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Plática con Arquímedes Reyes,
cantante:
“El nivel, el color y la vibración del aura cambia
cuando dejás de comer carne”
Sabe que triunfará de cantante. Lo sabe porque hay cosas
que tienen que pasar. Lo sabe porque tuvo una visión y con
ella su misión: haciendo lo que gusta, cantar pues, ayudará
a la gente. Arquímedes Reyes es el cantante salvadoreño
que probó suerte en Rojo, el concurso chileno para artistas
o gente que quiere llegar a serlo. El joven de 24 años está
dentro de algo que se llama El Conocimiento, una suerte de sabiduría
superior y mística, al mejor estilo Coelho, que le ha permitido,
dice, tener claras sus metas. He ahí del porqué de
su certeza futura. Todo por El Conocimiento, ese saber que le inhibe
de comer carne.
El menor de diez hermanos; proviene de una familia acomodada
de San Alejo, La Unión; no le gusta la música de Rafael
Alfaro (“Suena toda igual”, dice); vivió un año
en los Estados Unidos para comprarse un carro; y hoy por hoy está
a la espera de Fonovisa para grabar un disco. Durante esta plática,
habla de los secretos del programa Rojo, un poco de su pasado, de
porqué dejó la ópera para cantar música
popular y de las veces que se “ha prostituido” (artísticamente)
para vender su música.
Por César Castro Fagoaga, Daniel Valencia y Edu Ponces
Fotos: Edu Ponces
cartas@elfaro.net
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Bueno, comencemos. “Quime” es que te dicen…
Y por cierto no me gusta ja, ja, ja.
¿Y por qué no te gusta?
Porque era el nombre que me decía mi familia, el diminutivo,
porque Arquímedes era muy largo. Entonces cuando mi mamá
estaba contenta me decía “Quimito”; y cuando estaba
enojada, me decía ya sabes como. Ja, ja, ja. Entonces nunca me
gustó. Pero hoy en día como que me gusta.
Pero tu mote artístico es Quime. La gente te conoce por
Quime.
Arquímedes Reyes. Ese era el plan.
¿Sos una estrella Arquímedes?
No, no… hace falta un montón todavía. ¡Si
ni disco tengo! Ja, ja. Entonces no podría considerarme estrella.
Pero tenés fama.
Es que la fama no es la que hace al artista. La fama es como
el medio que te permite llegar hasta la gente, pero no es lo que hace
al artista.
¿No estrella pero sí famoso entonces?
Y eso es lo que hace precisamente este programa. Este programa no te da
una carrera discográfica, no te da dinero no te nada de eso. Te
da fama, es una vitrina nada más que te permite mostrarte.
Estás hablando de Rojo.
De Rojo. La gente que está ahí adentro igual lo mismo piensa
y aprovecha el momento, cada momento, para estar frente a la cámara
y poder venderse. Porque lo que genera dinero lo conseguís fuera
del programa, no dentro.
¿Y quién entra a Rojo es una persona con potencialidad
para ser famoso o un buen artista?
Habría que ver porque dentro del programa hay mucha gente
que no tiene talento. Pero está ahí por un buen físico,
está ahí por muchas cosas. Y hay gente muy talentosa también
como Cristian Carranza, Isabela Escobar… Y otros cantantes que hay
por ahí también: María Gimena Pereira, Catherine
Orellana… gente muy buena. Pero hay otra gente que no sirve tampoco.
¿Y vos en cuál fila te pones?
Ja, ja, ja. No, la gente que me ponga. No puedo meter mano en
eso.
¿De dónde te salen las ganas de cantar?
De mi mamá. Mi papá y mis tíos eran músicos
y mi mamá cantaba cuando era joven. Pero por cuestiones culturales,
cuando se casaron mi papá no le permitió seguir porque decía
que una mujer que tocaba guitarra, cantaba, era una mujer de la calle.
Entonces vos desde pequeño te imaginaste como cantante,
¿o hasta ahora se te ocurrió?
De hecho mi mamá se pasó toda la vida esperando,
somos 10 hijos, y hasta el último le salió cantante. Cuando
me ve, me dice: ¡Puta, por fin me salió uno como yo quería!
Ja, ja, ja. Y eso me dio mucha pena cuando me fui a Chile, porque ella
siempre me dijo: “anda a recibir clases, anda, hacele huevos, no
te ahueves, no tengas pena, hacelo, hacelo, hacelo”. Siempre estuvo
ahí. Y el resto de mi familia es la que me decía: “estás
loco, qué pensas, que vas a dejar la universidad por la música,
jamás”. Entonces, cuando me fui para Chile ella estaba en
Estados Unidos y no pude despedirme. Sólo estaba mi papá
acá, y verlo llorando porque me iba por la música, era como
que… ahhh, verdad.
¿Y le hiciste caso al consejo de tu mamá, recibiste
clases de canto?
En la Asociación de Ópera con el maestro Joseph
Doetsch y la soprano Ángela Guardado. También la directora
escénica, Gladys de Moctezuma. Yo era parte del coro de la ópera.
Y el maestro me puso a cantar como solista a la par de mi maestra. Entonces
era como una cosa de “si yo acabo de llegar aquí, no soy
nadie, estoy en el coro, y me ponen a cantar como solista ahí”.
De hecho mucha gente me miró un poco mal porque yo acababa de llegar
y ese era derecho de piso que se gana en años. Yo no leía
música, no tenía preparación de academia, entonces
hubo gente que me miró mal y me dijo “vos no tenés
que estar aquí, sino como público y no como cantante”.
Hay un cambio enorme de la ópera a lo que haces ahora.
Lo que me gusta de la ópera es la dificultad para interpretar
una pieza. Tenés que tener un registro bastante amplio: graves,
medios, agudos. Pero lo que no me gusta es que vos no le podes dar tu
propio estilo, tenés que cantarlo tal y como está escrito
en la pieza. Y no le podes dar un giro a la obra porque si no el maestro
te jala las orejas. En cambio, en la música popular, vos la haces
tuya y cantas la música como vos las estás sintiendo.
Y entonces dejaste la opera para entrar al concurso.
Sí. De hecho tenía un papel como solista para este
año en La Boheme y lo dejé. El maestro igual me dio la bendición.
Recuerdo de que mi maestra me despidió con el “Ave María”
porque así la conocí a ella, cantando el Ave María.
Y ese día lloramos todos: mi maestro, ella, yo, la gente del coro
porque no sabíamos a qué iba, qué venía más
adelante. Mi maestra ha sido quizá como una hermana, madre, para
mí. Sabe mis cosas, todo, todo, todo, todo. Entonces, ella me decía:
tenés que tener mucho cuidado porque vienen muchas cosas…
¿Y por qué te fuiste de la ópera? ¿Cuál
era tu objetivo? ¿Buscar tu estilo o buscar fama?
Mi objetivo es vivir de la música.
¿En el país?
Dónde sea. A la ópera van quizá cincuenta
personas al teatro. Nunca se llena un teatro con una ópera. El
país no está preparado para eso todavía. Ahora, si
vas a un concierto de los otros, vas a ver la cantidad de gente que va.
Si hay un recital de ópera en Multiplaza no va nadie; si decís
va a estar Arquímedes Reyes de Rojo Internacional en Multiplaza
-lo hicimos en Las Cascadas y estaba repleto de gente-, entonces cambia
la situación. Y lo que yo quiero es vivir. Prácticamente,
en el arte, uno llega a ser como una especie de prostituta porque te vendes
a quien te va a pagar, y haces… sin renunciar a cómo vos
sentís las cosas. Yo igual disfruto en la ópera, pero es
rico ver que vas a cantar y que está un teatro lleno esperando
que vos cantes.
¿Te estás prostituyendo entonces?
Ajá, puede ser. Me invitó Martín Jorge al concierto
navidad (de la sinfónica juvenil), estuve también el año
pasado, pero es un público completamente diferente y yo cantando
una canción popular navideña y era como mezclar, pero sí,
prácticamente puede decir que sí.
Entonces un cantante que busca, ¿un estilo, la pasión
o el reconocimiento del público?
Yo canto como mi estilo, con pasión y lo hago para un montón
de gente. Estoy obteniendo lo que quiero y siempre ha sido así.
Me decían, “¿Te sentías solo allá?”
y yo les decía que no porque estaba haciendo lo que yo quería,
todos mis sueños. Era una realización en todos sentidos
por eso no me sentía lejos de mi familia.
Después del concurso, antes de irte a Rojo, cuando buscabas
tu estilo…
No, mi estilo ya lo tenía. Mi voz no es muy usual porque, de hecho,
cuando estaba pequeño me sentía un poco acomplejado porque
decían que cantaba como niña por los agudos que tengo. El
color (de mi voz) es muy delgado, muy lírico. Hasta que llegué
a la ópera mi maestro me dijo que yo tenía un diamante en
la garganta, que de cada cien mil personas nacía una persona con
la voz que yo tenía. Me empezaron a trabajar como soprano y yo
no iba a vivir de eso.
¿Te molestaban mucho siendo niño?
Sí, y cuando estaba adolescente, en la universidad, y también
mucha gente se metía con otras cosas por eso.
¿Con qué cosas?
Con tu vida íntima, con cosas así, porque tenés la
voz delgada.
¿Te preguntaban si eras homosexual?
Ajá, cosas así. O de repente decían: “Ve, ahí
está cantando una niña”, entonces me daba cólera
y dejé de cantar un tiempo porque no me gustaba pero después,
cuando entré a la ópera, me hicieron ver que era todo lo
contrario. En el programa Rojo yo trabajé mucho la parte escénica
y trataba de hacer algo ambiguo, que se viera una cosa en pantalla y que
escucharan…era una cosa rara. A la gente le entró curiosidad
cuando prendía el canal y la dirección me decía que
cada vez que yo cantaba el raiting se venía arriba. Nadie se maquillaba,
nadie se transformaba para cantar y eso le gustó bastante a la
gente.
No entiendo entonces porqué te sacaron.
Las reglas del programa.
¿Y esos programas realmente buscan impulsar talentos o
es algo totalmente preparado con artistas prefabricados?
Yo llegué ahí de la nada, llegué a hacer mi trabajo,
nadie me enseñó nada, puse en práctica lo que sabía.
Toda la gente igual pero hay algunas cosas, hay gente “topada”
adentro que cree que una cara linda le subirá el raiting o se empeña
en tener gente bonita en la pantalla. Cuando traté de cantar ‘Alfonsina
y el mar’ me dijeron: “¿No pudiste encontrar algo más
aburrido para cantar? Se nos vendrá abajo el rating”. Vos
te sentís ajeno a todo lo que está pasando porque toda la
gente está bailando “la pompa” o reaggeton y te sentís
ajeno a eso pero lo tenés que hacer. Los primeros meses me sentí
marginado, no era lindo porque no era el lindo, el payaso o el seductor.
¿Cuál era tu rol entonces?
Yo llegué a cantar. Se fue dando una cosa por el pelo sin querer.
La gente se interesó por eso pero no era esa la intención.
Aquí me alisaba el pelo porque la mayoría de gente es pelo
rizado y ahí es lo contrario. Un día llegué tarde
y no me quedó tiempo de peinarme y llegué así, entonces
la gente comenzó a llamar y enviar correos pidiendo que me dejara
el pelo así. Eso comenzó a vender y si la gente quiere pues,
es parte de lo que te decía, te vendés, pero yo no buscaba
vivir de la polémica.
Pero hacen la mayoría de artistas, si no, no existiría
eso que llaman “prensa rosa”.
Me decía el productor: “vos siempre tuviste raiting sin necesidad
de la polémica, un buen artista no vive de la polémica.
Si algún momento hace falta hacer un poco de matiz con eso pues
está bien pero no vivás de eso.”
¿Por qué hubo polémica en el programa?
Nunca entendí al compañero de Argentina porque lo que yo
traté de hacer es ponerlo sobre aviso. Me dio miedo porque me dije:
“Si estos cabrones están haciendo lo mismo con él,
posiblemente estén haciendo lo mismo conmigo”.
¿Qué, sacarlo?
Sí, darle en la nuca. Estaban volando cabezas. La primera vez que
canté, el jurado, la gente del clan me tiraron siempre a la gala.
¿Qué es llegar a la gala?
Llegar a la final y yo estaba calificado arriba de todos los chilenos
que participaban. En la primera semana me calificaron con un 6.16 cuando
habían puesto puros cincos y cuatros. El comentario que me hicieron
los compañeros, porque esa vez baile con un chileno, fue “esa
nota no es tuya sino del bailarín”. El ambiente era negativo.
Luego hubo un frente a frente con Gabriel Suárez y él saca
un cuatro y yo un siete. A Gabriel se le consideraba el bueno. El público
siempre me quiso. Se molestaban porque salía mejor yo, el que supuestamente
no tenía plus.
¿Eras el feito?
Sí, el patito feo. Un día que estábamos haciendo
posiciones Catherine (una concursante) dijo que yo era un muñequito
de barro y ellos eran todos estilizados. Entonces me quedé así
y dije “Ve, qué pendeja”.
Jajaja
Sí, Uno va cambiando, busca no estar fuera del grupo.
Mirá, Arquímedes, pero de vos tampoco podemos decir
que sos humilde.
Me gusta hacer fanfarria de lo que hago y eso no es humildad. Pero en
mi vida personal me gustan las buenas cosas y la buena vida pero con la
gente no, porque vivís de eso. Y no es que tenga doble cara.
¿Tenés que cambiar mucho para ser agradable a la
gente? El pelo por ejemplo (ahora con rayos rubios en sus bucles)
Sí, me puse aretes. ¿Cómo me iba a poner aretes antes?
Estaba en la universidad, en la ópera, además de mi mamá
y mi hermana que no les gustaba. Mi familia es muy conservadora, mi hermana
me mandó a la chucha cuando me puse aretes. Yo cantaba en el coro
de la iglesia y las señoras dijeron “se arruinó el
cipote” cuando me lo vieron.
¿Estás arruinado para ellas entonces?
No porque les vas demostrando que no es lo que te hace como persona. Ven
que es parte del trabajo. Siempre había querido usar aretes en
cualquier caso. Me acuerdo que una vez mi maestro me empezó a regañar
porque yo era un poco “UES”.
¿Y cómo es ser un poco “UES”?
Poco descuidado, no sé.
¿De la BRES decís?
No, tampoco tanto, no fregués. Pero mi maestro me dijo que me tenía
que sofisticar, buscar una imagen para mi persona. Cuando me vio con el
pelo liso me felicitó y me dijo que ahora sí me veía
como artista porque la gente quiere ver eso, no quiere ver en el escenario
alguien que se vea igual que ellos.
¿Y por qué la gente quiere eso?
Por la gente pone en uno el sueño que no han podido hacer. Reflejan
en uno lo que quisieran ser y por eso uno no se puede verse igual. Me
pongo como público y no quisiera ser igual.
Mirá, pero yo veo a Ronaldinho jugar y no quisiera lucir
igual que él.
Pero Ronaldinho es un futbolista.
El fútbol es un espectáculo.
Pero para mí no es lo mismo porque no me gusta el fútbol.
Bueno, entonces es como ir a un concierto de los Tigres del Norte:
se ven igual que su público y son queridos.
Yo no me miro igual que ellos. Parto de eso, de cómo quiero ver
a alguien ahí y me pongo del lado del público.
(Llega el menú y la hora de ordenar la comida. Arquímedes
busca una ensalada aunque luego pide una crepa de espinaca. No come carne.
La explicación, dada algunos minutos después, será
interesante).
Arquímedes, ¿uno no se siente un poco utilizado
en un programa como estos?
A veces, por ejemplo cuando me pusieron un traje de ratón y me
tocó bailar como tonto y lo tenés que hacer a puro huevo.
Mejor hacerla de idiota que estar sentado.
¿No traiciona eso en lo que vos creés? Nunca me
vestiría de ratón.
Es que tenés que pensarlo de forma diferente. Esa foto de ratón,
que ha sacado mi club de fans, es la que le gusta a los niños.
No lo mirés tampoco como traicionar tus ideales sino como un rato
de alegría. Te lo voy a prestar algún día.
¿Qué pasará después de Rojo?
México, ahí una cosa que aún se está maquillando.
¿Te conocen en México?
No, no creo. En México hubo una llamada de Fonovisa para acá
donde me pidieron material mío. Se interesaron luego de ver el
programa. Estamos en espera ahora. Alguien de Univisión también
dijo que consiguió algo con una productora. Es ahora una posibilidad.
¿Qué le contestarías a alguien que dice que
los artistas que salen de los programas como esos impiden que la gente
que trabaja desde abajo tenga un lugar?
Yo vengo desde abajo, anduve ‘peseando’ en los Planes de Renderos
con el grupo Ecos Latinos de la U, anduve ‘peseando’ en Guatemala,
en los bares. Anduve abajo y luego llegué a la ópera así
que no me puede decir nada alguien que no ha ganado ni un peso en la calle.
Llegué ahí porque así es la cuestión, uno
busca lo que quiere.
¿Cuánto tiempo ‘peseaste’?
Como un año, poníamos el estuche de la guitarra para que
la gente colaborara. Igual también anduve en hoteles y me llegaron
a pagar $200 por una canción.
Vos sos de La Unión, de San Alejo, ¿a qué
se dedican ahora los jóvenes de tu edad que viven aún ahí?
No hacen nada. Tendrán quizá cuatro hijos o se fueron para
Estados Unidos y tienen dinero pero con mucha frustración. O están
‘endamados’, comiendo mierda. En mi caso, mi familia era acomodada
pero por mucho trabajo.
¿Eran los ricos del pueblo?
Jajajaja. Mi papá no es de San Alejo sino de un cantón y
fue el primero que tuvo carro en el pueblo con mucho esfuerzo. Llegó
a ser alcalde del pueblo.
¿De qué partido?
Jejejeje, entre 1989-1991.
¿Del PCN era?
No, de ARENA. De hecho, hasta d’Auibuisson llegó a mi casa.
¿Y eso?
No, es que…
¿Te da pena?
No, es que lo estigmatizan a uno.
¿Sos arenero?
De eso no quiero hablar jejejeje, no quiero que luego me estén
metiendo en campañas. Mi papá leía y escribía
pero era prácticamente un analfabeto. Decían que el burro
patas arriba, que era mi papá, estaba de alcalde, pero fue el que
más hizo por el pueblo y no porque lo diga yo. Luego de un periodo
nos venimos abajo económicamente. Teníamos una quesera,
ganado y producción de cerdos y lo perdimos todo.
(Arquímedes no se moja con la política. Luego de
explicar un poco más la ruina familiar a la que los llevó
la política, la grabadora se detiene para que pueda almorzar tranquilamente.
Pidió crepas porque no comer carne. Dice que es así porque
ahora tiene el conocimiento y eso se lo impide. La grabadora se enciende,
con su consentimiento, para que nos explique de qué se trata todo
esto del conocimiento, ese algo que lo llevó a tener una “visión”
de su “misión” en este mundo).
¿Qué es el conocimiento?
Yo había entrado ya en el conocimiento, otro nivel de pensamiento,
otra forma de ver la vida.
¿El conocimiento es un grupo?
Es gente que busca por lo que ha venido aquí, tu propósito,
tu misión. Yo salí de un problema de salud que tuve, que
es algo que nadie sabe, y la señora con la que trabajamos el conocimiento
me dijo: “vos estás aquí para algo y es la prueba
más grande que te han puesto porque ya vas a empezar a ver y a
sentir cosas que no veías antes”. Mis amigas me dijeron,
cinco meses antes de Rojo, ellas también están el conocimiento
porque también habían tenido la visión, que llegara
a su casa que nos tomáramos fotos porque luego no me podrían
tocar. Me dijeron que la gente se me iba a tirar encima y no me quisieron
decir nada más. Pensé que estaban locas. Cuando salió
el viaje, una señora que está dentro del conocimiento, no
nos conocíamos por cierto, me vio y me tocó y me dieron
ganas de llorar porque sentí que era como mi madre. La señora
me dijo que me calmara y me comenzó a hablar del conocimiento.
Disculpá que te interrumpa, pero aún no tengo claro
qué es el conocimiento.
Es una forma de ver la vida.
¿Para buscar qué?
Es una forma de encontrarte y saber el propósito por el que has
venido. Ayudar y aportar a la gente para cambiar cosas que están
en tus manos, cambiar algo que no está bien.
¿Y eso cómo se aprende?
Tenés que pasar por un montón de pruebas que la misma vida
te pone, para saber a qué has venido y por qué te están
dando la oportunidad de seguir viviendo.
¿Quién comenzó esto?
Casualidades, te vas encontrando con la gente que te da señales
en la vida.
¿Algo así como: vos no sos del conocimiento pero
te encontrás con alguien que sí lo es y sabés en
ese momento que también lo sos?
Ajá, hasta mí tenía que llegar. Esa es una cadena.
Es como dice Paulo Cohelo, que si realmente deseás algo todo el
mundo conspira para que pase. Bueno, entonces pasa esto con la señora
y ella me dice que ella había tenido una vida libertina pero que
había cambiado en base a lo que había vivido y me recomendó
que dejara de comer carne.
¿Por qué?
Porque el nivel del aura, el color de tu aura, de tu vibración,
cambia cuando vos dejás la carne. El animal cuando se muere pasa
por un estado de depresión, angustia y cólera que vos la
absorbés en la carne. Por eso nosotros no sabemos porqué
de repente andamos con los nervios de punta o queremos matar a alguien.
¿Todo eso por comer una vaca?
Es porque estás consumiendo todas esas sustancias que el animal
libera cuando lo están matando. Tu nivel de vibración del
aura cambia y vos lográs conectarte de una forma diferente con
la gente y llegás dónde tenés que llegar.
¿Y qué visión tuviste?
(Hace como que no escucha y sigue su relato) Bueno, entonces, cuando hablo
con una amiga que es periodista y me dice que la señora que más
está dentro del conocimiento le dijo que, porque con esa señora
yo solo he hablado dos o tres veces, iban a pasar un montón de
desastres en el país y que la única forma que uno no entrara
en esa angustia era evitar la carne porque venía un cierto virus
en la carne y eso haría que la gente anduviera como loca. Cuando
estaba allá me doy cuenta que hizo erupción el volcán,
que se había deslavado acá.
¿Y cuáles son los requisitos para entrar al conocimiento,
me imagino que será algo más de dejar la carne?
Estar consciente.
¿De qué?
Del mundo, del planeta, de Dios.
¿Es decir que el conocimiento es algo religioso?
Todo tiene la misma energía y la energía es dios. Yo estoy
empezando en el conocimiento, solo me he encontrado con las llaves que
me han hecho llevarme a donde tenía que estar. He llegado a conocer
las cosas que tenía que conocer y a experimentar cosas que antes
no experimentaba, que son cosas que no puedo decir.
¿Espirituales?
Sí, espirituales, un nivel que no tenía, un poder de verbo,
que le llamamos, es decir que todo lo que sale de tu boca se cumple.
¿Entonces vos habías dicho que serías famoso
y que triunfarías y eso se cumple?
Es que famoso no, pero sí que iba a triunfar. Pero no fue eso lo
que dije, sino hacer lo que te gusta y vivir de lo que te gusta.
¿Esa es tu misión?
Haciendo lo que a mí me gusta ayudás a otra gente pero no
sabés de qué forma. No sabemos pero se va a dar.
¿Y cuál fue tu visión pues?
Eso no lo puedo decir.
Bueno, hay algo que no acabo de entender, ¿el conocimiento
es parecido a qué, a una religión o qué?
No, los que estamos ahí vamos a misa. Hasta ahora yo conozco a
cuatro personas que están en el conocimiento.
¿Es decir que no es un grupo formado con algo escrito
que se reúnen?
No, es algo que se siente.
¿Y eso dónde comenzó?
Eso ya es otra cosa. No te puedo decir como comenzó porque…
¿No lo sabés?
Sí, pero no tendría palabras o la forma de decirlo.
¿Y de eso hay en todo el mundo?
Sí, si vos querés algo hay un mundo que quiere algo pero
tenés que estar cerca de dios. Cuando a mi me pasaron los problemas
en Chile me avisaron antes que tuviera cuidado. El sueño que tuvo
mi amiga era que yo tenía una mancha en la cara, una mancha negra,
y que yo le quería dar explicaciones porqué tenía
una mancha negra, pero ella no quería saberlo solo estaba feliz
de verme. Era algo así como que yo estaba entrando en un juego
que no era por lo que estaba ahí, y no era eso lo que quería
ofrecerle a la gente. Pedí disculpas y ahí fue cuando la
gente se enganchó conmigo y subí como vara de cuete.
¿Y no involucraste en Chile al conocimiento a alguien
más?
Traté, ayudé a mucha gente. Había gente que tenía
problemas de adicciones, hasta hubo un aborto en el programa pero eso
nadie lo sabe.
¿Abortó alguien del programa?
Estaba en el programa. Mi misión era haber llegado ahí y
haberles ayudado a esta gente. Fue difícil, desde un aborto a una
adicción de cocaína y vos estar ahí y saber que podés
ayudarlos.
¿Cambiaste algo?
Sí, se pudo.
¿Y ahora ellos siguen en el conocimiento?
Lo hice que se acercara a dios cuando ya había perdido toda la
fe. Y logró salir de eso.
¿El conocimiento te llevó entonces a donde estás
y el que te llevará a dónde vos querés?
Sí, el saber a conciencia qué querés, y saber que
no estás desligado de tu alrededor.
¿Y quién sos vos?
Lo que ves es lo que hay.
¿Y la música es tu forma de ayudar a la gente?
La música, a través de tu voz, sirve para que la gente se
identifique con algo. En mi despedida hubo gente que lloró. Era
gente que me dijo que con mi voz escuchaban otras cosas por eso sentí
que estaba haciendo mi labor.
¿Lo importante no es el mensaje de la canción y
por eso no componés?
El gancho es mi voz pero hay otra gente que tiene la capacidad de decirlo
y yo soy la bocina.
Digo, si decís que tenés un mensaje claro con esto
del conocimiento pero cantando canciones de otra gente.
En este caso el programa era así pero las canciones llevaban un
mensaje. Más adelante, obviamente, las canciones tendrán
el mensaje que yo quiero dar pero no lo puedo decir yo porque no soy la
persona más indicado para hacer la letra.
¿Por dónde va el mensaje?
Va por tener fe, por tener esperanza en vos mismo, tener la posibilidad
de realizarte y decir yo puedo, saber que sos alguien.
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