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NOTICIAS Entrevista con José Luis Merino:
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¿El FMLN considera que existe izquierda fuera del FMLN?
Creo que hay un debate desde que salimos de la montaña, sobre
qué es ser de izquierda. Nosotros tenemos una definición:
hay fuerzas de izquierda, fuerzas democráticas y fuerzas de derecha.
Esa es nuestra definición.
Para nosotros el tema de la identidad de izquierda ha estado vinculado a la relación con el sistema. Desde ese punto de vista, la única fuerza que en este país cuestiona el sistema y se define como “antisistema” es el FMLN, y posiblemente otros agrupamientos menores como la Tendencia Revolucionaria.
Para ponerlo claro: ¿La izquierda salvadoreña termina
donde termina el FMLN?
Allí termina. Luego hay otras expresiones de pensamiento.
¿Ser de izquierda es ser antisistema?
Antisistema. Y esa es la definición más clara sobre la izquierda
en el planeta.
Bueno, si no son de izquierda, ¿Cómo definiría
a las demás expresiones políticas, como al FDR, a la gente
de Facundo Guardado…?
Esa es la frontera. Ellos no son antisistema. Fueron parte de la izquierda
que fue convencida de colaborar con el sistema. Ese ha sido el gran debate
al interior del FMLN con varios de ellos. Ellos expresan que el Frente
debería preparase para colaborar con la derecha y con el gobierno
de ARENA en particular, con las medidas neoliberales, con la privatización.
En la práctica ¿Cómo debe entenderse eso
de “antisistema”?
La esencia de las diferencias es que nosotros pensamos que la riqueza
que producen los pueblos debe distribuirse de manera equitativa. Hemos
tenido largas discusiones y las diferencias radican en que una parte ha
sido atraída a la idea de que no queda más camino que humanizar
el capitalismo y ese es el destino que ellos le ven a la izquierda. Nosotros
creemos que es necesario cambiar el sistema al socialismo, que es cambiar
la esencia del modelo. En el marco del período histórico
del FMLN, este período corresponde al de la búsqueda de
la democracia, no estamos planteando para mañana un gobierno socialista.
En principio parece que, si lo que les molesta es la distribución
del ingreso nacional, bien podrían hablar de una reforma fiscal
¿por qué llegar hasta “antisistema”?
Es que la naturaleza de los dos modelos de capitalismo y socialismo, justamente
reside en que no se trata solo de mover un poquito. Justamente a eso se
redujo la visión socialista de una parte de la izquierda europea…
¿Tampoco están hablando entonces de un estado de
bienestar?
No, tampoco. Fueron modelos que se quedaron trabados en el camino, despegaron
del capitalismo hacia el socialismo pero no lograron terminar su proceso.
En esencia, la diferencia tiene que ver con la visión que nosotros tenemos, ya no con respecto de los medios de producción, sino con la distribución de los ingresos. En este partido hemos tenido un debate reflexionando sobre qué fue lo que pasó después de la caída de la Unión Soviética y tenemos críticas profundas. Pero seguimos pensando que ese modelo socialista ha sido uno de los modelos más justos sobre la tierra.
¿El modelo de ex Unión Soviética?
Más allá de sus debilidades, errores, dirigentes, de los
que condujeron aquellos procesos, ha sido uno de los modelos más
justos, donde se resolvió de manera más profunda las necesidades
de los pueblos. No hay nada más. Cualquier otro modelo que uno
vea tiene errores. Ese es nuestro paradigma. Nos damos cuenta que aquello
no se puede repetir porque tiene errores de fondo, pero esa es la idea.
Retomando: Sus definiciones admiten muy pocos matices, porque
en la medida en que ustedes consideran que no hay otras fuerzas de izquierda,
en esa medida supongo que ustedes dialogarán o no con esas fuerzas.
El camino hacia el socialismo pasa por la democratización del país,
en ese sentido todas las fuerzas democráticas son aliadas potenciales
nuestras. Nunca Rubén Zamora ha sido partidario del socialismo,
pero él ha sido un luchador por la democracia.
Ileana Rogel, Facundo Guardado… ¿son potenciales
aliados?
El problema es que aquí se mezclan otros elementos: al salir de
la montaña, la derecha nos tuvo por primera vez en una mesa, supo
quiénes y cuántos éramos, y le trazaron al FMLN,
esa izquierda que venía saliendo con olor a pólvora, a monte
y a clandestinidad, un eje de trabajo. Primero nos hicieron renunciar
al pensamiento revolucionario que nos había llevado a construir
uno de los movimientos guerrilleros más poderosos y osados del
continente. Nos hicieron sentir vergüenza de ello y abandonarlo.
Muchos murieron por andar en sus maletines folletos sobre el pensamiento
de Marx o de Lenin. Cuando salimos de la guerra, cuando ya no nos mataban
por andar eso, dejamos de estudiarlos, renunciamos al pensamiento. ¡Quebraron
los modelos de partido que teníamos! Típicos de la izquierda,
los abandonamos para transformarnos en grandes partidos de masas. En ese
escenario, además de la descomposición de una izquierda
auténtica, comenzó a surgir el oportunismo. Estos amigos
que ustedes mencionan tienen que hacer un esfuerzo grande por limpiarse
las cascaritas que les han quedado, que los identifica más con
una posición divergente del pensamiento de izquierda, producto
del oportunismo. Ellos son desertores de la izquierda. La diferencia entre
ellos y Rubén Zamora es que él no es desertor, siempre ha
sido un luchador por la democracia.
¿El FMLN sí está seguro que el camino correcto
fue dejar la montaña?
Por supuesto, los que fuimos jefes militares nos hemos aferrado a esta
idea. Tuvimos dudas, temores, preocupaciones, miedos, pero entregamos
las armas con confianza, porque pensábamos que aún teníamos
la capacidad de reconstruir lo que fuimos y la seguimos teniendo.
David Escobar Galindo decía en Encuentros que a veces
da la impresión que la izquierda se desprecia a sí misma.
De hecho, las diferencias internas entre ustedes parecen irreconciliables.
Yo le diría que eso ha sido cierto hasta noviembre de
2004. Hoy hay una dirección más cohesionada, con una identidad
más plena. Por supuesto que no lo decimos con alegría, si
no con dolor, porque algunos de los que ya no están se perdieron
y son almas buenas que fueron pervertidas.
¿En la izquierda de ustedes, la pluralidad es un valor?,
¿Hay cabida para social cristianos, socialdemócratas…?
Esa fue una de las trampas en las que caímos después de
los acuerdos de paz. El modelo de partido que se nos dijo que teníamos
que construir era un partido pluralista y eso nos descohesionó
y comenzaron a penetrar en este partido otras corrientes de pensamiento
y las toleramos y las vimos, pero de repente vimos que estas corrientes
de pensamiento estaban perdiendo y pervirtiendo a la gente, a compañeros
nuestros, a camaradas nuestros.
Es decir, todas las corrientes que no fueran comunistas.
Revolucionarias, diría yo.
Entiendo que su respuesta es “el FMLN no es plural y no
debe serlo”.
Es correcto. No debe serlo, no quiere decir que nosotros no nos podamos
entender con otras fuerzas democráticas.
Solo que tienen que estar fuera del partido.
Sí, porque sino al interior del FMLN creamos una melcocha, que
es lo que hemos tenido hasta ahora. Aquí había dirigentes
de este partido que se oponían a que este partido luchara contra
la privatización. ¿Qué le pasaba entonces a este
partido? Que no era capaz de apoyar con todas sus energías la lucha
contra la privatización.
¿Es más fácil dialogar con ellos cuando
están afuera?
No, porque ellos afuera se siguen distanciando de los intereses de la
gente. Este partido fue penetrado por ideas extrañas, contrarrevolucionarios,
anti socialistas. No quiere decir que todos los que se fueron son eso,
algunos van perdidos.
Si la pluralidad interna no es un valor deseable. ¿Qué
piensa su partido de gente como Óscar Ortiz y Hugo Martínez,
que han expresado públicamente sus diferencias?, ¿La invitación
es a que se vayan?
O a que desenmarañen su pensamiento, eso es lo que deseamos. Este
partido va a poder avanzar en el cumplimiento de sus tareas históricas
en la medida en que tenga unificado su pensamiento, en que pueda transformar
en puño de acero a las fuerzas que lo rodean. La invitación
es “ordenen su pensamiento muchachos, retomen su identidad ambos,
Hugo y Óscar, particularmente Óscar, ordenen su cabeza”.
Óscar sigue siendo miembro de la dirección y es candidato,
no lo hemos echado, porque no ha hecho uso público… no ha
votado con la derecha pues. Puede hacerlo, pero (si lo hace) las puertas
están abiertas para entrar y para salir…
Es extraña la franqueza con que la que usted se refiere
a temas a los que generalmente la dirección de su partido se refiere
con eufemismos.
Les estoy respondiendo como FMLN. Yo tengo la idea de que el Frente debe
de aprender a discutir con toda transparencia frente al pueblo. Si Schafik
hubiera hecho un discurso aguado, envuelto, no hubiera logrado duplicar
la votación del FMLN…
…Y perder las elecciones.
Y perdimos las elecciones, por supuesto. Pero la fuerza del Frente creció.
En la medida en que se considera el único partido de izquierda
en El Salvador, en la medida en que a los disidentes los considera “pervertidos”
ideológicamente, ¿no teme el FMLN ser una fuerza política
profundamente sola?
No. La soledad la medimos en relación
con la gente. Y nuestra relación con otras fuerzas políticas
es un segundo escalón. Si estamos votando solos en la Asamblea
Legislativa, eso lo van a determinar los otros amigos: si quieren votar
en contra de los intereses del pueblo… y pueden decir que nos quedamos
solos en la Asamblea, pero nos quedamos junto al pueblo.
Todos los panelistas de Encuentros coincidieron en que la izquierda
nunca se ha tomado el tiempo para repensarse después de la guerra.
¿El FMLN sigue considerando que sus objetivos siguen siendo los
mismos que durante la guerra?
Nosotros tenemos un objetivo estratégico para el que puede faltar
diez, 20 ó 30 años, porque hasta allí solo se llega
con conciencia: llegar al socialismo. Para llegar hasta allí hay
que consolidar la democracia.
¿En los planes del FMLN está llegar al poder para
alternarse en él?
No. Nosotros no somos alternancia, somos alternativa. Es llegar al poder,
conquistar a la nación entera y que esa forma de gobierno no cambie.
Por supuesto no con las bayonetas, ni con persecución. Hay ejemplos,
como Venezuela, que es nuestro modelo.
De nuevo, digámoslo claro: ¿Ustedes no creen en
la alternancia en el poder?
Es que la alternancia nos la han planteado y es uno de los temas que hemos
debatido aquí y hemos dicho: no podemos, no debemos ser alternancia,
porque eso significa que cualquiera que gobierna sigue haciendo lo mismo,
aplicando neoliberalismo, explotando al pueblo. Esa es la diferencia con
los que se fueron. Eso no quiere decir dictadura, porque eso debe refrendarlo
el pueblo.
| F
R A S E S |
| “La
izquierda salvadoreña termina donde termina el FMLN”
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Entiendo que los actores en el juego democrático no solo
están de acuerdo con la alternancia, sino que la desean y coinciden
en que es indispensable para que el engranaje funcione. Cuando
usted dice que la alternancia le resulta perjudicial, disculpe, pero no
parece una concepción muy democrática.
Tiene que ver con la identidad con los intereses del pueblo. Hay quienes
nos lo han dicho con mucha franqueza: “ustedes tienen que prepararse
para alternarse en el gobierno con ARENA” ¿Qué significa
esto? Que el Frente hace cambios para mejorar las condiciones de los trabajadores
y campesinos y el siguiente período llega ARENA y las destruye.
La diferencia entre la democracia y la dictadura es que en la dictadura
desaparece la capacidad del pueblo de decidir y les decía: si en
Venezuela lo que está haciendo Hugo Chávez fuera malo, en
la cuarta o quinta o sexta votación lo hubieran quitado. Allí
está el ejemplo de los sandinistas a quienes el pueblo les dijo:
“no muchachos, ustedes han gobernado mal”, eso es nuestro
pensamiento. Te lo aclaro porque si no van a decir: “este es un
dictadorzuelo”, se los hemos dicho a los compañeros sandinistas:
“gobernaron mal” y acéptenlo.
¿Cuba es una dictadura?
No.
¿Entra en sus esquemas democráticos?
Es un modelo distinto, pero yo le decía que el modelo que nosotros
buscamos es el de Venezuela, que se adapta mejor a la idiosincrasia de
nuestra gente.
¿Sería entonces conveniente que la constitución
permitiera que un presidente repitiera más de un período?
Claro, siempre que su forma de gobernar sea acorde a los intereses del
pueblo.
Sus objetivos siguen siendo los de la guerra fría pues.
La guerra fría no tuvo objetivos. Nuestros sueños siguen
siendo los mismos.
¿Eso no es ser estático?
No, hemos cambiado mucho, hemos renovado, en el sentido positivo, nuestro
pensamiento. Nosotros hemos estado abiertos. Hoy resulta que los que nos
piden que seamos proposititos, lo que nos piden en realidad es que nos
arrodillemos y que nos convirtamos en reproductores del sistema. Nosotros
sí sentimos que hemos renovado el pensamiento, que hemos abierto
el corazón para escuchar a todo mundo.
Salvo las diferencias obvias, como por ejemplo, que ya no son
guerrilla ¿En qué ha evolucionado el FMLN?
Por ejemplo, nosotros hoy entendemos que un modelo distinto necesita a
una parte de la empresa privada participando en esto y tenemos conversaciones
con familias grandes y ricas que nos piden: “No abandonen sus posiciones,
sino esta oligarquía se vuelve aplastante y se destruye todo”.
Son gente rica, hombres que fueron de las 14 familias, que se dan cuenta
que quienes dirigen están creando las condiciones, nuevamente,
para un gran enfrentamiento social.
Los “ricos” ya no son malos…
No, hay ricos que tienen pensamiento y que de seguro que van a estar con
nosotros ejecutando nuestro proyecto alternativo.
Entonces, digamos que la evolución ha consistido en incluir
a la empresa privada dentro de los planes.
Y hemos conversado con los norteamericanos. Les hemos dicho: “coexistamos,
respétennos, hagan de su país lo que quieran, como quieran”.
A los ricos les pedimos que la empresa privada tenga en cuenta el entorno
humano, social y económico que tienen.
Resumamos de nuevo: la evolución consiste en la conciencia
de que no todos los ricos son malos y que se puede dialogar con los Estados
Unidos.
Se los digo porque son las expresiones que se usan para ponernos como
demonios: que somos antinorteamericanos cerrados y antirricos cerrados
y eso no es cierto. Los sueños del FMLN no han cambiado y no pueden
cambiar.
Sin embargo, el programa presidencial que impulsó Schafik
estaba lejos de ser un programa socialista…
Era un programa menos que social demócrata, un programa de centro.
Este punto me interesa. En este momento, programáticamente el FMLN
es una fuerza de centro. Su programa es un programa de centro. El asunto
es que para nosotros no llega hasta allí, pretendemos ir más
allá. El programa del FMLN llega hasta el centro y ¡un milímetro
más allá ya es derecha!
Ahora, cualquiera de esta gente que ustedes han expulsado les
podría reclamar: “¡Me echaste del partido por ser socialdemócrata
y aparecés con un programa socialdemócrata!”
Es que nosotros a esto le damos un rumbo. Y eso lo hemos discutido horas
y horas y horas. Para nosotros este programa es táctico, las grandes
guerras están compuestas por una sucesiva cadena de batallas, ganando
pensamiento y corazón de la gente. Si un luchador por el socialismo
no es democrático se hace dictador, se hace anarquista, terrorista…
para ir hacia el socialismo hay que pasar por este período. Para
nosotros, las condiciones están maduras para la revolución
democrática.
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