NOTICIAS
ELECCIONES 2009
MIGRACIÓN
EL FARO ACADÉMICO
INTERNACIONALES
OPINIÓN
PODCAST
REPORTE ESTRATÉGICO
ENCUENTROS
EL ÁGORA
PLÁTICAS
CARTAS
ESPECIALES
EDICIÓN ANTERIOR
ARCHIVO
SUSCRIBIRSE
RSS EL FARO


Tecnología
Libros
Revistas
Computadoras
Salud

 

OPINIÓN / LA BUHARDILLA

¿La verdad?

Federico Hernández Aguilar*
cartas@elfaro.net
Publicada el 14 de mayo de 2007 - El Faro
Enviar Imprimir

Siempre hay ideas que pueden armonizarse con otras. Siempre hay posiciones que merecen enfrentarse entre sí para probarse, confirmarse o desecharse. Dependiendo con quién se sostenga, un debate puede enriquecer mucho, porque cada intercambio de posturas, cuando existe respeto y calidad humana de por medio, establece posibilidades infinitas de crecimiento.

Hay que reconocer, sin embargo, que no todo debate que crece en opiniones crece forzosamente en ideas. Argumentar no es lo mismo que verbalizar. Si la coherencia pudiera apuntalarse a fuerza de palabras, la garganta, y no el pensamiento, sería la mejor arma en un sano intercambio de percepciones.

Tampoco creo que entre las herramientas más útiles para defender nuestras ideas figure la descalificación moral del oponente por prejuicio. Suponer que se conocen hasta las más secretas intenciones del otro nos sitúa en un lugar cómodo, casi inexpugnable. ¿Qué puede respondérsele a alguien que así encara las exposiciones de su contraparte? ¿Qué discusión cabe ante intelectos omnímodos, capaces de leer la mente de sus adversarios?

Pero incluso la imperiosa necesidad de echar mano a este tipo de aptitudes sobrenaturales puede comprenderse. Lo que se vuelve imposible enfrentar con algún provecho es la deshonestidad. Cuando llegamos al extremo de descontextualizar frases del opositor con el propósito de instalarnos, augustamente, en una perspectiva artificiosa de sensibilidad, lo que en realidad estamos demostrando es incapacidad para debatir.

Escasa solidez agrega a su postura quien convenientemente entresaca comparaciones específicas —que se referían, claramente, a actitudes muy específicas— y las propone como una generalización de su oponente. Este modo de actuar se parece mucho a la del chiquillo que aruña a su hermanito y después va a quejarse con su madre de haber sido aruñado.

Por supuesto, cuando se llega a lo más profundo de una discusión compleja, no queda otro remedio que recurrir a estos subterfugios si la lógica propia, peligrosamente, se convierte en boomerang. ¡Qué sencillo es tachar de simplista al adversario cuando ya se le han arrojado a la cabeza los simplismos más embarazosos! Después que se ha llenado de epítetos gratuitos casi cada línea propia, ¡qué conveniente es retratar al contrincante como alguien lleno de “odio” que no supo embellecer con buenas formas su postura!

Lo cierto es que nadie que haya generalizado hasta la saciedad debería sentirse autorizado para acusar a otros de generalizar. Quien así quiere adornar sus refutaciones está en su derecho, pero que no pretenda darnos a los demás lecciones de intelectualidad objetiva. La estrategia de leer inculpaciones universales donde todo el tiempo hubo puntualizaciones es, francamente, vergonzosa.

Ya deberíamos tener claro que el personalismo más barato arriesga innecesariamente la complejidad de algunos debates, porque la razón que sabe brillar por sí misma no requiere del insulto para ganar simpatías. El que existan polemistas que todavía consideren necesario acudir a la ofensa y a la invalidación no hace sino confirmar los legítimos temores que nos mueven a muchos salvadoreños frente a ciertas demandas de justicia.

Los motivos para alegrarnos, sin embargo, no provienen de estos enfrentamientos ineficaces, por mucho que hayan desenmascarado actitudes reprensibles. Esta vez ha sido el Santo Padre, Benedicto XVI, quien desde Brasil, y poco antes de darse un extraordinario baño de multitudes, ha hablado de Monseñor Romero (y algunos de sus “defensores”) con una claridad meridiana. Declaraciones que llenan de esperanza, sin duda.

*Escritor

 

Enviar Imprimir

 
 
Google

     
 

+ OPINIÓN

[ EDITORIAL ]
La sociedad silenciosa
El Faro
[ GUAYUNQUIANDO ]
Y en estos dos años…
¿Quién va a conducir el país?

Guayo Molina
[ OPINIÓN ]
¡¡Sólo 6 millones para ANDA!!
Ileana Rogel
[ COLUMNA TRANSVERSAL ]
Gracias a Siemens
Paolo Lüers
[ LA BUHARDILLA ]
¿La verdad?
Federico Hernández Aguilar
[ DE AQUÍ, DE ALLÁ ]
Sobre santos e hijos de la patria
Notas al pie de la polémica

Álvaro Rivera Larios
[ OPINIÓN ]
Miguel Ángel Espino
Indigenismo y feminismo del martinato

Rafael Lara-Martínez
[ EL MIRÓN ]
Europa gira a la derecha
Luis Fernando Valero

Plática con Daniel Rucks, presentador de televisión

 
 
 
Escribir carta
Leer cartas enviadas
 

 

                                                     Consulte el buscador de Google y encuentre las notas publicadas en El Faro
 

EL FARO.NET (Apartado Postal 884 , San Salvador, El Salvador)
Dirección: Bulevar del Hipódromo, Edificio 237, Cuarta Planta,
Zona Rosa, Colonia San Benito, San Salvador, El Salvador.C.A.
Teléfono:(503) 22 45 64 69, Teléfono-Fax:(503) 22 98 04 80
Todos los Derechos Reservados. - Copyright©1998 - 2006
Fundado el 25 de Abril de 1998