la silla, mostrando unos calzoncillos coloridos y con revuelo, comentando que a la gente le gusta que se le caigan los calzoncillos y que se ponga los lentes de “contaito”, unas enormes gafas azúles) |
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