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OPINIÓN / EL MIRÓN

Europa cumple 50 años

Luis Fernando Valero
cartas@elfaro.net
Publicada el 26 de marzo - El Faro
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Ya sabemos que la historia de Europa es algo “más vieja”, mitológicamente, hablando Europa, era una mujer fácil. Hay dos mitos diferentes sobre cómo llegó Europa al mundo griego: el más aceptado es que fue seducida por el dios Zeus transformado en toro, quien la llevó a Creta a lomos; el otro lo cuenta Herodoto y es que fue secuestrada por los minoicos, quienes la llevaron igualmente a Creta.

Lo que queremos señalar en nuestra columna de esta semana es, que lo que podemos llamar hoy la Unión Europea, UE, que no es toda Europa pero casi, comenzó el 25 de marzo de 1957; el día en el que, a las 18:46, Francia, Alemania, Italia, Bélgica, Holanda y Luxemburgo firmaron el texto que dio origen a la actual Unión Europea. Y como ha señalado en una entrevista, el único que queda vivo de los que firmaron el acta, el francés Maurice Faure: "Cumplimos un sueño".

Europa llevaba siglos de guerras, algunas duraron más de cien años. Medio siglo después de aquel 1957 la paz reina en una Unión Europea.

Faure afirma: Aquella tarde de 1957 caían chuzos de punta, llovía a cántaros a las puertas del Capitolio romano, lo que no impidió que grupos de jóvenes aguardaran la salida de los mandatarios tras la firma. "Reinaba un ambiente de entusiasmo. Había grupos de italianos que venían a felicitarnos, querían darnos la mano. La exaltación era enorme", cuenta este hombre de 85 años, en su casa de París.

En verdad, el cumpleaños es un cumpleaños infeliz. Aunque es una construcción sin precedentes en la historia, la mayor aportación a las formas políticas que, desde el Estado nación, ha hecho Europa, y es un gran éxito y originalidad en todos los sentidos, ya que desde la voluntad, no la imposición, los países y los pueblos se han ido uniendo voluntariamente. Hay que reconocer que los arquitectos políticos de la segunda posguerra mundial acertaron.

Desdichadamente hoy, la ilusión no es tanta, un 46% siguen ilusionados pero hay países en donde esa ilusión sólo llega al 30%, quizás falta visión y una Europa, que se construyó contra el muro de la guerra fría, debe encontrar otra motivación mas sustantiva y quizás falta también generosidad y una conciencia de pertenencia a una dimensión más grande que ser francés, español, alemán, italiano, polaco, etc.

Hoy casi se podría decir que hay miedo del éxito conseguido. Entonces una motivación entre otras fue el carbón y el acero, hoy de nuevo la energía nos angustia pues prácticamente hay países que dependen hasta el 82% de los suministros energéticos de fuera de la UE, gas, petróleo.

La realidad ha superado las mejores expectativas, existe un mercado único de 27 países, una cierta solidaridad interna, los países más pobres han elevado sustancialmente su nivel de vida, solo hay que preguntarle a irlandeses, españoles, portugueses, griegos e italianos. Hay una política agrícola común, una moneda única para, de momento, 13 Estados, y una política comercial, una incipiente política exterior y de seguridad común que hace de la UE un actor global y que puede convertirse en un contrapoder. Pero también hay serias disensiones derivadas de que las “viejas” naciones no desean abandonar el poder de veto y ello en ocasiones, más a menudo de lo deseable, los egoísmos impiden celebrar estos éxitos como se debe.

Los euroescépticos -Gobiernos o ciudadanos- no quieren avanzar y con las ampliaciones han aumentado en número e influencia. Y ello, cuando se escriben estas líneas, no se sabe si estarán presentes todos los presidentes en la UE en Berlín, ciudad emblemática donde las haya, ciudad que hace 50 años estaba dividida y con un inmenso muro, y hoy es una de las joyas de la corona con impresionante arquitectura símbolo de una Europa que renace con impresionante fuerza.

En el fondo, la UE ha desbordado las tradicionales divisiones históricas de Europa y se ha ampliado, quizá demasiado deprisa y con un problema de gigantismo y eso lo esta pagando no queda más remedio que avanzar y repensar Europa, más allá del fracaso de la Constitución Europea, nombre, que no fue acertado y asustó algunos pueblos.

Posiblemente la casa Europa no fue pensada como una obra maestra perfecta, ni siquiera completa. No existía un plano definitivo. Era más bien de un boceto que debía construirse poco a poco con nuevas políticas y nuevos miembros.

Esta evolución quizás tenía el objetivo superior de una unión política o por el contrario, se contentaban con un enfoque simplemente funcional.
Todo ello en estos 50 años ha ido desgastando pero, a pesar de todo, se ha ido construyendo la casa y hoy no se puede negar el inmenso edificio que es, que como inmenso, tiene problemas y algunos son significativos.
Quizás sea bueno plantearse qué Europa, ¿con qué fines? ¿Por qué estamos juntos? ¿Cuánta diversidad es compatible con una Unión eficaz? Debemos parir una Europa con sus ventajas cotidianas, hacer de nuevo de ella un proyecto político capaz de influir en el destino del mundo.

Lo que sí es cierto es que no hay marcha atrás y que Europa, la Unión Europea, en muchas ocasiones se ha construido dando pasos hacia atrás y luego carrerilla hacia delante, que ha habido que desandar, para volver a caminar pero ahora mirando hacia atrás sin ira y sin nostalgia hay que reconocer que desde Carlomagno se ha avanzado muchísimo y hay que seguir adelante.

Para saber: Mark Leonard (¿Por qué Europa liderará el siglo XXI?), J. Rifkin (El sueño europeo), Zaiki Laidi (La Norme sans la force), o T. R. Reid (The United States of Europe: The New Superpower and the End of American Supremacy). Lester Thurow (La casa europea).

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