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Universidad de El Salvador: Historia de un secuestro

José Francisco Marroquín
cartas@elfaro.net
Publicada el 02 de abril - El Faro
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El último paro decretado por el Sindicato de Trabajadores y Empleados de la Universidad de El Salvador (SETUES), tiene semi-paralizada la Universidad Nacional desde hace dos semanas, al grado de que nuestra Alma Máter está prácticamente secuestrada.

A raíz de ello, en la Universidad de El Salvador (UES), el trabajo académico se lleva a cabo en un entorno sumamente hostil. Las planificaciones y labores de algunos académicos se ven interrumpidas, en la situación actual, por diferentes y variados motivos: porque les cierran los laboratorios, como es el caso del Centro de Salud (CENSALUD); porque los invitados especiales no pueden ingresar al Campus; porque los invitados en general temen por su integridad; porque la cooperación internacional considera que es un peligro traer recursos donde corren el riesgo de ser desperdiciados; por ejemplo, los días 28-30 de marzo pasados se suspendió, por la situación del cierre parcial  del campus, el II Encuentro de Educación Inicial y Parvularia, con invitados especiales de la República Bolivariana de Venezuela, Cuba, México, UNICEF, Save the Children, Ayuda en Acción y otros, y tuvo que desarrollarse en una universidad privada. Pese a todo este ambiente hostil, los académicos de la UES nos hemos acostumbrado a esta situación de guerra y la batalla continua con nosotros de simples espectadores.
 
Desde el inicio del segundo período de la Señora Rectora, Dra. María Isabel Rodríguez, grupos de presión al interior de la Universidad, apoyados por organizaciones externas de la UES, provocaron un desconocimiento de las autoridades universitarias, con la complicidad, increíblemente, de algunas autoridades universitarias.

Las ambiciones de pequeños grupos en su intento de acceder a los máximos puestos (¡salarios!) de dirección, iniciaron una resistencia autodestructiva contra cualquier iniciativa de la Sra. Rectora. ¡Claro, que no tuviera que ver con la gestión de fondos!

Así pudimos verlos oponiéndose al escalafón, oponiéndose a la reconstrucción física del Campus y oponiéndose a la reconstrucción académica al destruir la brillante iniciativa Proyecto de Fortalecimiento de la UES y en general a cualquier acción que haga salir a la UES de su actual situación de impasse. Se oponen a las unidades académicas de posgrado, de estudios de género, Administración Académica Central (ADACAD), Comité Técnico de Evaluación de la Universidad de El Salvador (COTEUES), al Programa de Jóvenes Talentos , de Vigilancia Volcánica, del Instituto de Ciencias del Mar, ICMARES, del Proyecto de La Montañona, etc.

Los liderazgos de estos movimientos tienen perfiles claramente anti-universitarios, solamente los mueve el saqueo de los recursos financieros, sin importarles que ello es un proceso negativo para sus propios intereses. ¡No hay mayor garantía para obtener un presupuesto justo que una imagen de calidad académica y administrativa (y política también)! En amb(a)os band(a)os los líderes exhiben el más vergonzoso oportunismo en la búsqueda de ventajas políticas y los seguidores, en su  avaricioso afán, se pliegan a medidas totalmente impopulares, lo que está llevando a la comunidad universitaria a una polarización que solamente sirve a los oscuros y burdos intereses de estos pequeños grupos que, si algo han aprendido de la política nacional, es la ventaja de la polarización.

Al considerarse que la lucha es por el poder y al estar conformados estos movimientos con caricaturas de caudillos, los esfuerzos se centran en los ataques personales, o en denuncias que se han callado por mucho tiempo, en la búsqueda del apoyo estudiantil y de la parte de la comunidad universitaria honesta. Las actuales víctimas de estos ataques personales, han sido a lo largo de estos 2 ó 3 años, victimarios de las autoridades universitarias, de la Sra. Rectora en particular, a quienes han sometido a un inclemente acoso. Aun estando en desacuerdo con las prácticas difamatorias y atentatorias contra la integridad de las personas, esto es una lección para los difamadores de oficio.

Si entendemos esto como un pulso entre dos grupos anti-académicos y anti-democráticos, nuestra posición debe de ser  fiel con lo que siempre hemos sostenido, respeto a nuestra institución en sus aspectos fundamentales: autonomía, institucionalidad, apoyo incondicional al desarrollo académico, respeto a las personas, particularmente a las autoridades legalmente electas.

No podemos aceptar que ahora los violadores de las leyes las reclamen para imponer sus demandas, ni permitir que pequeños grupos al interior de nuestra institución pretendan instalarse como “el poder”, con medidas canallescas.

Nuestra institución corre el gravísimo riesgo de proyectar la imagen de un caos, dando argumentos a quienes exigen una intervención legal para ordenarlo. Los trabajadores (profesores y administrativos), estudiantes y profesionales no docentes que hemos presenciado tantas agresiones a la UES, debemos trabajar en conjunto para poner un "hasta aquí" a esta situación que se convierte ya en rutina de suspensión de actividades.
Debemos elegir a todos los puestos de dirección, personas identificadas con los máximos principios universitarios y no permitir, por comodidad, que sean ocupados por incapaces y oportunistas.

Ingeniero Francisco Marroquín, ex Vice-Rector de la Universidad de El Salvador, actualmente dirige la unidad de Posgrados

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