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Plática con Arquímedes Reyes, cantante:


“El nivel, el color y la vibración del aura cambia cuando dejás de comer carne”



Sabe que triunfará de cantante. Lo sabe porque hay cosas que tienen que pasar. Lo sabe porque tuvo una visión y con ella su misión: haciendo lo que gusta, cantar pues, ayudará a la gente. Arquímedes Reyes es el cantante salvadoreño que probó suerte en Rojo, el concurso chileno para artistas o gente que quiere llegar a serlo. El joven de 24 años está dentro de algo que se llama El Conocimiento, una suerte de sabiduría superior y mística, al mejor estilo Coelho, que le ha permitido, dice, tener claras sus metas. He ahí del porqué de su certeza futura. Todo por El Conocimiento, ese saber que le inhibe de comer carne.

El menor de diez hermanos; proviene de una familia acomodada de San Alejo, La Unión; no le gusta la música de Rafael Alfaro (“Suena toda igual”, dice); vivió un año en los Estados Unidos para comprarse un carro; y hoy por hoy está a la espera de Fonovisa para grabar un disco. Durante esta plática, habla de los secretos del programa Rojo, un poco de su pasado, de porqué dejó la ópera para cantar música popular y de las veces que se “ha prostituido” (artísticamente) para vender su música.

Por César Castro Fagoaga, Daniel Valencia y Edu Ponces
Fotos: Edu Ponces

cartas@elfaro.net

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Bueno, comencemos. “Quime” es que te dicen…
Y por cierto no me gusta ja, ja, ja.

¿Y por qué no te gusta?
Porque era el nombre que me decía mi familia, el diminutivo, porque Arquímedes era muy largo. Entonces cuando mi mamá estaba contenta me decía “Quimito”; y cuando estaba enojada, me decía ya sabes como. Ja, ja, ja. Entonces nunca me gustó. Pero hoy en día como que me gusta.

Pero tu mote artístico es Quime. La gente te conoce por Quime.
Arquímedes Reyes. Ese era el plan.

¿Sos una estrella Arquímedes?
No, no… hace falta un montón todavía. ¡Si ni disco tengo! Ja, ja. Entonces no podría considerarme estrella.

Pero tenés fama.
Es que la fama no es la que hace al artista. La fama es como el medio que te permite llegar hasta la gente, pero no es lo que hace al artista.

¿No estrella pero sí famoso entonces?
Y eso es lo que hace precisamente este programa. Este programa no te da una carrera discográfica, no te da dinero no te nada de eso. Te da fama, es una vitrina nada más que te permite mostrarte.

Estás hablando de Rojo.
De Rojo. La gente que está ahí adentro igual lo mismo piensa y aprovecha el momento, cada momento, para estar frente a la cámara y poder venderse. Porque lo que genera dinero lo conseguís fuera del programa, no dentro.

¿Y quién entra a Rojo es una persona con potencialidad para ser famoso o un buen artista?
Habría que ver porque dentro del programa hay mucha gente que no tiene talento. Pero está ahí por un buen físico, está ahí por muchas cosas. Y hay gente muy talentosa también como Cristian Carranza, Isabela Escobar… Y otros cantantes que hay por ahí también: María Gimena Pereira, Catherine Orellana… gente muy buena. Pero hay otra gente que no sirve tampoco.

¿Y vos en cuál fila te pones?
Ja, ja, ja. No, la gente que me ponga. No puedo meter mano en eso.

¿De dónde te salen las ganas de cantar?
De mi mamá. Mi papá y mis tíos eran músicos y mi mamá cantaba cuando era joven. Pero por cuestiones culturales, cuando se casaron mi papá no le permitió seguir porque decía que una mujer que tocaba guitarra, cantaba, era una mujer de la calle.

Entonces vos desde pequeño te imaginaste como cantante, ¿o hasta ahora se te ocurrió?
De hecho mi mamá se pasó toda la vida esperando, somos 10 hijos, y hasta el último le salió cantante. Cuando me ve, me dice: ¡Puta, por fin me salió uno como yo quería! Ja, ja, ja. Y eso me dio mucha pena cuando me fui a Chile, porque ella siempre me dijo: “anda a recibir clases, anda, hacele huevos, no te ahueves, no tengas pena, hacelo, hacelo, hacelo”. Siempre estuvo ahí. Y el resto de mi familia es la que me decía: “estás loco, qué pensas, que vas a dejar la universidad por la música, jamás”. Entonces, cuando me fui para Chile ella estaba en Estados Unidos y no pude despedirme. Sólo estaba mi papá acá, y verlo llorando porque me iba por la música, era como que… ahhh, verdad.

¿Y le hiciste caso al consejo de tu mamá, recibiste clases de canto?
En la Asociación de Ópera con el maestro Joseph Doetsch y la soprano Ángela Guardado. También la directora escénica, Gladys de Moctezuma. Yo era parte del coro de la ópera. Y el maestro me puso a cantar como solista a la par de mi maestra. Entonces era como una cosa de “si yo acabo de llegar aquí, no soy nadie, estoy en el coro, y me ponen a cantar como solista ahí”. De hecho mucha gente me miró un poco mal porque yo acababa de llegar y ese era derecho de piso que se gana en años. Yo no leía música, no tenía preparación de academia, entonces hubo gente que me miró mal y me dijo “vos no tenés que estar aquí, sino como público y no como cantante”.

Hay un cambio enorme de la ópera a lo que haces ahora.
Lo que me gusta de la ópera es la dificultad para interpretar una pieza. Tenés que tener un registro bastante amplio: graves, medios, agudos. Pero lo que no me gusta es que vos no le podes dar tu propio estilo, tenés que cantarlo tal y como está escrito en la pieza. Y no le podes dar un giro a la obra porque si no el maestro te jala las orejas. En cambio, en la música popular, vos la haces tuya y cantas la música como vos las estás sintiendo.

Y entonces dejaste la opera para entrar al concurso.
Sí. De hecho tenía un papel como solista para este año en La Boheme y lo dejé. El maestro igual me dio la bendición. Recuerdo de que mi maestra me despidió con el “Ave María” porque así la conocí a ella, cantando el Ave María. Y ese día lloramos todos: mi maestro, ella, yo, la gente del coro porque no sabíamos a qué iba, qué venía más adelante. Mi maestra ha sido quizá como una hermana, madre, para mí. Sabe mis cosas, todo, todo, todo, todo. Entonces, ella me decía: tenés que tener mucho cuidado porque vienen muchas cosas…

¿Y por qué te fuiste de la ópera? ¿Cuál era tu objetivo? ¿Buscar tu estilo o buscar fama?
Mi objetivo es vivir de la música.

¿En el país?
Dónde sea. A la ópera van quizá cincuenta personas al teatro. Nunca se llena un teatro con una ópera. El país no está preparado para eso todavía. Ahora, si vas a un concierto de los otros, vas a ver la cantidad de gente que va. Si hay un recital de ópera en Multiplaza no va nadie; si decís va a estar Arquímedes Reyes de Rojo Internacional en Multiplaza -lo hicimos en Las Cascadas y estaba repleto de gente-, entonces cambia la situación. Y lo que yo quiero es vivir. Prácticamente, en el arte, uno llega a ser como una especie de prostituta porque te vendes a quien te va a pagar, y haces… sin renunciar a cómo vos sentís las cosas. Yo igual disfruto en la ópera, pero es rico ver que vas a cantar y que está un teatro lleno esperando que vos cantes.

¿Te estás prostituyendo entonces?
Ajá, puede ser. Me invitó Martín Jorge al concierto navidad (de la sinfónica juvenil), estuve también el año pasado, pero es un público completamente diferente y yo cantando una canción popular navideña y era como mezclar, pero sí, prácticamente puede decir que sí.

Entonces un cantante que busca, ¿un estilo, la pasión o el reconocimiento del público?
Yo canto como mi estilo, con pasión y lo hago para un montón de gente. Estoy obteniendo lo que quiero y siempre ha sido así. Me decían, “¿Te sentías solo allá?” y yo les decía que no porque estaba haciendo lo que yo quería, todos mis sueños. Era una realización en todos sentidos por eso no me sentía lejos de mi familia.

Después del concurso, antes de irte a Rojo, cuando buscabas tu estilo…
No, mi estilo ya lo tenía. Mi voz no es muy usual porque, de hecho, cuando estaba pequeño me sentía un poco acomplejado porque decían que cantaba como niña por los agudos que tengo. El color (de mi voz) es muy delgado, muy lírico. Hasta que llegué a la ópera mi maestro me dijo que yo tenía un diamante en la garganta, que de cada cien mil personas nacía una persona con la voz que yo tenía. Me empezaron a trabajar como soprano y yo no iba a vivir de eso.

¿Te molestaban mucho siendo niño?
Sí, y cuando estaba adolescente, en la universidad, y también mucha gente se metía con otras cosas por eso.

¿Con qué cosas?
Con tu vida íntima, con cosas así, porque tenés la voz delgada.

¿Te preguntaban si eras homosexual?
Ajá, cosas así. O de repente decían: “Ve, ahí está cantando una niña”, entonces me daba cólera y dejé de cantar un tiempo porque no me gustaba pero después, cuando entré a la ópera, me hicieron ver que era todo lo contrario. En el programa Rojo yo trabajé mucho la parte escénica y trataba de hacer algo ambiguo, que se viera una cosa en pantalla y que escucharan…era una cosa rara. A la gente le entró curiosidad cuando prendía el canal y la dirección me decía que cada vez que yo cantaba el raiting se venía arriba. Nadie se maquillaba, nadie se transformaba para cantar y eso le gustó bastante a la gente.

No entiendo entonces porqué te sacaron.
Las reglas del programa.

¿Y esos programas realmente buscan impulsar talentos o es algo totalmente preparado con artistas prefabricados?
Yo llegué ahí de la nada, llegué a hacer mi trabajo, nadie me enseñó nada, puse en práctica lo que sabía. Toda la gente igual pero hay algunas cosas, hay gente “topada” adentro que cree que una cara linda le subirá el raiting o se empeña en tener gente bonita en la pantalla. Cuando traté de cantar ‘Alfonsina y el mar’ me dijeron: “¿No pudiste encontrar algo más aburrido para cantar? Se nos vendrá abajo el rating”. Vos te sentís ajeno a todo lo que está pasando porque toda la gente está bailando “la pompa” o reaggeton y te sentís ajeno a eso pero lo tenés que hacer. Los primeros meses me sentí marginado, no era lindo porque no era el lindo, el payaso o el seductor.

¿Cuál era tu rol entonces?
Yo llegué a cantar. Se fue dando una cosa por el pelo sin querer. La gente se interesó por eso pero no era esa la intención. Aquí me alisaba el pelo porque la mayoría de gente es pelo rizado y ahí es lo contrario. Un día llegué tarde y no me quedó tiempo de peinarme y llegué así, entonces la gente comenzó a llamar y enviar correos pidiendo que me dejara el pelo así. Eso comenzó a vender y si la gente quiere pues, es parte de lo que te decía, te vendés, pero yo no buscaba vivir de la polémica.

Pero hacen la mayoría de artistas, si no, no existiría eso que llaman “prensa rosa”.
Me decía el productor: “vos siempre tuviste raiting sin necesidad de la polémica, un buen artista no vive de la polémica. Si algún momento hace falta hacer un poco de matiz con eso pues está bien pero no vivás de eso.”

¿Por qué hubo polémica en el programa?
Nunca entendí al compañero de Argentina porque lo que yo traté de hacer es ponerlo sobre aviso. Me dio miedo porque me dije: “Si estos cabrones están haciendo lo mismo con él, posiblemente estén haciendo lo mismo conmigo”.

¿Qué, sacarlo?
Sí, darle en la nuca. Estaban volando cabezas. La primera vez que canté, el jurado, la gente del clan me tiraron siempre a la gala.

¿Qué es llegar a la gala?
Llegar a la final y yo estaba calificado arriba de todos los chilenos que participaban. En la primera semana me calificaron con un 6.16 cuando habían puesto puros cincos y cuatros. El comentario que me hicieron los compañeros, porque esa vez baile con un chileno, fue “esa nota no es tuya sino del bailarín”. El ambiente era negativo. Luego hubo un frente a frente con Gabriel Suárez y él saca un cuatro y yo un siete. A Gabriel se le consideraba el bueno. El público siempre me quiso. Se molestaban porque salía mejor yo, el que supuestamente no tenía plus.

¿Eras el feito?
Sí, el patito feo. Un día que estábamos haciendo posiciones Catherine (una concursante) dijo que yo era un muñequito de barro y ellos eran todos estilizados. Entonces me quedé así y dije “Ve, qué pendeja”.

Jajaja
Sí, Uno va cambiando, busca no estar fuera del grupo.

Mirá, Arquímedes, pero de vos tampoco podemos decir que sos humilde.
Me gusta hacer fanfarria de lo que hago y eso no es humildad. Pero en mi vida personal me gustan las buenas cosas y la buena vida pero con la gente no, porque vivís de eso. Y no es que tenga doble cara.

¿Tenés que cambiar mucho para ser agradable a la gente? El pelo por ejemplo (ahora con rayos rubios en sus bucles)
Sí, me puse aretes. ¿Cómo me iba a poner aretes antes? Estaba en la universidad, en la ópera, además de mi mamá y mi hermana que no les gustaba. Mi familia es muy conservadora, mi hermana me mandó a la chucha cuando me puse aretes. Yo cantaba en el coro de la iglesia y las señoras dijeron “se arruinó el cipote” cuando me lo vieron.

¿Estás arruinado para ellas entonces?
No porque les vas demostrando que no es lo que te hace como persona. Ven que es parte del trabajo. Siempre había querido usar aretes en cualquier caso. Me acuerdo que una vez mi maestro me empezó a regañar porque yo era un poco “UES”.

¿Y cómo es ser un poco “UES”?
Poco descuidado, no sé.

¿De la BRES decís?
No, tampoco tanto, no fregués. Pero mi maestro me dijo que me tenía que sofisticar, buscar una imagen para mi persona. Cuando me vio con el pelo liso me felicitó y me dijo que ahora sí me veía como artista porque la gente quiere ver eso, no quiere ver en el escenario alguien que se vea igual que ellos.

¿Y por qué la gente quiere eso?
Por la gente pone en uno el sueño que no han podido hacer. Reflejan en uno lo que quisieran ser y por eso uno no se puede verse igual. Me pongo como público y no quisiera ser igual.

Mirá, pero yo veo a Ronaldinho jugar y no quisiera lucir igual que él.
Pero Ronaldinho es un futbolista.

El fútbol es un espectáculo.
Pero para mí no es lo mismo porque no me gusta el fútbol.

Bueno, entonces es como ir a un concierto de los Tigres del Norte: se ven igual que su público y son queridos.
Yo no me miro igual que ellos. Parto de eso, de cómo quiero ver a alguien ahí y me pongo del lado del público.

(Llega el menú y la hora de ordenar la comida. Arquímedes busca una ensalada aunque luego pide una crepa de espinaca. No come carne. La explicación, dada algunos minutos después, será interesante).

Arquímedes, ¿uno no se siente un poco utilizado en un programa como estos?
A veces, por ejemplo cuando me pusieron un traje de ratón y me tocó bailar como tonto y lo tenés que hacer a puro huevo. Mejor hacerla de idiota que estar sentado.

¿No traiciona eso en lo que vos creés? Nunca me vestiría de ratón.
Es que tenés que pensarlo de forma diferente. Esa foto de ratón, que ha sacado mi club de fans, es la que le gusta a los niños. No lo mirés tampoco como traicionar tus ideales sino como un rato de alegría. Te lo voy a prestar algún día.

¿Qué pasará después de Rojo?
México, ahí una cosa que aún se está maquillando.

¿Te conocen en México?
No, no creo. En México hubo una llamada de Fonovisa para acá donde me pidieron material mío. Se interesaron luego de ver el programa. Estamos en espera ahora. Alguien de Univisión también dijo que consiguió algo con una productora. Es ahora una posibilidad.

¿Qué le contestarías a alguien que dice que los artistas que salen de los programas como esos impiden que la gente que trabaja desde abajo tenga un lugar?
Yo vengo desde abajo, anduve ‘peseando’ en los Planes de Renderos con el grupo Ecos Latinos de la U, anduve ‘peseando’ en Guatemala, en los bares. Anduve abajo y luego llegué a la ópera así que no me puede decir nada alguien que no ha ganado ni un peso en la calle. Llegué ahí porque así es la cuestión, uno busca lo que quiere.

¿Cuánto tiempo ‘peseaste’?
Como un año, poníamos el estuche de la guitarra para que la gente colaborara. Igual también anduve en hoteles y me llegaron a pagar $200 por una canción.

Vos sos de La Unión, de San Alejo, ¿a qué se dedican ahora los jóvenes de tu edad que viven aún ahí?
No hacen nada. Tendrán quizá cuatro hijos o se fueron para Estados Unidos y tienen dinero pero con mucha frustración. O están ‘endamados’, comiendo mierda. En mi caso, mi familia era acomodada pero por mucho trabajo.

¿Eran los ricos del pueblo?
Jajajaja. Mi papá no es de San Alejo sino de un cantón y fue el primero que tuvo carro en el pueblo con mucho esfuerzo. Llegó a ser alcalde del pueblo.

¿De qué partido?
Jejejeje, entre 1989-1991.

¿Del PCN era?
No, de ARENA. De hecho, hasta d’Auibuisson llegó a mi casa.

¿Y eso?
No, es que…

¿Te da pena?
No, es que lo estigmatizan a uno.

¿Sos arenero?
De eso no quiero hablar jejejeje, no quiero que luego me estén metiendo en campañas. Mi papá leía y escribía pero era prácticamente un analfabeto. Decían que el burro patas arriba, que era mi papá, estaba de alcalde, pero fue el que más hizo por el pueblo y no porque lo diga yo. Luego de un periodo nos venimos abajo económicamente. Teníamos una quesera, ganado y producción de cerdos y lo perdimos todo.

(Arquímedes no se moja con la política. Luego de explicar un poco más la ruina familiar a la que los llevó la política, la grabadora se detiene para que pueda almorzar tranquilamente. Pidió crepas porque no comer carne. Dice que es así porque ahora tiene el conocimiento y eso se lo impide. La grabadora se enciende, con su consentimiento, para que nos explique de qué se trata todo esto del conocimiento, ese algo que lo llevó a tener una “visión” de su “misión” en este mundo).

¿Qué es el conocimiento?
Yo había entrado ya en el conocimiento, otro nivel de pensamiento, otra forma de ver la vida.

¿El conocimiento es un grupo?
Es gente que busca por lo que ha venido aquí, tu propósito, tu misión. Yo salí de un problema de salud que tuve, que es algo que nadie sabe, y la señora con la que trabajamos el conocimiento me dijo: “vos estás aquí para algo y es la prueba más grande que te han puesto porque ya vas a empezar a ver y a sentir cosas que no veías antes”. Mis amigas me dijeron, cinco meses antes de Rojo, ellas también están el conocimiento porque también habían tenido la visión, que llegara a su casa que nos tomáramos fotos porque luego no me podrían tocar. Me dijeron que la gente se me iba a tirar encima y no me quisieron decir nada más. Pensé que estaban locas. Cuando salió el viaje, una señora que está dentro del conocimiento, no nos conocíamos por cierto, me vio y me tocó y me dieron ganas de llorar porque sentí que era como mi madre. La señora me dijo que me calmara y me comenzó a hablar del conocimiento.

Disculpá que te interrumpa, pero aún no tengo claro qué es el conocimiento.
Es una forma de ver la vida.

¿Para buscar qué?
Es una forma de encontrarte y saber el propósito por el que has venido. Ayudar y aportar a la gente para cambiar cosas que están en tus manos, cambiar algo que no está bien.

¿Y eso cómo se aprende?
Tenés que pasar por un montón de pruebas que la misma vida te pone, para saber a qué has venido y por qué te están dando la oportunidad de seguir viviendo.

¿Quién comenzó esto?
Casualidades, te vas encontrando con la gente que te da señales en la vida.

¿Algo así como: vos no sos del conocimiento pero te encontrás con alguien que sí lo es y sabés en ese momento que también lo sos?
Ajá, hasta mí tenía que llegar. Esa es una cadena. Es como dice Paulo Cohelo, que si realmente deseás algo todo el mundo conspira para que pase. Bueno, entonces pasa esto con la señora y ella me dice que ella había tenido una vida libertina pero que había cambiado en base a lo que había vivido y me recomendó que dejara de comer carne.

¿Por qué?
Porque el nivel del aura, el color de tu aura, de tu vibración, cambia cuando vos dejás la carne. El animal cuando se muere pasa por un estado de depresión, angustia y cólera que vos la absorbés en la carne. Por eso nosotros no sabemos porqué de repente andamos con los nervios de punta o queremos matar a alguien.

¿Todo eso por comer una vaca?
Es porque estás consumiendo todas esas sustancias que el animal libera cuando lo están matando. Tu nivel de vibración del aura cambia y vos lográs conectarte de una forma diferente con la gente y llegás dónde tenés que llegar.

¿Y qué visión tuviste?
(Hace como que no escucha y sigue su relato) Bueno, entonces, cuando hablo con una amiga que es periodista y me dice que la señora que más está dentro del conocimiento le dijo que, porque con esa señora yo solo he hablado dos o tres veces, iban a pasar un montón de desastres en el país y que la única forma que uno no entrara en esa angustia era evitar la carne porque venía un cierto virus en la carne y eso haría que la gente anduviera como loca. Cuando estaba allá me doy cuenta que hizo erupción el volcán, que se había deslavado acá.

¿Y cuáles son los requisitos para entrar al conocimiento, me imagino que será algo más de dejar la carne?
Estar consciente.

¿De qué?
Del mundo, del planeta, de Dios.

¿Es decir que el conocimiento es algo religioso?
Todo tiene la misma energía y la energía es dios. Yo estoy empezando en el conocimiento, solo me he encontrado con las llaves que me han hecho llevarme a donde tenía que estar. He llegado a conocer las cosas que tenía que conocer y a experimentar cosas que antes no experimentaba, que son cosas que no puedo decir.

¿Espirituales?
Sí, espirituales, un nivel que no tenía, un poder de verbo, que le llamamos, es decir que todo lo que sale de tu boca se cumple.

¿Entonces vos habías dicho que serías famoso y que triunfarías y eso se cumple?
Es que famoso no, pero sí que iba a triunfar. Pero no fue eso lo que dije, sino hacer lo que te gusta y vivir de lo que te gusta.

¿Esa es tu misión?
Haciendo lo que a mí me gusta ayudás a otra gente pero no sabés de qué forma. No sabemos pero se va a dar.

¿Y cuál fue tu visión pues?
Eso no lo puedo decir.

Bueno, hay algo que no acabo de entender, ¿el conocimiento es parecido a qué, a una religión o qué?
No, los que estamos ahí vamos a misa. Hasta ahora yo conozco a cuatro personas que están en el conocimiento.

¿Es decir que no es un grupo formado con algo escrito que se reúnen?
No, es algo que se siente.

¿Y eso dónde comenzó?
Eso ya es otra cosa. No te puedo decir como comenzó porque…

¿No lo sabés?
Sí, pero no tendría palabras o la forma de decirlo.

¿Y de eso hay en todo el mundo?
Sí, si vos querés algo hay un mundo que quiere algo pero tenés que estar cerca de dios. Cuando a mi me pasaron los problemas en Chile me avisaron antes que tuviera cuidado. El sueño que tuvo mi amiga era que yo tenía una mancha en la cara, una mancha negra, y que yo le quería dar explicaciones porqué tenía una mancha negra, pero ella no quería saberlo solo estaba feliz de verme. Era algo así como que yo estaba entrando en un juego que no era por lo que estaba ahí, y no era eso lo que quería ofrecerle a la gente. Pedí disculpas y ahí fue cuando la gente se enganchó conmigo y subí como vara de cuete.

¿Y no involucraste en Chile al conocimiento a alguien más?
Traté, ayudé a mucha gente. Había gente que tenía problemas de adicciones, hasta hubo un aborto en el programa pero eso nadie lo sabe.

¿Abortó alguien del programa?
Estaba en el programa. Mi misión era haber llegado ahí y haberles ayudado a esta gente. Fue difícil, desde un aborto a una adicción de cocaína y vos estar ahí y saber que podés ayudarlos.

¿Cambiaste algo?
Sí, se pudo.

¿Y ahora ellos siguen en el conocimiento?
Lo hice que se acercara a dios cuando ya había perdido toda la fe. Y logró salir de eso.

¿El conocimiento te llevó entonces a donde estás y el que te llevará a dónde vos querés?
Sí, el saber a conciencia qué querés, y saber que no estás desligado de tu alrededor.

¿Y quién sos vos?
Lo que ves es lo que hay.

¿Y la música es tu forma de ayudar a la gente?
La música, a través de tu voz, sirve para que la gente se identifique con algo. En mi despedida hubo gente que lloró. Era gente que me dijo que con mi voz escuchaban otras cosas por eso sentí que estaba haciendo mi labor.

¿Lo importante no es el mensaje de la canción y por eso no componés?
El gancho es mi voz pero hay otra gente que tiene la capacidad de decirlo y yo soy la bocina.

Digo, si decís que tenés un mensaje claro con esto del conocimiento pero cantando canciones de otra gente.
En este caso el programa era así pero las canciones llevaban un mensaje. Más adelante, obviamente, las canciones tendrán el mensaje que yo quiero dar pero no lo puedo decir yo porque no soy la persona más indicado para hacer la letra.

¿Por dónde va el mensaje?
Va por tener fe, por tener esperanza en vos mismo, tener la posibilidad de realizarte y decir yo puedo, saber que sos alguien.


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