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Rivas Zamora, el deja vu de la centroizquierda

La candidatura del alcalde capitalino ha conducido a la centroizquierda, nuevamente, a una alianza marcada por las reservas entre los socios, un proyecto político sin definición y un candidato al que nadie se atreve a presentar como ganador.

Carlos Martínez
cartas@elfaro.net
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Entre los líderes de las fuerzas políticas que acuerpan la candidatura de Carlos Rivas Zamora, el único que se atreve a decir en público que ganará es él mismo.

Los demás son más tímidos, cuando no pesimistas. Esto no parece sorprenderle al alcalde, pese al gesto de incredulidad con que comenta: “Más del FDR que de CD siento el total apoyo para ganar. Más del FDR.”

Julio Hernández, líder de la fuerza que, según la opinión de Rivas Zamora, debería ser la más animosa, no es tan optimista. Cuando se le consulta sobre sus expectativas de triunfo, responde en voz muy baja: “Incertidumbre. La característica que se deriva de nuestras encuestas es incertidumbre”.

Héctor Dada Hirezi, dirigente de Cambio Democrático, prefiere ver el vaso medio lleno: “no es imposible”, dice, y luego matiza: “Aunque no es fácil... Carlos no es una persona con liderazgo, estridente. Más bien creo que es una persona tranquila”.

“La alianza de fuerzas democráticas”, como han decidido llamarse, está compuesta básicamente por un partido político (CD) y un grupo de ex efemelenistas (FDR) que no alcanzaron a llenar a tiempo los requisitos para inscribirse formalmente como partido. Sin embargo, estos últimos presionaron para incluir a un invitado de último momento: el Partido Nacional Liberal (PNL), dirigido por un joyero que asegura que, cuando sale a la calle, la gente lo aclama como presidente de la República.

Esta adición respondió únicamente a la inquietud de los dirigentes del FDR por modificar la bandera con la que sería respaldado el candidato. Ya que no lograron inscribirse como partido, la única forma de agregar símbolos propios a la bandera del CD era añadiendo a un partido ya inscrito: el modesto PNL.

Se trata de una nueva candidatura con un viejo candidato. El actual alcalde capitalino llegó a ese cargo en 2003, tras ganar unas elecciones en las que corrió como candidato del FMLN. Tras la escisión en el principal partido de oposición, que culminó con la salida de quienes hoy integran el FDR, Rivas Zamora decidió unirse a la nueva agrupación política.

No fue la primera opción del líder del CD, que prefería llevar a la también efederrista Ileana Rogel como candidata para estas elecciones. El FDR tuvo que convencerlo de respaldar la reelección del alcalde.

Según las encuestas, Carlos Rivas Zamora es el aspirante a la alcaldía capitalina más conocido. Las encuestas también dicen que esto no significa que los electores piensen votar por él. Un sondeo de La Prensa Gráfica revela que el 58.8% de los potenciales votantes creen que es necesario cambiar de alcalde, y todas las encuestas lo sitúan en tercer lugar, muy por debajo de la candidata efemelenista, Violeta Menjívar, y el arenero Rodrigo Samayoa.

Roberto Hernández, miembro del FDR y quizá el concejal más influyente dentro de la alcaldía de San Salvador, atribuye la mala fortuna a la bandera. “El problema es la bandera. Como nadie la conoce, no ha logrado emparejar. A mi juicio fue un error esperar a hacer una bandera y se está haciendo difícil venderla”, asegura.

Al enterarse de este análisis, Héctor Dada responde: “¡Que te lo explique él, porque fue una exigencia del FDR (modificar la bandera)!”

Sacrificios para “El Proyecto”
Mientras Rivas Zamora piensa en seguir gobernando la capital, sus aliados se trazan otras metas, como sobrevivir, por ejemplo. Para Héctor Silva, de CD, el gran reto consiste simplemente en no desaparecer.

Silva y Rivas Zamora parecen signados por el mismo destino: servir de ofrenda para un propósito que algunos consideran muy superior a la candidatura. Se trata de un proyecto político, uno que nadie sabe explicar bien.

Luego de perder la elección presidencial en 2004 con las banderas de Centro Democrático Unido (hoy CD) y el Partido Demócrata Cristiano, Silva admitió que nunca consideró la posibilidad de ganar, sino que, con su candidatura, buscaba dar un paso hacia la consolidación de una alianza de fuerzas de centroizquierda. Al final, aquella alianza se disolvió y los partidos que la conformaban no alcanzaron el mínimo de votos para mantenerse con vida.

Ante la posibilidad de ser utilizado como segundo sacrificio para “El Proyecto”, Rivas Zamora muestra su escepticismo: “Todos hablan del proyecto... ¡O es el proyecto del CD o del FDR! Ya estoy cansado...Yo a Héctor Dada le he dicho claramente: ¿Cuál proyecto va pues, el tuyo o el mío, o el de quién?”

El mismo Silva parece cada vez menos convencido de aquello que lo llevó a ofrecerse como carne de cañón en las elecciones pasadas. Lo único que se aventura a decir ahora sobre “El Proyecto” no termina de despejar las dudas al respecto. “Se trata de un pensamiento en construcción”, afirma.

En la alianza nadie habla con mucha seguridad de una relación duradera. Más que un matrimonio, las fuerzas políticas parecen estar teniendo un ‘affair’ que sus dirigentes intentan hacer crecer a partir de un deseo mutuo. Rivas Zamora no esconde sus reservas: “Los dos son sesgados (CD y FDR). Ellos tienen derecho, dentro de algún tiempo, a decirme que conmigo ya no van, o al revés”, comenta.

Pese a que dice estar convencido de su éxito electoral, Rivas Zamora cree que no pasa nada si pierde estas elecciones, que una derrota no terminará con las aspiraciones de la centroizquierda.

Julio Hernández coincide y asegura que la “batalla estelar” es en 2009 y que pretende seguir aliado con el CD hasta ese momento, aunque la batalla “será cuesta arriba”.

Ambas fuerzas políticas le apuestan a construir un proyecto que se convierta en alternativa para ocupar el poder. “La izquierda inteligente”, le llama el alcalde.

“Hay que demostrar que hay izquierda inteligente y va a surgir diciendo que me apoyaron y que estoy allí sentado (en la alcaldía). Esa es nuestra carta de presentación”. Luego, asegura que se ve como “guiador” de esa nueva izquierda y habla de 2009 con franco optimismo.


El concejo de Carlos.
Carlos Rivas Zamora termina su gestión sentado con adversarios y con candidatos ajenos. Cuatro de los catorce concejales actuales son representantes de línea dura del FMLN y un concejal más, Rodrigo Contreras Teos, es candidato a la alcaldía por el PDC.

Para esta elección el alcalde logró, a última hora, integrar un concejo con actores desconocidos. De los catorce concejales y cuatro suplentes con que gobernaría la ciudad en caso de resultar reelecto, sólo cuatro trabajan en su actual administración: Roberto Hernández, Gladys Zetino, Santos Medardo Hernández y el suplente Julio Martínez Rivera.

Roberto Hernández ha sido señalado por el Frente como el verdadero poder detrás del trono de la alcaldía, algo que él no desmiente. “Entiendo que se trabaja para la gente que en campaña te ayuda. Yo apoyé a Carlos cuando nadie daba un cinco por él... (Tengo mucha incidencia) debido a un trato que tenemos con Carlos de llevar ‘la peña’ entre los dos”, explica.

Santos Medardo Hernández, un pequeño empresario que administra baños y parqueos públicos en el centro de San Salvador y que ha fungido en los últimos tres años como duodécimo regidor de la alcaldía, estaría a cargo de atender el Centro Histórico, el distrito más conflictivo de la municipalidad.

Para acompañarle en estas funciones, la alianza propone a un hombre nuevo en política. Se trata de Omar Angulo, un empresario que distribuye teléfonos celulares y que viaja en una camioneta en la que se anuncia, a grandes letras, su página web personal: www.omarangulo.com.

En su tarjeta de presentación, Omar aparece montado en un caballo azabache, en medio de lo que parece ser una finca, ataviado con un traje negro de mariachi y un enorme sombrero de charro del mismo color. Del otro lado de la tarjeta está sosteniendo un micrófono y luce un traje azul, también de mariachi.

La tarjeta anuncia los servicios de música ranchera para todo tipo de eventos, donde se incluyen “coronaciones de reinas, desfiles de caballos, día del contador... y todas las demás celebraciones”.

En una entrevista con El Faro, realizada en un restaurante de comida rápida, habló de lo trascendental que para él es ser candidato y de lo comprometido que se siente con el actual alcalde. “¿Qué significa el compromiso? Salir en el noticiero de canal seis cantando: ‘pero sigo siendo el alcaaaalde’. Eso significa mi respuesta de compromiso”. Omar está convencido del triunfo de Rivas Zamora y ya hace planes para la siguiente administración.

Dentro de sus propuestas para el Centro Histórico, incluye tardes de mariachis, aunque aclara: “No sólo mi mariachi, sino cualquiera que quiera participar”.

Terminada la entrevista, el candidato a concejal insiste en que se le acompañe al parqueo. “Le voy a mostrar cómo va a ser nuestra gestión una vez que ganemos”. Ya en el estacionamiento, hace sonar una pista en el aparato de música de su camioneta e interpreta, a viva voz, una de sus canciones rancheras mientras baila como si fuese montando un caballo.

El muppie amarillo
Con respecto de la campaña municipal en la que el alcalde felicita a los capitalinos por el mes de la amistad, Carlos Rivas Zamora se ha quedado solo. Todos sus socios admiten, al menos, picardía en el uso de ese espacio.

En el cartel, de fondo amarillo, aparece el rostro del alcalde y su diseño es casi el mismo que el del afiche con el que la coalición hace campaña electoral. Algunos de los actuales concejales de la alcaldía interpretan el afiche como una argucia para promocionarse con recursos municipales. Y no son los únicos.

“No es la manera de hacer propaganda que a mí me gusta. Estamos aliados con otras fuerzas políticas, preguntale al que le lleva la campaña”, se desmarca Héctor Dada.

En medio de una carcajada, Roberto Hernández comenta: “Si el fondo es amarillo esa es cuestión de interpretaciones. Que se parecen las fotos de los dos afiches es pura casualidad”. Al notar que su risa no encuentra eco, se recompone para adoptar un gesto serio y agrega un breve comentario: “Son estrategias. El reto es cómo no violar la ley”.

Julio Hernández es más claro y acepta estar utilizando recursos municipales para hacer campaña electoral: “La regla es que el que está en una posición de gobierno ocupa el espacio para potenciarse... vivimos en El Salvador, yo quisiera que se respetaran las reglas, pero aquí estamos en la ley de la selva”.

Carlos Rivas Zamora escucha la declaración anterior con atención y comenta con Marcos Regalado, su encargado de prensa: “Mirá lo que dijo Julio Hernández”. Marcos hace un gesto de negación con la cabeza y le susurra: “pero vos no, vos no”.

El alcalde explica que el afiche es su manera de hacer una aportación para mejorar el clima de violencia que vive el país.

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